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Ezequiel Cala Arias

Ezequiel Cala Arias

Militante socialista

Buscoalcalde.com

Sobre un proceso que se resume en un simple "quítate tú para ponerme yo"

Una gran lona con el siguiente mensaje "Busco alcalde" sorprende al viandante en la Plaza Lesseps de Barcelona. Debajo una página web de referencia, www.buscoalcade.com, perteneciente a MÉSxBCN. Son un partido-lobby asentados en las palancas del poder local. Están al margen de la política nacional y autonómica, dicen que solo les interesa la ciudad, pero destacan que pactarán con quien sea para desalojar a Ada Colau. Aburren con este mensaje en la prensa, en los actos sociales, en las redes. Por decirlo de alguna manera, su objetivo parece ser única y exclusivamente acabar con Colau.

No sé por qué, pero me recuerda a lo que ocurre en Gijón con Ana González. Quizás lo de nuestra ciudad sea aún más sangrante, pues son aquellos que dicen abanderar las mismas siglas que su alcaldesa los que quieren finiquitarla. Un proceso muy sencillo que se resume en un simplemente "quítate tú para ponerme yo". Ni más ni menos. Una cosa que siempre ha existido en la política y en los partidos políticos, pero que si eres mujer parece ser más hostil.

Analicemos y observemos lo que ha ocurrido en nuestro país con las mujeres que ha ostentado alcaldías, presidencias o ministerios. Éstas, a pesar de tener un mandato democrático, pueden ser desprestigiadas públicamente, sin miramientos. Todo vale si no dan una imagen acorde a los mandatos del patriarcado. Deben parecer "damas de hierro" o, por lo menos, que sea visible que están rodeadas del consejo masculino.

Cuando una política no cumple los requisitos anteriores, pues se muestra segura de sí misma, se ve como una persona normal, como un/a ciudadano/a más, parece legítimo poder atacarlas y vilipendiarlas. Desde el primer minuto, todo lo que hacen, cualquier gesto, se mira con lupa, con el fin de deslegitimarlas y deshumanizarlas.

Ser mujer y dedicarse a la política es mucho más difícil que si eres hombre, se te pide un plus importante de esfuerzo. Si encima destacas, peor; todos los días se te examinará y se te exigirá más. Si no representas al "killer político masculino" serás una presa de caza a quien ridiculizar. Se potenciarán públicamente unos errores que cualquiera pudiera cometer, pero tú no y se te intentará desprestigiar personalmente, allí donde más duele: te pondrán apodos despectivos, criticaran tu manera de hablar, lo que dices, tu forma de vestir, si estás gorda o delgada, tus compañías, tu sexualidad o si sales a bailar y un sin fin de cosas en las que fueras hombre nadie se fijaría.

La verdad es que esta sensación de persecución a las compañeras que no siguen el canon patriarcal establecido, impropio de una organización como la nuestra, denota una falta de madurez sin par y una gran falta de respeto más que una preocupación por ver en qué tipo de sociedad vivimos y qué proyecto de futuro tenemos. En Gijón, como en Barcelona, de lo que se trata es de hundir a una persona para poner a otra. Sin duda están buscando un alcalde. Pero el suyo.

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