21 de marzo de 2018
21.03.2018

La Alcaldesa ve bien dar una calle al artista republicano Germán Horacio

Moriyón estudiará una petición de Crabiffosse al presentar "Líneas al vuelo", libro sobre la ilustración gráfica asturiana entre 1879 y 1937

21.03.2018 | 03:13
Por la izquierda, Crabiffosse, Montserrat López, Marcos Vallaure y Lucía Peláez, ayer, en la presentación de "Líneas al vuelo".

La alcaldesa de Gijón prometió ayer estudiar una petición del historiador y crítico Francisco Crabiffosse para dar una calle en la ciudad a Germán Horacio, el artista gijonés hijo del escritor Pachín de Melás que murió en 1975 en el exilio de Ciudad de México. Carmen Moriyón no ve mal una propuesta que está condicionada, según explicó, a la localización de una vía o espacio público que no tenga aún nombre en el callejero local.

"Estudiaremos esa propuesta", manifestó la Alcaldesa. Fue al término de la presentación de "Líneas al vuelo. Ilustración y diseño gráfico en Asturias (1789-1937), enjundioso libro en el que Crabiffosse estudia un período de la cultura asturiana en el que sobresalen ilustradores de tanto fuste como Cuevas, Valle, Piñole, Joaquín Vaquero Palacios o el propio Germán Horacio. Éste, que desarrolló un intenso trabajo artístico al servicio de la República (fue el diseñador, por ejemplo, de los "belarminos", la moneda del Consejo Soberano de Asturias y León), es considerado por Crabiffose como el único -entre los incluidos en su volumen, o sea todos- que merece el exacto título de artista gráfico. Así lo explicó el investigador en una entrevista que publicó este diario el pasado lunes. Insistió ayer: "Es la mayor contribución asturiana al grafismo internacional".

El patio del Museo Casa Natal Jovellanos se llenó para asistir a las presentación de "Líneas al vuelo". El libro, impreso en Gráficas Eujoa y editado por los museos municipales gijoneses, ensancha aún más la sorprendente visión que ofreció el pasado verano la exposición homónima. Colgada en el Antiguo Instituto, los visitantes pudieron percibir la excelencia y modernidad de la ilustración gráfica asturiana desde finales del siglo XIX hasta la Guerra Civil. Junto a una calle para Germán Horacio, Crabiffose hizo otras dos peticiones: una placa en el remozado inmueble de la antigua Escuela de Comercio para el catedrático Antonio Camacho y que el edificio de Tabacalera, en Cimavilla, albergue el gran museo de Gijón.

"Seguimos luchando por convertir la que fue fábrica de tabacos en ese museo", salió al quite la concejala de Cultura, que acompañó en la mesa a Crabiffosse, junto con la responsable de los museos locales de Bellas Artes, Lucía Peláez, y el exconsejero de Cultura del Principado, Emilio Marcos Vallaure. Éste presentó al "fíu de don Paco", en referencia a Crabiffosse, de quien elogió su sostenida dedicación al estudio de un "fenómeno esencial pero despreciado por la historiografía académica". Una referencia a las mal llamadas artes menores, tal la ilustración gráfica o el diseño. Crítico con el "entorno de decadencia" y las subvenciones a los "engendros culturales", apoyó un proyecto museístico para Tabacalera. Crabiffose alabó las "colecciones únicas en Asturias" del Muséu del Pueblu de Asturies, del Museo del Ferrocarril y las de Museo Jovellanos.

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