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El turismo resucita con una treintena de hoteles abiertos y reservas de verano

La mayoría de los alojamientos aún cerrados se reactivarán en junio | “Esperamos un despegue lento, pero constante”, asegura el sector

Trabajos de mejora en el hotel La Casona de Jovellanos.

Trabajos de mejora en el hotel La Casona de Jovellanos. Ángel González

El sector hotelero empieza a desperezarse de una pandemia que le obligó a limitarse durante el estado de alarma a clientes que viajasen a la ciudad por causas justificadas, en su mayoría trabajadores. Ahora, con ya casi una treintena de complejos abiertos del medio centenar, el turismo empieza a despegar gracias a escapadas de última hora y estancias de parejas y amigos que, por los ERTE y el teletrabajo, están disfrutando este mes de días de vacaciones. El área de Turismo del Ayuntamiento calcula que el 60 por ciento de alojamientos ya han vuelto a la actividad y que a lo largo de junio lo hará el resto. Los responsables de estos negocios hablan de “un despegue lento, pero constabale”. Por ahora, muchas de las reservas se efectúan con pocos días de margen por la incertidumbre de la situación sanitaria. “Aspiramos a igualar el balance del verano pasado”, confían.

A inicios de año solo 17 de los 49 alojamientos seguían operativos gracias a la estancia de trabajadores y otros usuarios que llegaban a Gijón con una causa justificada como una cita médica o un juicio. Dentro de este perfil de clientes, los apartamentos se alzaron como una de las ofertas con mayor atractivo, porque al tener servicio de cocina el interesado no dependía de las limitaciones que afectaban a la hostelería. Cristina Cueto tiene un negocio de este estilo en la calle Capua, y ayer refería notar todavía cierto “recelo” por parte de la clientela. “Ya se nota que no trabajamos solo con empleados esenciales como antes y ahora vemos más casos de gente que viene a ver a algún familiar y que simplemente necesita unos días para desconectar. Estamos viendo de todo: desde estancias muy cortas a gente que tenía tantas vacaciones sin gastar que se quedan aquí una temporada”, explica.

Otro de los negocios abiertos durante la pandemia fue el Hotel Alcomar. Uno de sus responsables, Juan Fernández, cuenta que durante esos meses limitados a “causas esenciales” las reservas rondaron el 10 o el 15%. Ahora, calcula que el negocio ya roza el 40% y que la cifra mejora un poco más los fines de semana. “Todavía tenemos a gente en ERTE, porque por aforos no abrimos la cafetería al público general, solo para clientes, y eso nos limita bastante. De cara al verano la cosa ya se está moviendo, aunque seguramente la gente espere a que avance junio antes de decidir. Serán reservas de muy última hora”, valora. Su objetivo es “tratar de igualar” el balance del pasado verano, cuando los buenos datos epidemiológicos convirtió a Asturias en destino preferente.

El mismo reto se propone Daniel Martínez, director del área de Turismo. “Estamos sobre todo con ilusión y esperanza de que esto sea el inicio de la recuperación y de que podamos tener un verano, al menos, similar al 2020. Todo apunta a que sí”, recalca. En este primer fin de semana de actividad, añade, se están registrando “reservas sobre todo de última hora” y “un goteo constante”, pero todavía “con poca previsión” para los próximos meses, lo que confirma que los turistas aún no han planificado su estancia. “Aún hay hoteles cerrados; tiene previsión de abrir a inicios de junio”, concluye.

Élida Suárez, gerente del hotel El Moderne, asegura que este fin de semana su negocio, que cuenta con 47 habitaciones “se encuentra rozando el lleno”. “Creemos que el verano va a ser bueno, pero las reservas, por ahora, está siendo muy de última hora”, aseguró la mujer, que forma parte de la junta local de la patronal Otea. En una línea similar se muestra el director del Rey Pelayo, Alfonso Lara, un complejo que cuenta con 132 habitaciones. “Entre semana, la cosa está muy floja, con una ocupación que bordea el 20 por ciento, pero los fines de semana subimos a casi la mitad”, cuenta. “Aún es pronto para saber cómo va ir el verano, confiamos en que en julio podamos estar a la mitad y en agosto estar cerca del 70 por ciento”, explica.

También está teniendo reservas muy de última hora Alberto Lázaro, responsable del Hotel Asturias, que tiene 87 habitaciones. “La semana pasada estuvimos en torno al 35 por ciento, pero ahora estamos a la mitad de ocupación”, describe. “Hace dos días vendimos ocho habitaciones, que es algo muy raro. Mucha gente reserva de última hora”, postula. En el hotel Alda Pasaje, con 29 estancias, los números fueron más altos esta semana con cifras de ocupación que bordearon el lleno. “Mayo ha sido un gran mes y creemos que en junio se mantendrá la tendencia, aunque cuando reabran el resto de alojamientos la ocupación será más repartida”, analiza Raquel Silva, responsable de comunicación de la cadena.

La zona rural también empieza a despegar, aunque más lento de lo que les gustaría. Así lo estima Teresa Santurio, dueña del Mirador de Deva, que también se mantuvo activa durante la pandemia con sus nueve habitaciones, en las que acogió sobre todo a obreros de construcciones cercanas. “Estamos arrancando, pero sigue flojo. Ayer (por anteayer) tenía dos habitaciones ocupadas y por semana solo una. De momento sigue todo muy parado, aunque para julio y agosto tengo esperanzas, ya hice alguna reserva”, asegura.

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