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La supresión de las torres del plan de vías alegra a los vecinos, que piden “un debate serio”

La revisión de la edificabilidad supone “una oportunidad” para buscar “un equilibrio” entre las zonas verdes y las futuras construcciones

Vista aérea de los terrenos del "solarón"

Equilibrio, debate y evitar aberraciones son las peticiones de las asociaciones de vecinos y colectivos ciudadanos, como “Un pulmón para el solarón” o la plataforma del plan de vías, de cara llegar un consenso sobre la edificabilidad del entorno del plan de vías ahora que la estación intermodal está más cerca de asentarse definitivamente en Moreda y que las seis torres proyectadas cerca de la avenida de José Manuel Palacio se van a laminar, tal y como avanzó la pasada semana la alcaldesa, Ana González. La idea de eliminar del convenio del plan de vías vigente, de 2019, el concepto de “máxima edificabilidad” supone “un avance” para muchos, pero urgen a emprender “un debate serio sobre la ciudad y el diseño urbano que queremos”, señala Manuel Cañete, líder vecinal de El Polígono y presidente de la federación de asociaciones vecinales (FAV). “El debate sobre la edificabilidad no se ha de tener en declaraciones y ruedas de prensa; va unido al de la barrera ferroviaria y a la solución que se determine, y eso, hasta la fecha, no está resuelto”, añade.

La decisión de asentar la futura estación intermodal en Moreda en detrimento de la proyectada en el Musel del Ferrocarril –así lo apoyó la pasada semana el consejo de administración de Gijón al Norte, gracias a la mayoría que manejan el Ayuntamiento, el Principado y el Ministerio de Transportes– lleva aparejada también una reducción en la edificabilidad de la zona que, por lo pronto, supondrá eliminar las seis torres de 27 metros de altura (una de ellas un hotel) y apostar por un incremento de la zona verde. ¿El objetivo? “Favorecer un desarrollo urbanístico de los terrenos liberados acorde con un modelo de ciudad compacta, amigable, verde y sostenible, con zonas estanciales y equipamientos públicos”, detalló Ana González.

Los vecinos y colectivos ciudadanos quieren que todas esas palabras se materialicen en una realidad tangible, “tras veinte años de hartazgo y movimientos de un sitio a otro”. “Hay que hacer un debate sosegado, pero Gijón necesita cuanto antes una estación que sea digna, “recuerda Álvaro Tuero, presidente de la asociación “Atalía” de El Natahoyo, partidario de suprimir también, por lo pronto, esas seis torres. Además, apuesta por ganar más zona verde. Y recuerda: “En el centro de la ciudad apenas hay espacios verdes”.

Ese mismo argumento siguen defendiendo los integrantes de la plataforma ciudadana “Un pulmón para el solarón”, contrarios a cualquier tipo de actuación en ese suelo. “Todo son bandazos para un lado y para otro, pero nosotros nos mantenemos en la misma idea. Vemos un avance el que se hable de eliminar la máxima edificabilidad, pero nosotros no queremos ni máxima altura ni intermedia. Es un terreno público que se necesita para la ciudad, para crear un parque conecte con el de Moreda”, reflexiona Cristina Corominas. “El equipo de gobierno debe decidir si apostar por un uso público o los intereses de los constructores”, refuerza Corominas, que también desliza la crítica de la “falta de informes”.

La posición vecinal común, la de la FAV, “siempre ha estado en contra del proyecto edificatorio”. “Hace más de un año que expusimos en el consejo social a la alcaldesa que hay que diseñar una ciudad del siglo XXI y no una que sólo buscaba plusvalías”, expone Cañete. Cabe recordar que los ingresos previstos por la venta de los terrenos del plan de vías para edificar suponen hasta ahora 59,5 millones de euros, una cifra necesaria para costear la actuación y que las modificaciones que se plantean van a reducir sensiblemente. “Hay que buscar consensos y aclararse de qué lado se está. El Ministerio tiene su compromiso y responsabilidad y es fundamental exigirla. El diseño urbano es de nuestra competencia, para cuando sepamos el final de esta película de suspense”, recuerda Cañete sobre los veinte años que Gijón lleva esperando “por una solución ferroviaria”.

Esa demora es la que lleva al escepticismo a Maite Martín, presidenta de la asociación “Jovellanos”, del centro. “Estamos cansados de planes y no planes, de hacer informe sobre informe para no llegar a nada. Es hablar y comentar sobre algo que en unos meses puede quedar desfasado”, lamenta la presidenta vecinal, que sí desliza su parecer sobre “la aberración” de esas seis torres que en su día se proyectaron y que “taparían la entrada del sol”.

Con una postura similar alza la voz Florencio Martín, presidente de la asociación de vecinos de Laviada. “Estamos aburridos, ya nuestro único objetivo, y el que siempre ha defendido esta estación es que lo primordial es que llegue el AVE a Gijón”, aporta. En cuanto a la reducción de la edificabilidad da su apoyo al nuevo planteamiento de suprimir las torres, o al menos “rebajar” la altura de cualquier construcción en la zona. “Hay que buscar algo equilibrado y compensar cualquier actuación. Entiendo que tiene que haber algo para sacar dinero, pero no es lo mismo 25 que 18 pisos”, considera Florencio Martín.

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