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Reportaje

La odisea de salir o llegar a Asturias: “En la práctica seguimos incomunicados”

Pese a la mejora de las infraestructuras, asturianos y visitantes se quejan por los “elevados Tiempos de viaje, los retrasos injustificados, la imposibilidad de conseguir billetes de ida y vuelta en el día y el precio de los peajes”

Viajeros procedentes de Madrid, a su llegada al aeropuerto de Asturias. RICARDO SOLÍS

“En la práctica los asturianos seguimos totalmente incomunicados”. El enólogo y viticultor Germán Blanco resume en esa frase el sentir de muchos asturianos y visitantes, que se encuentran con serios problemas para salir o llegar al Principado. Tiempos de viaje inasumibles, asientos carísimos, retrasos injustificados, imposibilidad de conseguir billetes de ida y vuelta en el día, peajes… Son las quejas más repetidas por los viajeros. Las infraestructuras asturianas han mejorado enormemente en las últimas décadas, y aún lo harán mucho más en poco más de un año, cuando abra a la circulación comercial la variante ferroviaria de Pajares y llegue la alta velocidad. Pero, paradójicamente, ese progreso no se refleja en mejores conexiones ferroviarias o aéreas. Y por carretera está el lastre de los peajes. ¿Por qué si hay buenas infraestructuras –las mejores de la historia de Asturias◘– los usuarios hallan tantos problemas para viajar a precios y en tiempos razonables? Muchos afectados lo achacan a una deficiente gestión por parte de las administraciones públicas.

Germán Blanco es dueño de bodegas y viñedos en la Ribera del Duero y en El Bierzo. Eso le obliga a viajar muy a menudo por España y al extranjero. Desde Asturias todo son problemas y agravios. “En coche hay que pagar peajes, gasolina, parking… En avión, los billetes de primera hora de la mañana, que son los que necesitamos para trabajar, no bajan de 300 euros la ida y vuelta. En tren, no se llega antes del mediodía a Madrid y resulta casi imposible volver en el día, con lo que tienes que añadir lo que cuesta el hotel… En la práctica seguimos totalmente incomunicados”, clama.

Viajar al extranjero es aún peor, porque en la actualidad desde Asturias solo hay vuelos directos a París, así que Blanco, como muchos otros asturianos, se ve obligado a menudo a viajar desde otros aeropuertos: Santander, Bilbao o La Coruña, principalmente. “Desde aquí, ni te molestas en mirar, porque los vuelos a Madrid o Barcelona son carísimos”, protesta. Un ejemplo: “La semana pasada tuve que viajar a Madrid y no quería gastar más de 150 euros ida y vuelta, porque más no me parecía razonable. No es rentable pagar más para acudir a una reunión. No encontré ningún precio así. Dos semanas antes tuve que ir en tren… Hay muy poca oferta de vuelos directos desde Asturias y todo está carísimo últimamente”, lamenta.

Blanco admite que para hallar vuelos baratos hay que reservar con mucha antelación. “Y que te coincidan las fechas, claro”. Pero si surge una reunión de un día para otro o a pocos días vista, o si tienes que ir y volver el mismo día, los precios se disparan hasta hacerse inasumibles para un pequeño empresario. No es raro que el asiento más barato para el día siguiente cueste 500 o 600 euros. En fechas clave, como las Navidades, incluso más. “Quizá las grandes empresas puedan pagarlos, pero la gente terrenal, no”, subraya.

Otro ejemplo más: en diciembre tiene que viajar a Suecia. Lo más económico que ha hallado es hacer escala en Barcelona. Lo curioso del caso es que resulta “mucho más caro el trayecto de Asturias a Barcelona que el de Barcelona a Oslo. ¿Cómo puede ser?”, se pregunta. “Es terrible, dramático”, añade. Y luego están “los desvíos en autobús”. Ya le ha tocado, en tres o cuatro ocasiones, aterrizar en Santander y La Coruña porque resultaba imposible en el aeropuerto de Asturias a causa de la niebla. “Estás cansado de trabajar y te tienes que meter otras cinco horas en autobús hasta Asturias, para llegar a las tantas de la madrugada... Es la muerte”, dice. “A lo mejor es que el aeropuerto de Asturias no debería estar donde está”, comenta.

