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Memorias
Daniel López-Acuña Epidemiólogo y divulgador científico

“La doble identidad mexicana y asturiana me amplió las miras”

“Mi padre, de Candás, llegó a los 14 años a Veracruz desde Francia; tanto él como mi madre, mexicana, me criaron en el compromiso social y el amor al estudio”

Daniel López-Acuña, en el jardín de su casa de Gijón.

Daniel López-Acuña, en el jardín de su casa de Gijón. ÁNGEL GONZÁLEZ

Daniel López Acuña, (Ciudad de México, 1954), epidemiólogo y divulgador científico, es uno de esos rostros que se han hecho familiares en estos meses por sus continuas apariciones en los medios. Desde su casa de Gijón, se ha volcado en informar sobre la evolución de la pandemia y ha decidido servir a la sociedad en estos momentos difíciles, haciendo lo que mejor sabe: hablar sin ambages del virus que también a él le ha puesto la vida patas arriba.

Hijo del exilio republicano . Nací en la Ciudad de México en 1954; soy hijo de padre asturiano y madre mexicana. Mi padre, natural de Candás, salió de Asturias en septiembre de 1937 a los 12 años, al caer la Asturias republicana tras los bombardeos alemanes y la ofensiva del ejército franquista. Se desplazó con sus hermanas menores a Francia y de ahí a Cataluña. Más adelante, en enero de 1939, cuando cayó Cataluña, se refugió en Francia. En mayo de 1939, ante la generosa apertura de asilo del gobierno de México, viajó en el vapor Sinaia del puerto de Sete en el Mediterráneo francés al de Veracruz. Llegó a los 14 años junto con sus hermanas y hermanos a labrarse una nueva vida y terminó por afincarse años después en la Ciudad de México, donde conoció a mi madre, de familias procedentes del Sureste de México, de los Estados de Tabasco, Campeche y Yucatán. Crecí con esa doble identidad española y mexicana que pienso que me enriqueció y me dio desde temprana edad una vocación internacional y una visión amplia de las cosas, que he tratado de preservar hasta hoy. Siempre fui un estudiante muy dedicado, con muy buenas notas, con una gran motivación de mis padres hacia la lectura, la curiosidad intelectual, el trabajo comprometido, la dedicación y el compromiso social.

López-Acuña, durante una intervención en Costa Rica

López-Acuña, durante una intervención en Costa Rica

Entre ciencia y poesía. Desde joven tuve un doble interés por las ciencias biomédicas, especialmente la medicina y por las humanidades, especialmente la literatura y las ciencias sociales. También dediqué tiempo no sólo a mis estudios sino también a escribir tanto ensayos como poesía y ficción narrativa. Participé en numerosos concursos de oratoria, gané algunos, y eso me formó en gran medida para poder hablar en publico con serenidad y para comunicar de una manera directa y eficaz. Me gustaban deportes como la natación y el fútbol, pero mis intereses estaban en los estudios, en la ciencia y en la literatura. Me gustaba la idea de convertirme en un investigador en bioquímica, pero más aún la de combinar elementos de ciencia y humanismo en la medicina.

Médico de pura vocación. Al concluir la enseñanza media con mención honorífica (matrícula de honor) y las mejores notas posibles tenia claro que me interesaba estudiar medicina. Fui aceptado en la facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde cursé la carrera a lo largo de seis años y me gradué como médico cirujano también con Mención Honorífica. Antes de entrar en la facultad tuve que esperar casi un año a causa de las huelgas universitarias y los calendarios educativos desfasados, pero aproveché ese tiempo para hacer prácticas en una clínica oncológica en la que aprendí muchísimas cosas que me allanaron muchos caminos a lo largo de la carrera. Mientras estudiaba medicina hice trabajo como ayudante de investigador en Neuroquímica y pude experimentar la vida de laboratorio. Más adelante trabajé como ayudante de profesor en Salud Pública y Medicina Comunitaria, guiado por uno de mis mentores profesionales que influyo notablemente en mi formación profesional, el doctor José Rodríguez Domínguez. Durante esos años hice trabajo de investigación en atención primaria en salud y gestión sanitaria. Él me oriento en gran medida hacia la Epidemiología y la Salud Pública y me motivó a obtener una beca de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que me permitió primero hacer unos cursos de epidemiología en la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, con otros dos de mis mentores en el campo de la epidemiología, Milton Terris y Moisés Szklo, y luego cursar la maestría en Salud Pública y el Doctorado en Epidemiología en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Johns Hopkins en Baltimore, (Maryland). Esos fueron años decisivos en mi formación en el campo de la epidemiología y la Salud Pública y me vincularon estrechamente con la Organización Panamericana de la Salud y la OMS. Tras mi formación y un breve retorno a México donde colaboré con la Escuela de Salud Pública, fui fichado por la OMS. Trabajé para la Organización dos años en México, veinte años en Washington D.C, Estados Unidos, donde está la Oficina Regional para las Américas y luego 9 años en la sede central en Ginebra, Suiza.

