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Oriente Próximo

Un español en medio del conflicto en Israel: "Dormí en un búnker en Tel Aviv"

Un trabajador gallego regresa a su ciudad, Vigo, tras vivir en primera persona la creciente tensión bélica entre Israel y las milicias palestinas de Gaza

Daños de los bombardeos en la ciudad de Petaj Tikva, en Israel.

Daños de los bombardeos en la ciudad de Petaj Tikva, en Israel.

¿Es lo más impactante que has vivido nunca? “Sí, desde luego”. El ingeniero español David Usera acaba de presenciar un ataque sin precedentes de Hamas contra Tel Aviv, el centro financiero de Israel. Una lluvia de proyectiles que pudo incluso grabar en su móvil. “Sigo en tensión todavía; estoy en el avión y no se si habrá problemas para salir”, explica en un mensaje. Toca el teclado minutos antes del despegue para enviar un selfie. Su rostro sigue desencajado. Este viernes prevé llegar a su ciudad, Vigo, tras una escala en París.

“El primer día, cuando cayeron 200 misiles sobre Tel Aviv, yo estaba en un hostel. Escuché una tras otra, todas las bombas, sin parar, durante horas... Vibraban las paredes y se sentía todo temblar”, explica con la voz entrecortada aún por la emoción el ingeniero vigués David Usera. Viajó a Israel por razones laborales sin imaginar que pasaría dos noches en vela por una ‘lluvia’ de misiles, que acabó con al menos siete israelíes muertos, y le obligó a dormir en un búnker.

El joven vigués, experto en reparaciones y mantenimientos de impresoras 3D en metal, viajó al país semita el 28 de abril, para pasar –supuestamente– dos meses de trabajo. “Estuve diez días de aislamiento al llegar”, recuerda. Después del protocolo Covid-19 obligatorio y solo dos jornadas más tarde de haber visitado –paradójicamente– el monumento al Holocausto, comenzaría una pesadilla nocturna.

El ingeniero vigués David Usera, este jueves en el avión de regreso a España.

Hamás lanzaba desde Gaza en dos días hasta un millar de misiles sólo a la zona de Tel Aviv, una de las más pobladas de Israel y donde se encuentra el aeropuerto internacional Ben-Gurión, la vía de comunicación más importante del país con el exterior, que tuvo que ser cerrado el martes. Este jueves, mientras el conflicto se recrudecía con la brutal respuesta israelí hacia la franja, Usera conseguía salir de vuelta a casa junto a dos compañeros alemanes. Aún con los nervios a flor de piel, relataba parte de lo sucedido. “En el primer hotel que estuve nos dijeron que la zona segura era la de recepción y que, cuando sonasen las alarmas en la ciudad, teníamos que ir a esa zona ‘protegida’. Esa noche dormí una hora. Estuvieron bombardeando toda la noche y tuve que desplazarme”. “Al día siguiente, avisaron de que a partir de las 18.00 horas iban a volver a atacar y volverían a lanzar bombas y me fui directamente al hotel, para evitar que me pudiera pillar por el camino”, relata. ¿Qué podría pasar? David Usera parece ya haber aprendido un manual acelerado de protocolos de actuación: “Tienes que salir del coche y tirarte al suelo, si la alarma te pilla viajando”, relata. Por eso, el segundo hotel que eligió para esta accidentada estancia ya tenía un búnker subterráneo. “Eso fue la siguiente noche: me tuve que levantar dos veces en medio del bombardeo y... directamente me fui al búnker”, añade.

Esa escalada de violencia, la peor de los últimos años y que estalló el pasado lunes, se ha saldado también con la muerte de más 83 palestinos en Gaza, 17 de ellos niños, por bombardeos del Ejército israelí. Al otro lado de la franja, en el territorio palestino bombardeado se encuentran casi un centenar de españoles, según han confirmado fuentes diplomáticas, pero no los evacuarán.

Y eso no es lo único que preocupada a David Usera, si no otro aspecto más relacionado con la pandemia. Al ingeniero le administraron en Israel la primera dosis de Pfizer. Su viaje adelantado de vuelta a casa ha trastocado la previsión de recibir la inmunización completa allí. ¿Y ahora qué?, se pregunta el joven de 32 años. Teme que en Galicia, la segunda dosis se retrase debido a su edad y eso echaría por tierra la pauta de inmunización. “Estoy preocupado”, lamenta.

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