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El padre del bebé de Nuevo Roces lamenta "no haber podido ayudar a su hijo"

Daniel B. S., que rompió a llorar al declarar, confiesa que no sospechó que su novia durante casi ocho años estuviese embarazada

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Tercera jornada del juicio por el crimen del bebé de Nuevo Roces Juan Plaza

Nervioso, con muchas ganas de pasar rápido el trance y las lágrimas a punto de brotar hasta que, finalmente, rompió a llorar cuando relató lo mucho que el crimen del bebé de Nuevo Roces había transformado su vida. “He sufrido muchísimos cambios. Tengo miedo a salir a la calle, a ver gente y hasta tuve que dejar el piso. Fui al psicólogo, pero lo dejé por los recuerdos que me trae”, compartió ayer Daniel B. S., el padre del recién nacido, ante el jurado popular que está juzgando por asesinato a su expareja, Silvia Acebal Martínez. El joven, que ejerce la acusación particular desde que fue exonerado de toda implicación en el brutal crimen, confesó que desconocía que quien fue su novia durante casi ocho años (con dos de convivencia) estuviese embarazada. “No lo supe ni lo sospeché nunca”, explicó. Ambos evitaron ayer cruzarse las miradas.

La tercera sesión del juicio contra Silvia Acebal, que el primer día asumió los hechos y se enfrenta a la prisión permanente revisable, estuvo protagonizado por el testimonio de Daniel B. S., que definió a la acusada como una persona “fría y muy suya” a la que “le gusta tenerlo todo controlado”, pero con la que “nunca” discutió. “Mucha gente se pregunta cómo no se dio cuenta viviendo con ella que estaba embarazada”, interpeló la fiscal, Isabel Prendes. “Tuvo cambios físicos igual que yo, pero pensé que era por independizarnos, por no saber cocinar y engordamos los dos”, argumentó el joven, que ejerce la acusación “para que se haga justicia con mi hijo, porque me siento culpable por no haberlo podido ayudar”. En varios momentos, la magistrada, Elena Fernández González, trató de calmarle a la vista de que su testimonio era “muy importante” para el caso.

La primera parte de su declaración giró en el día del parto del bebé, 1 de agosto de 2019, y los días siguientes hasta la detención de ambos. “Me escribió un whatsapp diciendo que le había vuelto un quiste y que había sangrado mucho, que le comprase compresas al volver de trabajar”, indicó. Él llegó sobre las siete de la tarde, y al entrar al piso de la calle Genaro Suárez Prendes “vi gotas de sangre en el pasillo, no me sorprendió porque me había avisado, pero sí que no lo hubiese limpiado”, relató. Silvia Acebal, según el testimonio de su exnovio, estaba en el sofá, había cambiado las sábanas de la cama y dado la vuelta al colchón. “Me enteré de la mancha en el colchón cuando nos detuvieron”, explicó.

El parto, según la investigación y las búsquedas realizadas por Silvia Acebal en internet, había ocurrido horas antes de que él volviese de trabajar. “No vi al bebé, ni me lo entregó (ella declaró en una ocasión que había sido él quien se lo llevó). Limpié la sangre que había, fregué los cubiertos que llevo para comer en el trabajo y luego bajé a pasear a la perra yo solo”, manifestó, aunque una vecina declaró ayer que ese día 1 los vio juntos con su mascota sobre las ocho de la tarde.

La segunda parte del relato de Daniel B. S. estuvo centrada en los días previos y posteriores al crimen, del que no supo nada hasta ser detenido. “Me enteré de que había aparecido un bebé delante de mi casa porque me lo dijo un compañero de trabajo, vecino de Nuevo Roces, pero no le di más importancia porque no sospechaba de ella”, relató. En su primera conversación con Silvia Acebal sobre el asunto “ella me dijo que cómo esa gente pudo hacer algo así, pero que a esos no les pillaban”. Fue entonces cuando la acusada comenzó a golpearse con el puño izquierdo la palma de su mano derecha, en uno de los escasos momentos en los que se inmutó. “Dudé que el niño fuese mío, y que por eso pasó todo este altercado”, reflexionó el joven.

Vacaciones tras el parto

Al día siguiente del parto, los dos cenaron en casa de los padres de él, y el día 3 salieron a cenar y de copas con unos amigos. Nadie sospechó nada y todas las versiones de ayer (familiares y amigos de la pareja) fueron la misma dirección: Silvia ocultó a todo el mundo que estuviese embarazada. Ni cuando se fueron juntos de vacaciones a Alicante y Valencia con unos amigos. “Nos leía noticias del bebé, y al ver que le habían puesto un mote en redes sociales lo contó descojonándose de la risa”, recordó Daniel B. S. “Parecía que el tema no iba con ella; y decía que si no tenían antecedentes no les iban a pillar”, señalaron los amigos que viajaron a Levante con ellos.

Otra de las amigas dejó claro que cuando Silvia Acebal tenía 19 años la acompañó a abortar y la pareja tenía una “relación normal”, lo que contrarió visiblemente a la acusada. El juicio continúa hoy. 

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Juicio contra Silvia A. M por matar a su bebé a puñaladas ÁNGEL GONZÁLEZ

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