El científico frente al cantábrico

Dolor ante la desigualdad. Siempre, desde niño, durante mi juventud y mi vida profesional he tenido un estrecho vínculo ancestral y emocional con México y con España. Pero mi relación ha sido no sólo con los terruños de origen de mis padres sino también con la historia, la cultura, la literatura, el arte, la sanidad y la vida social en ambos países. En 1980 publiqué un libro titulado “La Salud desigual en México” en el que hice una radiografía de las desigualdades en salud en el país y en el sistema sanitario. En los años ochenta codirigí, con Ignacio Almada, la colección Salud y Sociedad de la editorial Siglo XXI, en la que publicamos y tradujimos numerosos títulos sobre salud pública, epidemiología y medicina social que tuvieron amplia circulación por todos los países de habla hispana y que no circulaban antes en español. También fui cofundador de la Revista “Nexos”, sobre sociedad, ciencia y literatura. Con España siempre mantuve una estrecha relación personal y profesional. A lo largo de mi carrera en la OMS tuve la ocasión de desarrollar proyectos de colaboración y convenios de actuaciones conjuntas con el Gobierno de España y con distintos Gobiernos Autonómicos. Colaboré desde sus inicios en 1985 con la Escuela Andaluza de Salud Pública y mantuve esa vinculación a lo largo de los últimos 36 años. Viviese donde viviese siempre vine a España cuando menos un par de veces por año y de manera similar sucedió con México.

"En los últimos 36 años, viviese donde viviese, siempre vine a España, al menos dos veces al año"

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Emoción cuando Soledad Bravo cantaba a los mineros. Crecí en México escuchando canciones, oyendo expresiones y disfrutando de la gastronomía y la repostería asturianas. Iba a jugar futbol, a nadar y a comer al Centro Asturiano de México. También veía jugar a los bolos y jugaba al Cascayu. Mi padre me enseño a querer y apreciar su tierra natal, sus tradiciones, sus costumbres, sus bellezas naturales, su gastronomía. Mi infancia y juventud estuvieron llenas de referentes asturianos. Escuchábamos con ilusión a Víctor Manuel y a Ana Belén, pero sobre todo, lo que más me emocionaba de aquella era escuchar a Soledad Bravo cantar a los mineros asturianos, eso es algo inolvidable.

El recuerdo emocionado a Tini Areces. Tuve la oportunidad de fortalecer lazos familiares con mis primos y sobrinos en Asturias y de trabar excelentes relaciones amistosas y profesionales intensas que aun hoy conservo. Fue un privilegio gozar de la amistad del ex presidente del Principado Tini Álvarez Areces a quien conocí en un curso de Epidemiología que impartí en Madrid en 1983, antes de que fuese alcalde de Gijón y Presidente del Principado, con quien siempre pude dialogar ampliamente y a quien seguí frecuentando a lo largo de los años hasta su lamentable fallecimiento prematuro. Cuando vivía en Washington y en Ginebra vine muchos años a veranear a Asturias, tanto en Candás como en Albuerne, cerca de Cudillero, la tierra de mi abuelo. Al jubilarme de la OMS decidí afincarme en Asturias y estoy encantado de haber tomado esa decisión. Y agrego ahora a mi vinculación con Asturias la satisfacción de ser parte del Consejo Asesor del Covid del Principado y el honor de haber sido durante los últimos cuatro años Jurado del Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional. Para mi Asturias son mis orígenes, mi tierra de promisión y el lugar en el que se reúne mi familia todos los años.

