Opinión | Tormenta de ideas

De móviles, insultos y soeces

Petición a la ministra de Educación

Nuestra insigne ministra de Educación, Pilar Alegría, sí, la que hace declaraciones diciendo que ella no va a repetir «insultos y soeces» (de educación, palabrita) queda a la altura de lo que somos en Europa ahora mismo: nada. En la mayoría de los países ya se están prohibiendo los móviles en los colegios e institutos, nosotros, cómo no, vamos retrasados. No pido eso. Qué va. Yo exigiría que hubiera libros de papel, que no obligaran a los padres a comprar «Chromebook» y algunos hasta «exigen» un Ipad. En fin, que no entiendo la necesidad en absoluto. ¿Que tienen que hacer algo que necesita información? El colegio puede tener un aula de informática y también pueden hacerlo en el ordenador de casa como hicieron siempre.

Está más que estudiado el efecto nocivo de las pantallas en cerebros inmaduros, y hacer un uso racional y enseñarles a manejar las tecnologías, eso sí que es prácticamente imposible, porque aquí o se prohíbe, (como el alcohol o el tabaco a los menores) o es más que posible que si tú lo intentas hacer bien, otros padres no lo hagan y tu hijo será igualmente una víctima. Parece una barbaridad que todavía haya centros que no prohíban el móvil en las aulas y en el centro escolar en general. Pero yo voy mucho más allá. Yo quiero que se prohíba el móvil hasta los 15 o 16 años, porque viendo lo que vemos en la clínica últimamente les aseguro que pensarían como yo. No es solo la adicción, qué va, que por supuesto también, la de los padres incluida) son los trastornos asociados a las redes sociales, a los «likes» que precipitan varios trastornos que los profesionales vemos ascender de forma alarmante: ciberbullying, autolesiones, anorexia, intentos de suicidio... Y depresión, ansiedad, insomnio, bajo rendimiento escolar y cuando evalúas a ese adolescente te das cuenta que esa baja autoestima muchas veces tiene que ver con el aislamiento social, con la imagen, los «whatsapp» de las amigas, la constante conexión con sus iguales, que evidentemente tienen los mismos problemas. Hay un claro mimetismo como es normal a estas edades.

Ministra de Educación, no es ponerle puertas al campo. Es ponérselas a ustedes y cerrarlos a todos con un candado de siete llaves y le prometo que trato de no proferir «insultos y soeces», que va. Solo quiero que se den cuenta de lo mal que lo hacen todo. Y, por cierto, dado que me he propuesto salvar a los niños y llevo años dando charlas sobre esto, me gustaría colaborar con padres que como yo piensen que esto, el móvil y las redes están destruyendo su infancia, su adolescencia y a la familia. Aquí estoy.