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El teatro Jovellanos inicia 2021 con la Orquesta Sinfónica Mercadante, creada en el confinamiento

El gijonés Mariano Rivas dirige el concierto de Año Nuevo en el coliseo gijonés

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Concierto de Año Nuevo en el Teatro Jovellanos Ángel González

La “Marcha Radetzky” inauguró ayer, como es tradición, el Año Nuevo en Gijón. La batuta del gijonés Mariano Rivas dio la bienvenida al 2021 desde el escenario del teatro Jovellanos con un recital completo en el que no faltaron ni los vals ni las polkas en una fecha si cabe más especial que ninguna otra para el director. El artista volvía a capitanear el concierto del 1 de enero en el coliseo gijonés y lo hizo, además, con la Orquesta Sinfónica Mercadante que él mismo creó durante el confinamiento. “Nervios, ilusión y ganas” fueron las palabras más pronunciadas por Rivas en el día de ayer.

“Teníamos una necesidad increíble de volver a pisar un escenario, que es donde más nos gusta tocar, no en nuestras casas o desde el balcón como durante el confinamiento”, explicó el director del recital antes de su comienzo. Un concierto con el que Rivas buscó “animar al público, para que este año sea mejor que el pasado”. Para ello, los 25 músicos –acompañados por Elena Mikhailova como violinista solista– ofrecieron una sorpresa más al público del Jovellanos: el estreno mundial en exclusiva de la pieza “Pace ad un anima” de la ópera “La solitaria delle asturie”, de Saverio Mercadante, recuperada por el propio Rivas.

“La pandemia fue un batacazo muy grande para la cultura”, remarcó el director gijonés. Y añadió: “hay muchos músicos que, tras mucho ensayar, no cobraron porque no pudieron salir al escenario a actuar, es triste y penoso”. Por eso Rivas apostó por crear su propia orquesta, “para apostar por lo que tenemos en España, que hay mucha calidad e ilusión por actuar”.

Y buena cuenta de ello pueden dar los muchos que ayer acudieron al concierto para disfrutar con el buen hacer de Rivas y su orquesta. “Para mí, si no vengo al concierto de Año Nuevo es como si no hubiera comenzado el año”, enfatizó María Pilar Rodríguez, que acumula 18 años sin perderse ni uno de estos recitales en el Jovellanos para “empezar el año con buena sintonía”. Aficionada a la música clásica, aseguró que “por la mañana ya vi el de Viena por la televisión”, en una atípica imagen sin público a causa de la pandemia.

Rosario García, Rosa Fernández y Laura Cobas ayer vivieron el concierto desde el otro lado, desde el patio de butacas, después de haber actuado en él hace dos años, a las órdenes de Rivas. Las tres son cantantes de la Coral Polifónica Gijonesa Anselmo Solar se definen como “amantes de la música” y del buen hacer de Mariano Rivas, “un gran director”.

“Una tradición” es también el acudir al concierto para Carlos Remis, gran aficionado a la música clásica que aprecia especialmente que en un recital como el de ayer hubiese “música alegre, como vals y polkas, que falta nos hace, especialmente este año”. Para Maite Huerta, sin embargo, la de ayer era la primera vez. “Me gusta la música clásica y también Mariano Rivas”, explicó, “seguro que me voy a emocionar”. Junto a ella acude Enrique Rodríguez, que acude al concierto por tercer año consecutivo. “Es precioso y además supone apoyar a la cultura, que es más importante que nunca en estos tiempos”, remarco.

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