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Los empresarios piden menos impuestos y burocracia para poder reactivar Asturias

Afirman que para revertir el peligroso invierno demográfico y el éxodo juvenil “hay que poner a las empresas en el centro de la estrategia de la región”

El polígono de Silvota. P. T.

La receta contra el éxodo juvenil y el invierno demográfico asturiano, opinan empresarios y economistas, ya está inventada. Y el ingrediente principal es bien conocido: la empresa. La economía es el motor de los territorios y, en Asturias, lleva décadas pisando el freno. El envejecimiento de la población diluye la ambición emprendedora. Con menos emprendedores se reduce la creación de empresas y, por tanto, de empleo. La falta de trabajo conduce al éxodo juvenil y, este, lleva irremediablemente a un mayor envejecimiento de la población. Los agentes económicos llaman a romper el círculo vicioso en el que se ha instalado la región y son unánimes en una reclamación: “Hay que colocar a la empresa en el centro de la estrategia de la región”. Disminución de trabas burocráticas, facilidades al crecimiento y equiparaciones fiscales son las medidas más repetidas por los empresarios, pero hay mucho más.

La Universidad.

El director de la cátedra de Emprendimiento de la Universidad de Oviedo, Manuel González, llama a una reforma desde la base: el factor social y la educación. El primer paso para crear emprendedores es, opina, no demonizar a los empresarios. “Un empresario no es más que un emprendedor que ha tenido éxito, no es sano que una parte de la sociedad piense que son el enemigo a batir y aquellos que siempre nos están robando”, explica el catedrático. Las empresas, reitera, son la base de la economía puesto que son los agentes que crean valor. Desde su despacho en la Universidad, el profesor de la Facultad de Economía señala que la vía para fijar población es “tener más empresas” que consigan que “no se marchen los estudiantes”. Año tras año, la entidad educativa asturiana ve cómo buena parte de los jóvenes que prepara se van de Asturias. “¿Por qué lo hacen?”, se pregunta el catedrático, para responderse a renglón seguido: “porque ven que las oportunidades están fuera”.

Las patronales.

La presidenta de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), María Calvo, es licenciada en Derecho y ADE, pero se ha dedicado siempre al sector de la construcción. Como presidenta de FADE es la voz de los empresarios asturianos y reclama a las administraciones cambios estructurales: “Se deben trazar estrategias de futuro sólidas, pensar en el medio y largo plazo”. A juicio de Calvo “estamos asistiendo a una nueva geografía global, de la que podemos quedar excluidos porque Asturias es una economía productiva cada vez más débil; con brechas muy profundas respecto al resto de regiones españolas y europeas”.

A punto de caer del millón de habitantes, las cifras económicas y demográficas de Asturias son claras. Menos de la mitad de la región es población activa y solo un tercio de los habitantes del Principado trabajan en el sector privado. Con la llegada de las jubilaciones para la generación del “baby boom” –que lo hará durante los próximos años– la situación será todavía más problemática y no hay mucho margen de maniobra. La cantidad de rentas públicas seguirá subiendo y la economía productiva decayendo.

“Tenemos un problema serio de sostenibilidad y una necesidad inmediata de reinventarnos”, opinan desde FADE. Y esto pasa, añaden, por apoyar de forma decidida la creación, renovación y crecimiento de nuestro tejido empresarial. María Calvo opina que es necesario un cambio en la administración para que “no sea un campo minado de burocracia”. La empresaria también pide una fiscalidad “que no discrimine a las empresas por su ubicación geográfica”, unas políticas de innovación enfocadas a la empresa o una negociación salarial responsable. FADE, una vez más, vuelve a alertar sobre la coexistencia de un paro elevado con falta de mano de obra cualificada en muchos sectores y reclama que se potencie de manera inmediata la formación dual.

Asturias cuenta actualmente con una tasa de paro del 12% mientras que hay sectores, como el del metal, que tienen dificultades para encontrar profesionales en el mercado laboral y esto obliga, en muchas ocasiones, a suplir las carencias con la contratación de personal foráneo. El presidente de Femetal, Antonio Fernández-Escandón, considera que este problema podría solventarse trabajando sobre la etapa educativa más básica. Opina que se requiere un cambio en el modelo educativo y que urge orientarlo a mejorar la empleabilidad.

A juicio de Fernández-Escandón, también presidente de la empresa gijonesa Talleres Zitrón, Asturias tiene los mimbres para ser un territorio “amigable” donde las empresas quieran invertir y los jóvenes quedarse. El Principado, opina, destaca por la extraordinaria calidad de vida que ofrece. Sin embargo, considera que “la alta fiscalidad a la que está sometida, la está aislando”. Considera que “es más necesario que nunca caminar hacia una armonía fiscal en todo el territorio español”. “Mejorar las comunicaciones es también una vieja reclamación desde el ámbito empresarial para facilitar la actividad empresarial y las exportaciones”, reclama el ingeniero, que pide consolidar las conexiones aéreas con los principales aeropuertos internacionales de Europa (Londres, Paris y Frankfurt) o eliminar el peaje del Huerna, “un lastre para las empresas de logística y transporte de la región, que pierden competitividad”.

