De aula en aula | Un recorrido por los centros educativos de la ciudad

El Antonio Machado, un oceanográfico a escala

Las actividades del colegio de Nuevo Gijón giran en torno al mar: "Está muy ligado a la ciudad y ayuda a transmitir el ecologismo"

Las aguas inundan el aprendizaje en el colegio Antonio Machado. El centro del barrio de Nuevo Gijón vehiculiza su día a día a través del mar, temática sobre la que giran las actividades que desarrollan los escolares, desde Educación Infantil hasta sexto de Primaria. Ya sea un magüestu, el Antroxu o las que tienen lugar en las aulas, todas desembocan en las profundidades marítimas. “Fue una propuesta del claustro de profesores”, explica Álvaro Sánchez, director del centro. El cine fue el tema elegido el pasado curso.

La selección del mar, en este caso, fue natural. “Tuvimos en cuenta que Gijón es una ciudad marítima y que todos tenemos experiencias allí y en la playa”, señala Sánchez, para el que abordar el mar “da mucho juego” a los alumnos. “Se puede vincular con muchas cosas como el desarrollo sostenible o las profesiones”, indica el director del centro. Y claro, el mar ofrece un mundo de posibilidades en distintas asignaturas como Plástica, Lengua, Ciencias Naturales o Ciencias Sociales. “Gijón está muy unida al turismo, la pesca, la historia y la tradición”, reivindica Álvaro Sánchez.

En la época antroxera, el hall del colegio se decoró con motivos marineros. Hasta los escolares elaboraron, con la inestimable ayuda del profesorado, unos sombreros que parecían un tributo al célebre "Popeye". Además, en la biblioteca hay un espacio reservado para libros centrados en el mar, sus ciencias o los piratas. Un rincón que no para de recibir visitas. “Está teniendo mucho éxito”, apunta Sánchez, muy satisfecho por la “excelente acogida” que ha tenido la iniciativa entre los estudiantes. De eso se trata, de estimular su implicación. “Hay que motivar a los alumnos y las decoraciones y actividades les ayudan a que tengan más ganas de aprender e ir a la biblioteca, por ejemplo”, remarca el director del Antonio Machado.

Durante la semana, las enseñanzas vienen salpicadas, en el buen sentido de la palabra, con aspectos relacionados con el mar, como la contaminación o los animales. “Hemos aprendido a hacer descripciones, yo hice la del ajolote”, afirma Rafael Maeso, de segundo de Primaria, capaz de explayarse en un discurso sobre las especies vertebradas que habitan en el océano. Tienen la lección más fresca que una merluza. También se les van quedando unos valores que el colegio intenta transmitir. “Somos ecologistas, queremos cuidar la naturaleza”, resalta. La clave, como ensalza la tutora Irene Reyes, es encontrar el equilibrio para que el mar siga motivando a los alumnos sin que ahogue su capacidad de atención.

Los escolares dan rienda suelta a su creatividad con la creación de murales, los cuales engalanan los pasillos, puertas y clases del colegio Antonio Machado, transformado en un oceanográfico a escala en el que todo converge en el mar. Hugo Gómez está fascinado con el proyecto. “Aprendemos las profesiones del mar como buzos, socorristas y científicos. Y vemos los paisajes de costa”, explica Gómez. Cuando Irene Reyes pide voluntarios para leer alguno de los libros que pueblan la estantería “marítima” de la biblioteca, todas las manos se alzan. Al rato, Nel García y Sava Popov pasan las páginas de “La tortuguita y el mar”. Estudiar en compañía fluye mejor en el centro.

Mariana Rizo no acierta a enumerar todas las actividades que ha hecho a lo largo de este curso. Lo que sí puede sintetizar es que lo está pasando “muy bien”. Sensación que comparte Mario Rodil, que subraya lo bonito que ha quedado el mural de una embarcación ubicado en la biblioteca. En el colegio Antonio Machado, el curso académico va viento en popa.

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