Daniel López-Acuña, en el jardín de su casa de Gijón junto con su padre, Pelayo José López

Mariela Paullada, el pilar de su vida. La familia es para mí más que central. Representa lo más importante en mi vida y mantenemos un vínculo muy cercano aunque no vivamos en el mismo lugar. En 1977 me casé con Mariela Paullada Mena de Veracruz, México y tuvimos tres hijos, Daniel Rodrigo y Diego. Ellos me han acompañado y apoyado a lo largo de muchos años y en varios países. Mariela y yo vivimos en Gijón desde hace cinco años. Ella esta feliz en Asturias, le encanta. Dos de mis hijos viven en Suiza y el tercero vive en Suecia. Mis nietas Maia y Elia, la primera sueco-hispano-mexicana y la segunda franco-suiza-hispano mexicana , al igual que mis hijos, le tienen un gran cariño a a Asturias y les encanta venir en verano y en navidades. Justo este fin de semana empezaran a llegar con motivo de las vacaciones estivales y pasaremos unos días juntos después de prolongadas ausencias a consecuencia de la pandemia. Echaremos muchísimo de menos a mi padre, quien paso sus últimos años en Gijón, volvió a su querida Asturias después de casi ocho décadas y lamentablemente falleció el año pasado a consecuencia del Covid a los 94 años.

Los encuentros con Ban Ki- moon y Antonio Guterres.  He tenido el privilegio de conocer muchas personalidades relevantes a lo largo de mi vida. Mi actividad profesional me hizo estar en contacto con ellas y ellos y, en ocasiones, los circuitos de relaciones personales también me han permitido que así fuese. Para mi lo mas estimulante siempre ha sido conocer a intelectuales comprometidos con su creación artística o literaria, o su trabajo científico y profesional, responsables socialmente y generosos vitalmente. He conocido a muchísimas personalidades políticas, pero en general no me deslumbran. Admiro mucho más a escritores, artistas plásticos, directores de cine o profesionales de la ciencia y de la salud publica La política está muy teñida de narcisismo y reflectores que no me seducen en lo más mínimo. Tuve ocasión de conocer a muchos jefes de estado y de gobierno en las Cumbres Iberoamericanas a las que asistí representando a la OPS/OMS y en visitas oficiales de la OMS a algunos países y fue interesante la interacción con algunos de ellos. También ha sido estimulante conocer a personalidades relevantes del mundo de la cooperación internacional y de la acción humanitaria, entre ellos los secretarios generales de la ONU, Ban Ki- moon y Antonio Guterres, cuya labor me parece muy interesante.

"Fui el típico niño mexicano que iba a jugar al fútbol y a nadar al Centro Asturiano"

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La defensa de la salud pública, su gran motivación. Siempre he tenido una vocación académica muy marcada y nunca he dejado de ejercerla. Desde muy tempranamente en mi carrera he hecho docencia y nunca deje de hacerla, aún cuando mi actividad profesional no estuviese referida al ámbito académico. Hoy para mí es una gran motivación el poder participar en la enseñanza y poder transmitir la experiencia de salud publica de casi cuatro décadas en múltiples escenarios mundiales y considero que es casi una obligación moral formar a las nuevas generaciones compartiendo las lecciones aprendidas a lo largo de muchos años de trabajo en la salud publica internacional.

La pandemia que ha frenado los viajes. He dejado de viajar tanto como lo hacía. Hago muchas más cosas virtualmente. Me he concentrado muchísimo en la interacción con los medios de comunicación porque pienso que es importante compartir el análisis de los hechos con la ciudadanía a través de los medios y contribuir a una narración objetiva. Este año y medio ha sido de mucho estudio y análisis, de gran introspección, de menos socialización presencial y mas virtual y también de poder dedicar más tiempo a la jardinería.

Un libro de poemas y una novela en preparación. Me apasionan el cine, la música y la literatura. Escribo poesía y he publicado un libro de poemas que se llama “Tu llegaras a mi ciudad vacía” en el que reflexiono sobre muchas de las cosas que me preocupan en la vida. Estoy preparando una novela inspirada en la historia del éxodo de mi padre tras la guerra civil española. Disfruto mucho de escuchar música y me encanta ver cine de todas las latitudes.

Volver a la normalidad. Mi mayor deseo ahora mismo es que tengamos éxito en controlar esta pandemia que aún no ha terminado, y ante la que no podemos bajar la guardia. Por ejemplo, me parece una temeridad que se celebren los Juegos Olímpicos en Japón, tal como están las cosas. Espero que volvamos al máximo nivel de normalidad posible, vamos a ver.

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