Afirma que desde Santander se encuentran más conexiones directas al extranjero. Y más económicas. El caso es que “la opción más barata nunca es desde Asturias. Aquí no hay ‘low cost, salvo algunos chollos de Volotea por los veranos”, indica. Reclama que el Gobierno del Principado mejore la gestión en esta materia y busque soluciones “para que no nos crujan las compañías”.

En cuanto al tren… asegura que le encanta, pero los viajes a Asturias se hacen eternos. “La ida la llevo bien, pero la vuelta… Sales a las siete de la mañana de Madrid, llegas a las nueve y pico a León y el trayecto de León a Gijón, que lleva hora y cuarto o poco más en coche, psicológicamente, es insoportable. La última vez llegué a las doce y media. Estaba tan cansado que me quería arrancar la piel”, comenta con gracia. “El paisaje está muy bien, pero acabas hasta el gorro de paisaje”, añade.

La parraguesa Marije Amieva, que vive en Londres, donde trabaja como profesora, se las ve y se las desea cada vez que quiere viajar a Asturias. Su última “aventura”, la búsqueda de vuelos para estas Navidades. “Tengo que hacer un trayecto surrealista para volar por 500 euros. Salgo de casa en la medianoche y ya me dejaré unos 50-60 euros entre taxi y autobús al aeropuerto. Vuelo a primera hora de la mañana a Madrid con Ryanair. Solo ese trayecto fueron 249 libras (296 euros), y solo con una maleta de mano. Aterrizo en Madrid por la mañana y tengo que esperar a un tren hasta las tres y media de la tarde. Otros 40 euros”. Explica que no reservó vuelo de Madrid a Asturias porque el billete más barato estaba “a 600 euros”. Llegará en tren en Oviedo a las ocho y cuarto de la tarde, y tendrá que esperar por otro autobús hasta Arriondas (otros 6 euros), con el que llegará a casa sobre las once de la noche. Es decir, 23 horas de viaje.

Amieva tuvo más suerte para el viaje de vuelta. “Para regresar, conseguí un vuelo a un precio ‘razonable’ con escala en Palma de Mallorca. Eso sí, el día de Nochevieja, porque el día 1 y 2 de enero los precios son una locura. Vuelo a Palma de Mallorca por 70 euros con Volotea por la tarde. Espero hasta las nueve de la noche en el aeropuerto y pillo uno de Easyjet hasta Londres por 100 euros. Suma de nuevo los desplazamientos a los aeropuertos…”, relata.

Su opinión sobre las comunicaciones de Asturias con el exterior es que “brillan por su ausencia”. Para más inri, “el aeropuerto de Santander funciona muy mal”, con el agravante de que “no hay nada peor” que la compañía que suma más vuelos en la comunidad vecina, Ryanair, subraya.

Cree que la situación que vive Asturias en materia de comunicaciones tiene que ver con una deficiente gestión del Gobierno del Principado, porque “no tiene en cuenta los precios de las compañías a la hora de adjudicar” nuevas rutas aéreas. “Y Vueling (la compañía que más conexiones directas gestiona en Asturias), hermana de Iberia y British Airways, no es precisamente barata. Esperemos que sopesen todos los criterios y volvamos a Easyjet, que operaba estupendamente” (volaba al aeropuerto de Gatwick, pero abandonó Asturias en 2018).

