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JC Herrero

Entropía negativa: Que escriba Gijón

Sobre el partido de Pepín Braña

Hay que felicitar a los ciudadanos que tienen estímulo y empeño en ponerse al servicio de su pueblo, máxime si la iniciativa de crear un partido político sale de la villa, no en la corte. Pepín Braña es buena gente, vaya por delante.

En tiempos de democracia, en el caso de Gijón, lo que denominamos izquierda se lleva la palma gobernando. Claro está, hablamos de una fundación política centenaria y además con nombre y apellidos acorde a lo que esperamos de nuestros representantes, que hablen por nosotros. Si hablamos todos entramos en entropía e incertidumbre, caos, en definitiva.

Esta reflexividad entra de lleno en lo que llaman "Teoría de la Información", el lenguaje y simbología es trascendental a la hora de comunicar en política. Hay mucha matemática que cortar, de ahí la transversalidad del término entropía.

Todo empieza en cómo llamamos al partido de nueva creación. Es decir, con las preceptivas siglas de nombre, orientación ideológica y ámbito.

La derecha utilizó el término alianza, más tarde partido popular. Siguiendo la acepción académica: "Perteneciente al pueblo, al alcance de los más desfavorecidos", lo escribe la RAE.

Si analizamos los alcaldes de Gijón desde la regencia de María Cristina, en 1840, hasta Avelino González, 1936, salen 89 regidores en 96 años. O sea, ser alcalde de Gijón dura menos que un helado en la puerta de una escuela, seas liberal, conservador o mediopensionista. Fue un siglo difícil.

Para ser alcalde de Gijón permitiendo que hable el pueblo está fácil. Hay veintinueve asociaciones de vecinos y unas mil doscientas asociaciones varias.

Teniendo tanto emisor, falta el canal, código, decodificador, receptor y ruido.

Tanto la "Teoría de Información" como la "Teoría de Organización" abordan la entropía negativa, es decir, que habiendo tantos emisores y un solo receptor como la alcaldía de Gijón, quien pretenda ser alcalde para rebajar el caos existente deberá transformar este sistema en teoría abierto y participativo.

Hay que tener en cuenta que esta iniciativa política Que Hable Gijón cuenta con la experiencia futbolística de aglutinar y representar a peñas sportinguistas, luego el reto está en unir disciplina futbolística y política, teniendo como catalizador el lenguaje, tal como contemplan las teorías precitadas.

Que Hable Gijón es, en definitiva, un subsistema que se incorpora al caos, a una entropía histórica, consentida y aceptada democráticamente. Otros lo intentaron.

En Gijón solemos hablar por los codos, lo de escribir ya nos cuesta más.

Borges, hablando de don Quijote, era más de la palabra. Si lo que deseamos es aliviar la entropía gijonesa, casi mejor apostar por "Que escriba Gijón", el receptor se obliga, así, a tener que contestar. Garantizamos el canal, código, decodificador y sobre todo eliminamos el ruido, que para eso tenemos una ordenanza municipal. ¡Bravo por la iniciativa!

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