Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Tommy, con la música a otra parte: el emblemático negocio se muda

El comercio se traslada cerca del Parchís tras más de 30 años junto al paseo de Begoña: "Es una nueva etapa"

Susana Rodríguez y Miguel Sánchez, en el local de Musical Tommy ubicado en la calle San Bernardo que abandonarán la próxima semana. Ángel González

Un clásico de Gijón se va con la música a otra parte. "Se acabó una etapa" y la tienda Musical Tommy, uno de los comercios más emblemáticos, se muda unos pocos metros en la calle San Bernardo. Cambian el número 81 por el 56. "Vamos a actualizarnos. Se trata de un local más nuevo, adaptado al nuevo concepto de comercio de calle. Es un espacio grande y con muchas perspectivas para que esté todo más centralizado y enfocado para dar un mejor servicio al cliente", desgranan Susana Rodríguez y Miguel Sánchez, dueños del negocio. La idea es celebrar la inauguración la primera semana de febrero, "aunque sea con lo justo". "Depende de cómo avancen las obras, pero es nuestra idea. Abrir para que, poco a poco, la gente vea nuestra nueva ubicación. Luego iremos rematando detalles", adelantan.

Ambos cogieron el testigo tras el fallecimiento en noviembre de Miguel Rodríguez, fundador de la tienda y padre de Susana. La mentalidad va a ser la misma que la de su nacimiento. "Es un lavado de cara para mantener la misma filosofía y humildad. De hecho, la imagen de la tienda se mantiene", explica Miguel. El nuevo espacio cuenta con 250 metros cuadrados y se ubica al otro lado de la calle. Guitarras, violines, pianos... Pasan de estar junto al paseo de Begoña, "una zona donde solo queda hostelería", a cerca del Parchís, "un punto más de paso y con mucho más comercio". "Nos hace ilusión estar pegados a tiendas icónicas como la Librería Industrial, Buroteca... En Begoña, éramos el último reducto de tiendas y estos edificios más antiguos requieren otro mantenimiento", ahondan sus dueños.

La historia de Musical Tommy tampoco se queda corta. En 2020, soplaron 50 velas. Y muchos de esos años, más de 30, disfrutaron del día a día en el local que ahora abandonan. Miguel Rodríguez fundó el comercio en la calle Cataluña hasta que encontró un espacio con potencial en San Bernardo. En ese lugar, puso durante muchísimos años material musical desconocido en España para su época. Pasaban todos los músicos asturianos, una familia de la que también formó parte. La dedicación de Miguel Rodríguez era tal que cogía su Seat 124 para irse a Italia o Bélgica y traer a escondidas instrumentos para bandas como los Stukas. También trajo pianos de Rusia, puso el primer marcador electrónico de El Molinón... Sin olvidar su faceta en el montaje de sonido en conciertos y eventos.

Todas esas historias sucedieron en el local que ahora deja atrás la siguiente generación. Sus sucesores tienen clara la apuesta por el nuevo local. "Todo está colocado hacia la calle, diáfano y en armonía", dicen. Algo que les ayudará también de cara al comercio online. "Los comercios locales somos más competitivos que internet en la inmensa mayoría de casos", reivindican. Lo que no cambia es la premisa original: "Se va a ver que Tommy para la música lo es todo".

Compartir el artículo

stats