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MANUEL GONZÁLEZ-POSADA | PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES RURALES

L'amu de les caleyes

El líder vecinal, inquieto y cariñoso, trabajó en una gasolinera de Jove y lucha siempre por lo que considera justo

L'amu de les caleyes

L'amu de les caleyes

Cuando Manuel González-Posada Suárez-Fidalgo apenas era una renacuajo, vivía con sus padres en la calle Dieciocho de Julio, rebautizada hoy como calle Libertad. De chico tenía una costumbre curiosa: se ponía a pedir con los necesitados que se aposentaban en la calle Corrida. Y no porque su familia pasara penurias económicas, sino porque desde bien crío el presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de la Zona Rural "Les Caseríes" ya puso en práctica el mandamiento fundamental con el que resumir su vida: ayudar a los demás.

La anécdota de la calle Corrida la cuenta Miguel Ángel González-Posada, el hermano mayor del líder vecinal. Hay una tercera hermana, María Elena, la mediana. "Decía que ayudar a los pobres era como ayudar a un amigo. Eso le describe bastante", cuenta Miguel Ángel, al que apodan "Lalen". Como su hermano, se formó en el Instituto Jovellanos y los dos acabaron viviendo internos en los Agustinos, en León, durante dos años. "Es una persona casera, muy familiar, así que pasó algo de morriña alejado de casa", revela el mayor de los González-Posada. "Le pusieron a dormir conmigo, para que no lo pasara tan mal, luego ya se acostumbró", dice.

Laboralmente, la vida de González-Posada transcurrió en el negocio familiar, una gasolinera en la parroquia de Jove, muy cerca de la Casa del Mar. El presidente de "Les Caseríes" tuvo diferentes ocupaciones y trabó buena amistad con varios clientes habituales, sobre todo camioneros. Sus eternos problemas en la espalda le lanzaron a la jubilación antes de tiempo. Se ha tenido que operar varias veces de una hernia discal, sin que ninguno de los galenos hallara una solución efectiva para su padecimiento.

Su querencia por la vida rural viene de lejos. Su familia poseía una finca en Cabañaquinta, en el concejo de Aller. En ese lugar, cultivaban diferentes sembrados y había varias cabezas de ganado. "Su afición por lo rural viene en parte de esos tiempos. Siempre estuvo muy al tanto de la problemática de la zona rural", cuenta el hermano mayor de los González-Posada.

Los orígenes de la familia radican en Contrueces. "Llegamos a conocer el Roces y el Mareo antiguo. A veces íbamos a cazar por ahí", cuenta el hermano del presidente de la Federación. Quizá por esa querencia a esa parte del concejo, González-Posada terminó por comprar casa en Roces, a principio de la década de los ochenta.

Ahí sigue, comprometido con su parroquia. Su entrada en el asociacionismo gijonés se produjo al poco de llegar a su domicilio. Primero como vocal y luego como vicepresidente de la Asociación de Vecinos "San Julián" de Roces, un cargo que sigue ostentando. Su entrada en la Federación se produjo hace más de una docena de años. Estuvo dos años de vicesecretario y ocho de secretario, de la mano de Soledad Lafuente, que ostentó el cargo durante una década y es hoy presidenta de la Asociación de Vecinos "San Julián" de Somió. Desde enero de 2018 es el presidente.

González-Posada es viudo y tiene dos hijos, un varón, que se llama Luis, y una mujer, que se llama María. Luis González-Posada describe a su padre como un tipo amable, cariñoso y simpático. Pero a su retoño no se le escapa que su padre también tiene un lado duro, casi severo. "Él es muy paciente, lo que no quiere decir que no luche por lo que considera justo para él y para sus vecinos", resume.

Cuenta el hijo de González-Posada que el presidente de la Federación rural siempre tiene que estar ocupado con algo. Si no es batallando con alguna administración es haciendo faenas en casa. Por ejemplo, durante la cuarentena, se dedicó a pintar su residencia para matar las horas muertas. Nacido el 19 de enero de 1957, tiene 63 años, así que es población de riesgo. Por esa razón, sus hijos le prohibieron taxativamente salir de casa para no exponerse al virus. Mala receta para un tipo que ha hecho que el motor de su vida sea prestar ayuda a sus vecinos. Y es que el líder de les caleyes no puede parar quieto.

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