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La protesta de la línea 18 se mete en casa

Nuevo Gijón pospone su lucha contra el nuevo trazado, que empezó hace un mes, hasta el final de la emergencia sanitaria: "Solo pedimos diálogo"

Blanca Estrada, José Luis Fernández, Ramón Muñiz, Samantha Arrieta, David García, Lourdes Álvarez, Noelia Coya y Beatriz Vázquez, en el lugar donde estaba la parada eliminada de Torrecerredo, hace seis días.

Blanca Estrada, José Luis Fernández, Ramón Muñiz, Samantha Arrieta, David García, Lourdes Álvarez, Noelia Coya y Beatriz Vázquez, en el lugar donde estaba la parada eliminada de Torrecerredo, hace seis días. JULIÁN RUS

La pandemia de coronavirus ha pospuesto sine die la lucha de Nuevo Gijón contra la remodelación de la línea 18 de autobús urbano, que, desde el 2 de marzo, se prolonga a Santa Bárbara a costa de alejar del servicio a La Braña debido a la unión en la calle Monsacro las antiguas paradas de Torrecerredo y Sierra del Aramo. La movilización vecinal cumplió justo ayer un mes. En ese tiempo, los residentes han organizado caceroladas, recogido 1.000 firmas en contra del nuevo trayecto y cortado en dos ocasiones la avenida Constitución a la altura de la rotonda de Foro, sin que el Ayuntamiento variara un ápice su postura de eliminar las citadas marquesinas, alegando su poco uso. Una explicación que no cala entre los afectados. "La línea 18 ahora solo genera problemas. Queremos diálogo", aseguran los integrantes de la Asociación de vecinos "Santiago" de Nuevo Gijón, encargada de articular la protesta.

La línea 18 de Emtusa une el sur de Gijón con Cabueñes con cabeceras en Dolores Ibárruri y el Hospital. Tal y como adelantó LA NUEVA ESPAÑA, el nuevo recorrido prolonga la línea hasta la avenida de Concha Espina para dar servicio a Santa Bárbara y modifica su trayecto en ambos sentidos. El cambio más irritante para Nuevo Gijón está en el trayecto desde Cabueñes hasta Concha Espina. El autobús, en lugar de proseguir hasta las paradas de Sierra del Áramo y Torrecerredo, la más cercanas a La Braña, gira en el centro médico de Pumarín y atraviesa la calle Lanuza para parar tres veces en la calle Monsacro.

Según los vecinos de Nuevo Gijón, el paso del autobús por Lanuza es un inconveniente por la estrechez de la vía. "La distancia entre un edificio y otro es mínima. Hay mucho ruido", concretó José Luis Fernández, tesorero de la asociación. "Han reducido las plazas de aparcamiento para que el autobús pueda girar sin problemas, pero es que la calle es tan estrecha que el vehículo casi pasa rozando a los paseantes", alertó.

Las paradas en Monsacro también inoportunan a los vecinos. La primera está nada más salir de Lanuza. Sustituye a la anterior de Sierra del Áramo, siendo la más cercana a La Braña. "Los vecinos tienen que recorrer 700 metros para acceder al servicio. Es un barrio de gente mayor", incidió Lourdes Álvarez, que sufre en sus carnes el problema puesto que tiene movilidad reducida. "Está cerca de un parque y de noche hay poca luz, puede ser insegura", afirmó. La segunda parada está próxima al colegio Antonio Machado. "Se forman unos colapsos enormes a la entrada y a la salida y es poco segura", postuló Samantha Arrieta, otra vecina.

La tercera parada en Monsacro está en la intersección con la calle Peña Mea. "Está entre solares. No da servicio a nadie", añadieron los vecinos de Nuevo Gijón, que reclaman diálogo al gobierno local. "No nos han dado una sola explicación. Por eso, volveremos a manifestarnos cuando acabe el estado de alarma", zanjaron.

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