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Las adopciones de mascotas descienden en el albergue de Serín por la pandemia

Las muertes de felinos bajan tras las críticas: 44 en 2020 por las 60 de 2019

Carmen Saras con un gato del albergue. |  Á. G.

Carmen Saras con un gato del albergue. | Á. G.

“Kas”, un cachorro de gato común, ha sido una de las últimas mascotas adoptadas en el albergue de Serín tras un 2020, el año del virus, en el que el número de salidas de felinos y perros descendió en términos absolutos respecto a 2019. Y que la pandemia también ha

La edil ya dispone del balance completo del 2020. A 1 de enero de 2020 en la instalación municipal había 181 perros y 43 gatos, mientras que el último día del año quedaban 116 canes y 35 felinos computando en ambos casos los animales en acogida. Se produjeron en total 506 entradas de perros por 583 salidas, mientras que a Serín llegaron 127 gatos y salieron 135.

Hay varias formas de computar las salidas del albergue. A saber: acogidas, adopciones, cesiones, fallecimientos y recuperaciones. Las adopciones y las muertes son las más significativas. En 2020, hubo 207 adopciones de canes por las 238 de 2019 y fallecieron 27 ejemplares por los 25 de 2019. Las adopciones de gatos fueron parejas; 72 en 2020 por la 79 de 2019. Sin embargo, el número de fallecimientos, uno de los aspectos más criticados por los colectivos animalistas gijoneses por considerarlo elevado, descendió considerablemente. Perecieron 60 felinos en 2019 por los 44 del año pasado. Con estos datos, se apreció un incremento del tres por ciento de las adopciones de perros respecto a todas las causas posibles de salida y un nueve por ciento en el caso de los gatos.

Las instalaciones municipales.

Las instalaciones municipales.

En cuanto a las preferencias de los usuarios a la hora de adoptar, no hay un registro cuantitativo, pero sí cualitativo. Lo tiene muy claro Alicia Quesada, la coordinadora del albergue de Serín y de la Fundación Amigos del Perro, la entidad que regenta el equipamiento. “Los cachorros se llevan la palma, preferentemente si son especies de perro de pequeño tamaño”, apunta. Así, animales como “Rasputín”, un perro de diez años que lleva desde los seis meses en Serín resultan menos apetecibles. “No son el prototipo”, apunta Quesada.

Lo mismo sucede con los perros de raza potencialmente peligrosa (PPP), que también tiene cabida en Serín en algunos casos procedentes de intervenciones policiales. Los gestores del albergue detectaron en diciembre un ligero incremento de adopciones de este tipo de animales. “Cada vez que sale uno de estos o un abuelo es como una fiesta para nosotros. Nos alegremos mucho”, señala la coordinadora del centro.

María Jesús García es la secretaria del Patronato de la Fundación Amigos del Perro y la asesora legal de una entidad que cuenta con una plantilla de nueve trabajadores en Serín. “Por desgracia, las cifras de abandono cada vez crecen más”, alerta la experta, que reclama algún tipo de “regulación” a la hora de poseer mascotas. Mascotas como las del albergue de Serín que esperan, como el resto de mortales, que 2021 sea un mejor año que el 2020, el del virus.

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