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Enarbolar la bandera de la democracia

La nobleza de ampliar horizontes de participación o el truco para demonizar al otro

Enarbolar la bandera de la democracia siempre será una consigna para engancharse a un proyecto de nuevas ideas, mayor participación, trasparencia. Porque, ¿quién se opondrá a la democracia? Ya lo dijo Ayuso concitando amplio seguimiento: ¡libertad y cañas!

Pero la democracia, su ejercicio, lo primero que exige es respeto a las normas legítimamente creadas por las mayorías y respeto a la igualdad de oportunidades. Me siento dolorosamente convocado en este tiempo a manifestar mi opinión sobre el escandaloso proceso de división que ha invadido a la agrupación socialista de Gijón. Y lo siento porque soy muy consciente que la polémica que se ha trasladado a la ciudadanía desde la propia Agrupación, está fuera de lugar y a todas luces resulta perversa y maliciosa. Pues, con la disculpa de "unas primarias" que aún no los son, ya que no hay contrincantes ni alternativas, se ha lanzado una campaña de acoso y de descrédito contra una Alcaldesa legitimada por las urnas de la propia Agrupación y sobre todo legitimada por la ciudadanía. Una campaña que pudiera dañar las posibilidades electorales del Partido Socialista.

Las normas, que prevén que Ana González vuelva a ser candidata las ha aprobado el Comité Federal, lo que debería empujar a respetarlas. Pero, por el contrario una minoría, no legitimada en razón de peso alguna, ha establecido las suyas propias. ¿Dónde están los motivos "excepcionales" para cambiar de candidato, para crear este cisma? Desasosiego me causa esa llamada a la reprobación de la Alcaldesa. Yo no voy a votar esa moción de censura, como espero y deseo que no lo hagan la mayoría de los compañeros.

Llegó una pandemia impredecible y Gijón estuvo a la altura, llegó una guerra y Gijón acogió y protegió y cuando las lacras dejaron respiro Gijón se ocupó de la estación preterida, del Hospital demorado y de responder con servicios a las demandas de los barrios. Gijón lleva la bandera de la lucha contra la contaminación ambiental, ha sido reconocida como la novena ciudad de España para vivir mejor y se encuentra en un proceso claro de recuperación de la actividad y la alegría ciudadana. ¿dónde están los motivos de excepcionalidad?

Una gestión basada en la honradez, el cumplimiento del programa presentado a los electores, la protección de la ciudadanía y el rigor no merece una moción de censura presentada bajo la bandera de la democracia. Resulta hiriente tan subterfugio y más aún que proclamen su socialismo quienes alientan esta división.

El pacto de gobierno con IU, sitúa si cabe más diferenciada y compleja la gobernabilidad y las competencias de los aparatos partidarios en ella. Llegará el momento de rendir cuentas ante el partido y ante la ciudadanía y habrá que explicar actuaciones tan inusuales como las desautorizaciones publicas al Plan de Movilidad de un gobierno de coalición.

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