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El temporal se surfea en Poniente

Los amantes de las olas llenan la playa debido al mar embravecido que hace impracticable San Lorenzo: “En este lugar hay que tener cierto nivel”

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Los surfistas llegan a Poniente Juan Plaza

San Lorenzo es el “hogar” habitual de decenas de aficionados al surf de dentro y de fuera de Gijón. Sin embargo, cuando hay temporal y la principal playa de la ciudad está impracticable, los equilibristas de la tabla tienen que mudarse para dar rienda suelta a su pasión. Se trasladan a Poniente, que les ofrece la cobertura perfecta para ejercitarse, incluso cuando el día espantaría al más valiente. Los habituales destacan las bondades de este arenal cuando las olas azotan fuerte y lanzan una advertencia a los menos avezados. El fondo es de roca, por lo que un resbalón se paga caro. “Hay que tener cierto nivel”, avisan.

La borrasca “Bella” azota la costa asturiana desde hace días. En San Lorenzo deja olas monumentales, que se miran, pero no se tocan. Su gran tamaño las hacen muy peligrosas. Pelayo Suárez tiene 17 años y lleva desde los tres subido a la tabla. Ayer, fue uno de los muchos surfistas que emigraron a Poniente. “Cuando entran olas muy grandes, es un buen lugar”, asegura. “Por la orientación, sopla más viento de tierra y se está más protegido”, cuenta el joven, que “cabalgó” durante la mañana bajo una intensa lluvia.

El espectáculo en la playa de Poniente impacta. Las olas rompen muy cerca de la arena. El viento sopla con fuerza y el mar parece que va a engullir a los diminutos surfistas. O al menos eso es lo que observa el ojo inexperto. Porque Suárez matiza que en este arenal las olas no siempre son lo suficientemente atractivas. “Poniente es el único sitio donde se puede surfear cuando San Lorenzo está muy crecido. No hay más opciones. No es garantía absoluta siempre, pero es lo que hay”, relata.

Surfear en la playa de Poniente tiene sus propias claves. San Lorenzo, sobre todo en verano, está poblada de escuelas que ofrecen nociones básicas a los interesados. Según las instrucciones que les dan a los principiantes, lo más aconsejable para alguien inexperto es coger la ola de frente, salir en línea recta y, una vez que se pierde impulso, dejarse caer. En el gran arenal gijonés no hay excesivos riegos, pero sí en Poniente, donde la piedra puede provocar más de un disgusto.

Así lo explica Eduardo Ramos, uno de los responsables de la Escuela Siroko. “En Poniente, las olas no son sencillas, tienes que salir enfilado, no vale irse recto porque, si no, es normal caerse”, comenta este especialista. “Hay que tener cierto nivel porque a esta playa se va cuando hay temporales gordos como el de ahora, con olas que superen los tres metros. No es muy apta para recién llegados”, asevera. Ramos reconoce que Poniente es algo así como “un refugio” de surferos cuando San Lorenzo es un peligro. “Es un sitio muy popular. Salen buenas olas, de las que merecen la pena. No es un lugar de segunda, aunque tampoco sea el mejor de todos”, afirma.

Pablo Álvarez, que se mojó en Poniente hace dos días, da otra clave que parece evidente, pero que es necesario tener en cuenta al subirse a la tabla: las olas no son eternas. Suelen tener un frecuencia determinada. “El mar tiene que estar muy grande y las olas duran como unas tres horas, o sea muy poco tiempo”, asevera el experto. Poniente, el refugio surfista en días de temporal, está lleno estos días de amantes de las olas.

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