Opinión

Recuerdo a José María Mori

Una persona buena que lo demostró con sus acciones

En este mundo actual, en el que vivo y me toca vivir, observo que morirse equivale a obtener un certificado de buena persona, buen padre, buen hijo, mejor amigo, etc. etc. etc. y más... etc.

Esto me lleva a reflexionar sobre las muchas personas que hacen estos comentarios, y en que me gustaría preguntarles si no se habrán equivocado de iglesia y de difunto, pues en días anteriores su parecer sobre el finado difería mucho. Y es que en estos tiempos que corren no es tan difícil equivocarse de iglesia o difunto. En tu caso, José María Mori, es inviable que se dé esta opción.

En la vida nos encontramos con buenas personas; hay otras que lo demuestran con sus buenas acciones, es tu caso, yo que tuve la suerte de conocerte ya que vivía en la calle María Josefa, hijo de Anita y Pin, el carbonero. Tú creabas "Una ciudad para todos" en una especie de garaje ubicado en la calle Marcelino, al final de ésta se encontraba La Cábila, que se mantuvo durante años, que no dejaban de ser chabolas; donde yo tenía amigos, de los que siempre están contigo en lo bueno y mucho más si venían mal dadas, apoyándote en tus desgracias y aflicciones.

Entonces llegaste tú para que esa miseria, que afectaba tanto a las personas que allí vivían como a la sociedad que permitía esta situación, se hiciera visible y se pudiera contener.

José, ya mencioné que por suerte hay buenas personas que nacen y otras que se hacen; en tu caso no era bondad sino santidad, palabra que me rechazabas en cuanto te la pronunciaba, que bien entendiste aquello de que lo que tu mano izquierda haga y da no lo sepa la derecha. José, sólo pido, y no sé a quién, que nazcan todos los días personas como tú.