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La demanda de sanidad privada se dispara por las listas de espera en la red pública

“Estamos reforzando la plantilla en pleno verano”, afirman en el Hospital Covadonga | “Pedí un préstamo para operarme”, denuncia un paciente

Una operación de cataratas en el Hospital de Cabueñes. | Juan Plaza

Una operación de cataratas en el Hospital de Cabueñes. | Juan Plaza

Las listas de espera de la sanidad pública y el temor a que las intervenciones menos urgentes acaben con semanas de demora están provocando un repunte notable en la actividad quirúrgica y de consultas de la sanidad privada, con los hospitales Covadonga y Begoña a la cabeza, así como un crecimiento exponencial en las pruebas diagnósticas de clínicas privadas de dentro y fuera de la ciudad. Así lo asegura, al menos, el propio sector, que cita como especialidades al alza la pediatría, la oftalmología y la urología. “Pruebas que antes podías citar en dos días ahora tienen que esperar una semana por la cantidad de gente que está a la cola”, aseguran los profesionales.

Sofía Llorián, coordinadora del Hospital Covadonga y todavía vinculada a Es Clinic, negocio que dirigió durante años –y que ahora, tal y como contó este diario, se han asociado para que el hospital pueda pasar consulta en el centro de la ciudad–, confirma un aumento de la actividad en todos los sentidos: consultas, cirugías y pruebas diagnósticas. “Ha habido retrasos es la pública ocasionados por la pandemia, y eso no es culpa de nadie porque nadie podría prevenir algo así. Muchos pacientes, ahora, simplemente prefieren no esperar más y quedarse tranquilos”, relata la experta, que destaca los repuntes de actividad en atenciones pediátricas y de medicina general, así como las urgencias. “La cosa suele ser más floja en verano, pero ahora estamos reforzando personal de recepción y de urgencias, y eso por estas fechas no es nada habitual”, relata.

Gonzalo Acebal, traumatólogo retirado de Cabueñes pero en activo desde su consulta privada, calcula tener a un 10 o 15 por ciento más de pacientes. “Y yo no trabajo con aseguradoras, mis pacientes son particulares y abonan ellos el servicio. Ya tuve que incluir una sesión más a la semana, añadiendo otro turno de tarde, para asumir la demanda”, señala el facultativo. Al recibir más pacientes, el médico encarga más pruebas diagnósticas a clínicas privadas de la ciudad. “Como todos los hacemos, una resonancia que de normal me darían cita en uno o dos días ahora igual hay que esperar una semana. Y tampoco es una decisión sencilla. Un escáner cuesta ciento y pico de euros y una resonancia, más de 200”, recuerda. “Al final la gente que puede pagarse esto o tiene un seguro prefiere hacerlo ya y no esperar tres meses”, añade.

Trabajadores del Hospital Begoña, por su parte, refieren un balance similar al del Covadonga y explican que la carga de trabajo se centra en especialidades como urología, oftalmología y ginecología. “Pruebas como endoscopias y colonoscopias tienen ahora más demanda. No son muy complejas y algunos pacientes prefieren quitarse de en medio para quedarse tranquilos”, razona el cirujano Carlos Álvarez Laso.

Todos los citados, no obstante, inciden en que este repunte de la demanda privada no tiene por qué ser “una amenaza” a la sanidad pública. “La sanidad pública es buenísima y la privada la puede complementar, no sustituir. En otras comunidades autónomas esto está más normalizado, pero este debate no va de blancos y negros”, razona Llorián.

Pese a ello, otros enfermos aseguran estar dirigiéndose a la privada “por necesidad” y por preferencia. Es el caso de Alfonso G. A., vecino de Gijón jubilado, que asegura haber tenido que solicitar un préstamo de 6.000 euros para poder costearse una operación ocular que sentía que no podía demorarse más. El enfermo había enviado a la gerencia sanitaria de Cabueñes una carta criticando esta demora, y ésta le reconoció que el retraso se debía a la pandemia y a que su patología –problemas de catarata y de membrana epirretiniana– no tipificaba como urgente. “Yo cada vez perdía más la vista y tenía que ser ahora o nunca. Desde que me operé he recuperado muchísima calidad de vida, pero si hubiese tenido que esperar me habría quedado ciego”, lamenta.

Las claves

  • Refuerzos de personal y más citas. La red privada está aumentando las contrataciones ante el repunte de consultas y demandas de operaciones.
  • Servicios. Abundan las demandas de intervenciones sencillas de urología y oftalmología, así como las consultas pediátricas y pruebas de radiodiagnóstico.

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