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Acepta cinco años de cárcel por traficar con ketamina y cocaína en Gijón

El procesado, en prisión preventiva por esta causa, solicitará la suspensión de la condena alegando drogadicción

El acusado, esta mañana ante el tribunal de la sección octava de la Audiencia. M. L.

Un gijonés de 34 años de cárcel, procesado por un delito contra la salud pública tras ser detenido en posesión de grandes cantidades de ketamina y cocaína, aceptó esta mañana una pena de cuatro años y medio de cárcel después del acuerdo alcanzado entre el Ministerio Fiscal y la defensa del procesado, ejercida por la letrada Ana Gloria Rodríguez, al aplicar la atenuante cualificada de drogadicción. Hay que sumar otros seis meses de prisión por un delito de resistencia a la autoridad al enfrentarse con los agentes que le arrestaron, pero precisamente esa adicción a las sustancias estupefacientes será el argumento del gijonés para solicitar la suspensión de la condena, a condición, entre otras medidas, de someterse a terapia.

El procesado, que cumple prisión preventiva y esta mañana estuvo escoltado por dos agentes de la Policía Nacional en la sala de vistas, fue investigado por el Grupo de Estupefacientes de la comisaría de El Natahoyo después de recibir una denuncia anónima con todo tipo de detalles a través del correo electrónico antidroga@policia.es. Las pesquisas policiales permitieron establecer que, al menos desde el mes de junio de 2021, este gijonés se dedicaba a la venta de sustancias estupefacientes en su domicilio de la calle La Paz, en el barrio de El Llano. Según el escrito del Ministerio Fiscal, aceptado en el juicio por el implicado, los agentes establecieron distintos seguimientos y labores de vigilancia sobre la vivienda y el sospechoso, pudiendo comprobar que el día 11 de junio un tercero le compró al ahora acusado 5,02 gramos de cocaína con una riqueza del 21,3 por ciento y un valor en el mercado ilícito de 143,28 euros. Tras estas labores, desde el juzgado de instrucción se autorizó la entrada y registro en el domicilio del investigado.

La revisión del inmueble por parte de agentes de la Policía Nacional permitió incautar “recortes de plástico, una báscula de precisión, una prensa, una libreta con anotaciones relacionadas con el tráfico de estupefacientes, una olla y 100 gramos de acetona, efectos estos dos últimos utilizados para la elaboración de sustancias ilícitas”, describe el fiscal en su escrito de acusación. El registro también permitió el hallazgo de distintas sustancias estupefacientes, tanto de las que causan grave daño a la salud como de las que no. En concreto, y tras el resultado del análisis del laboratorio, este individuo tenía en su vivienda 529,16 gramos de resina de cannabis (con una riqueza del 24,1 por ciento y valor de 3.227,88 euros); 4,74 gramos de ketamina (con una riqueza del 53,5 por ciento y valor de 227,52 euros); otros 183,25 gramos de ketamina (con riqueza del 98,4% y un valor de 8.796 euros); 15,57 gramos de cocaína (con una riqueza del 84,5 por ciento y un valor de 1.762,99 euros) y otros 20,44 gramos de cocaína (con una riqueza del 55,5 por ciento y un valor de 1.520 euros). En suma, tenía en su vivienda 15.534,39 euros en drogas. En el momento en el que iba a ser detenido por la Policía Nacional, justo cuando iba a introducirse en un vehículo cerca de su casa, intentó evitar ser arrestado braceando y oponiendo una fuerte resistencia a ser engrilletado, lo que motivó que los agentes aplicasen “la fuerza indispensable” para reducirle.

Cantidad de notoria importancia

Por todo ello, el Ministerio Fiscal solicitaba siete años de cárcel, por los delitos contra la salud pública y resistencia sumando la agravante de reincidencia. Incluso, tenía previsto elevar a nueve años la privación de libertad por la cantidad de droga aprehendida, lo que en el Código Penal se considera de "notoria importancia" y que implica aplicar una pena mayor. Así las cosas, la defensa optó por llegar a un acuerdo que contemplase la drogadicción, un pacto que asumió el propio procesado tras reconocer los hechos.

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