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Cabueñes salda el 2020 con solo 1.214 partos, casi la mitad que hace una década

El desplome de los nacimientos en el hospital gijonés, constante desde hace 12 años, incrementa la sangría poblacional de la ciudad

Cabueñes salda el 2020 con solo 1.214 partos, casi la mitad que hace una década

Nuevo récord histórico. Durante el recién terminado 2020 el Hospital de Cabueñes dio la bienvenida al mundo a tan solo 1.229 bebés, la cifra más baja que consta en los balances públicos (digitalizados a partir de 1990) y que, de mantenerse, hará que en Gijón ya nazcan cada año la mitad de los pequeños que se alumbraban hace una década. Desde el hospital gijonés recuerdan estos días algunos de sus años “históricos”, sobre todo, el 2008, cuando el complejo sanitario ayudó a llegar al mundo a 2.239 pequeños. Fue el último balance positivo. El año pasado nacieron en el hospital 1.369 bebés y desde hace un lustro el área sanitaria de Gijón pierde alrededor de un centenar de nacimientos en sus balances anuales. Ya el año pasado los sanitarios lamentaban haber bajado de la marca de los 1.400 pequeños. Ahora, la idea de no alcanzar el millar de partos en un año empieza a ser un temor cada vez más probable.

La demografía gijonesa lleva años lanzando signos de alarma. Si se resta el número de nacimientos al total de fallecidos en un año –fórmula de la llama tasa de crecimiento vegetativo–, Gijón, como el resto de Asturias, lleva cerrando cada año en negativo desde la década de los 90, pero con matices. En este apartado el punto de inflexión vuelve a ser el 2008, un año en el que el alto número de nacimientos permitió al concejo de Gijón perder a solo 904 habitantes. Desde entonces, la gráfica no ha hecho más que empeorar y en el último balance actualizado, correspondiente a 2018, la cifra ya roza los 1.800 en negativo pese a que la mortalidad gijonesa lleva años estable. Registra unas 3.300 defunciones cada año.

Los 1.229 pequeños alumbrados en Cabueñes correspondieron a 1.214 partos, de los que 15 fueron gemelares. Los embarazos múltiples, explican desde el hospital, llevan años representando un porcentaje más bien bajo respecto al total de gestaciones porque suelen presentarse en madres que se han sometido a técnicas de reproducción asistida, un servicio muy restringido en la red pública que lleva a muchas familias a recurrir a servicios privados y, en general, a tomar la decisión más tarde y con todavía una menor frecuencia.

Estas gestaciones múltiples, no obstante, sí se mantienen más estables respecto a los embarazos únicos, un desajuste que corresponde a que a este tipo de tratamientos suelen recurrir madres de edad más avanzada, un perfil cada vez más frecuente y que podría consolidarse en cifras en pocos meses, ya que expertos de clínicas reproductivas de la ciudad hablan de un “aluvión” de consultas registradas tras el confinamiento por coronavirus.

La edad de las madres también influye, ahondan los sanitarios, en la propia evolución del modelo de maternidad de las últimas décadas. Con cada vez más núcleos familiares que se limitan a tener hijos únicos, la media de edad de las madres ha sido también subiendo año a año –consecuencia, sobre todo, de la inclusión de la mujer a un mundo laboral con todavía más de una deuda pendiente en temas de conciliación–, limitando sus años fértiles e impidiendo, incluso en caso de desearlo, tener más de un pequeño.

Este diario publicó hace poco más de un mes que este cambio de paradigma estaba ya consolidado: los partos de madres mayores de 40 años se duplicaron en la última década frente a un perfil de madres veinteañeras que, antaño, era una de las edades más comunes para tener hijos. Hace una década, las mujeres de entre 20 y 29 años protagonizaban uno de cada cuatro partos. Ahora no suponen ni el 20%. Y, al contrario, las madres de entre 40 y 49 años han pasado de protagonizar un 5% de los embarazos a representar el 13%. Y este envejecimiento de las progenitoras, además de obligar a activar más veces desde Cabueñes el protocolo de embarazos de riesgo –se aplica cuando la madre supera los 35 años–, un seguimiento que se desarrolla ya en alrededor de la mitad de las gestaciones.

Desde hacía semanas los sanitarios de las áreas de Neonatología y Pediatría del hospital gijonés se habían hecho a la idea de batir un mínimo histórico de partos, otro más, en el último año. “Nos extinguimos”, bromeaban ayer, resignados, desde Cabueñes.

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