Las Cámaras de Comercio.

La Cámara de Comercio de Oviedo tiene claro que la despoblación se combate con empleo. Desde la entidad presidida por Carlos Paniceres, consejero delegado de Transinsa, incluso le han puesto nombre al cambio de rumbo de las políticas económicas que proponen para la región: “Engrandecer Asturias”.

“Fiamos el buen futuro de Asturias a la creación de 50.000 nuevos empleos, la mayoría de ellos de nueva economía”, explica Paniceres. “Con ellos se podría superar el reto demográfico y el grueso de nuestros problemas de sostenibilidad económica, permitirían aumentar nuestro PIB, de forma casi automática en un 10%, retener y atraer talento, así como aumentar población”, dice el empresario. Un plan que sirva de punto de inflexión “en nuestro paulatino empequeñecimiento político, económico y social”. Para lograr ese objetivo, desde la Cámara de Oviedo abogan por aplicar la “inteligencia fiscal” en lugar de la “ideología fiscal”. Una frase que resume la teoría de la “curva de Laffer”: no por mantener unos impuestos muy altos crece la recaudación y, menos aún, en un país con una fiscalidad asimétrica. La entidad cameral ovetense aboga también por desarrollar un “fondo público-privado de capital-riesgo”, mejorar la eficiencia de las administraciones públicas y apoyarse en los fondos europeos.

Félix Baragaño, presidente de la Cámara de Comercio de Gijón cree que el objetivo prioritario de la región “debe ser el de hacer de Asturias un enclave idóneo para la actividad empresarial”. Como consecuencia de ello “vendrá la atracción y fijación de personas en un territorio donde podrán tener un presente y futuro personal y profesional”. El segundo gran objetivo que se marcaría el presidente de la entidad gijonesa sería “invertir” la actual pirámide poblacional. Para ello, cree, lo más importante es “fomentar medidas que favorezcan la natalidad, aunque algunas de ellas exceden las competencias autonómicas”. Desde la Cámara gijonesa creen que los pilares de esta política deben ser los siguientes: medidas que favorezcan la conciliación de la vida laboral y familiar, incentivos fiscales –que los hijos supongan “importantes deducciones”– y el fomento de “una inmigración legal y ordenada de aquellas personas cuyos perfiles profesionales se adecuan a las necesidades de personal cualificado del tejido empresarial”.

El presidente de la Cámara de Comercio de Avilés, Luis Noguera, cree que Asturias necesita “cambios estructurales”. A su juicio, “desde las administraciones debe legislarse y gestionar en todas aquellas medidas que favorezcan el crecimiento de las empresas en cantidad y tamaño”. Como muchos otros empresarios, Noguera reclama una “equiparación de la fiscalidad con el resto de España y Europa” o la “reducción de plazos para poder iniciar una actividad”.

La receta de la Cámara de Comercio de Avilés para atajar el invierno demográfico es la misma que para recuperar la economía asturiana: “poner a las empresas en el centro de la creación de riqueza y de actividad”. Así, señala, “el talento volverá y Asturias será un lugar atractivo donde más personas podrán desarrollar su proyecto de vida”.

El tamaño importa.

El catedrático de la Universidad de Oviedo Manuel González opina que uno de los problemas graves del tejido empresarial asturiano es su tamaño. Los técnicos de la patronal Cepyme defienden que si la empresa española convergiese en tamaño con la media de países como Alemania o Inglaterra se crearían miles de empleos y se dispararía la recaudación para las arcas públicas en unos 20.000 millones de euros . Y, si al empresario y la administración les conviene el crecimiento de las compañías ¿por qué no lo logran? El director de la Cátedra de Emprendimiento reclama alivios administrativos y burocráticos cuando las empresas crecen. Hay un número que, por ejemplo, todas las empresas quieren evitar: el de los 50 empleados. Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme y vicepresidente de la CEOE aboga por eliminar las “barreras burocráticas, fiscales y contables” que lastran el crecimiento empresarial. “En el momento en el que una empresa pasa de 50 empleados, la legislación le obliga a afrontar una cantidad enorme de responsabilidades y, muchas, deciden no dar el paso”, explica el empresario.

Manuel González cree que, además, influye un factor educativo. Al empresario con éxito se le persigue y se le demoniza, “cuando se le debería retribuir socialmente”. “Sin empresarios no vamos a ningún lado, son los que, al final, sostienen la economía”, explica el catedrático, que opina que la creación de valor desde lo público “históricamente no ha salido bien”. El académico también critica la política de las subvenciones, una herramienta que, a su juicio, no es buena para la economía: “Obliga a los empresarios a pensar en cómo cobrar y no a cómo crear valor”. En lugar de repartir dinero público, el profesor de la Universidad de Oviedo opina que es una política más acertada rebajar los impuestos con los que, al final, se financian esas subvenciones. Si a caso, dice, estas deberían destinarse a aquello que genera externalidades positivas como la formación o el I+D, pero no aplicarlo como política de sistema.

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