Es verdad que el Principado, intenta recuperar y abrir nuevas rutas al extranjero: licitó hace unos meses nuevas conexiones con Londres, Bruselas, Milán, Düsseldorf y Lisboa, además de Barcelona, por 9,3 millones hasta 2025. Pero Volotea recurrió las bases, al observar requisitos de “difícil justificación”, como la obligación de tener varias rutas desde esas ciudades a destinos distintos de Asturias, y operar las rutas con aeronaves de más de 180 plazas, que es justo la capacidad de los Airbus A320 adquiridos recientemente por la aerolínea con sede en Asturias. La decisión del caso está ahora en manos del Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales. No tardará.

El gijonés Luis Alonso asegura que salir de Asturias es a menudo una odisea, y a veces “un infierno”. Aparte de que en vehículo particular llegar a Madrid los asturianos se ven obligados a pagar los dos peajes más caros de la red estatal (Huerna y Guadarrama), los trenes más rápidos tardan “casi cinco horas” y los precios de los vuelos, “salvo que reserves con un mes de antelación, están por las nubes”. Tampoco mejora la cosa en autobús, porque la mayor parte de los viajes se prolongan durante “seis horas,” y resulta imposible llegar a Madrid antes del mediodía, lo cual es “inasumible en un viaje de trabajo”, afirma.

Alonso lleva unos días buscando combinaciones para viajar a Madrid el 9 de diciembre. Tiene un evento a las ocho de la tarde. No quiere ir en coche porque “acaba saliendo más caro” por los peajes, la gasolina y el aparcamiento. Ha comprobado que ir y volver en el día es imposible: el último convoy parte de la capital de España a las siete menos veinticinco de la tarde, y el último avión disponible, a las ocho menos cuarto. En autobús podría salir de Madrid a las diez y media de la noche, pero llegaría a Gijón a las cinco de la mañana. Tras analizar todas las posibilidades, ha concluido que la solución “más viable” sería ir el día 9 y volver al siguiente. Pero el viaje de ida y vuelta en avión cuesta 302 euros por persona, cantidad a la que hay que sumar el hotel. “Total, que estoy pensando seriamente buscar un coche compartido. Es a lo que nos abocan entre las empresas de transporte y el Gobierno del Principado”, critica.

También a Madrid tuvieron que viajar la semana pasada tres ovetenses. Los citaron el lunes para una reunión al mediodía, el jueves. Buscaron primero vuelos. El más barato para ir y regresar en el día, 350 euros. Buscaron después trenes, pero no llegaban a tiempo para la cita, así que finalmente decidieron ir en taxi. Dividido entre tres, les salió mucho más barato que el avión.

Esa misma semana, una familia de Avilés decidió a ver a su hija y hermana, que estudia en Madrid. La idea inicial era ir en coche, pero por diferentes motivos no pudo ser. El martes empezaron a buscar alternativas. Había un vuelo de ida y vuelta “a precio razonable”, pero había que salir de Asturias el sábado por la noche y regresar el domingo a primera hora de la mañana. No merecía la pena. En “horario normal” el precio se disparaba hasta los 380 euros por persona; en total, casi 1.200 euros. Descartado. En tren había plaza para salir a las siete y media de la mañana de Oviedo, pero no había asientos para regresar el domingo. Y en AVE desde León, tampoco había plazas. La solución, viaje de ida en tren y de vuelta en autobús: salida a las seis y cuarto de la tarde y llegada en la medianoche, con media hora de retraso. Casi seis horas de viaje.

La periodista gastronómica Esther Ibáñez asegura que sabe de incomunicación porque vive en un pueblo de Teruel. Hace unas semanas viajó a Asturias con un grupo de queseros de Noruega al Word Cheese Awards. No lo tuvieron fácil los nórdicos. Es verdad que lo más complicado fue rellenar el certificado que España exige a los extranjeros por la pandemia de coronavirus. Tan complicado que tres queseros noruegos perdieron el avión. Los que consiguieron tomarlo viajaron hasta Madrid.

En la capital de España tuvieron que tomar un tren. Salieron a las seis y media de la tarde y, debido a que hubo que reducir la velocidad en la rampa de Pajares, acabaron llegando a Oviedo en la medianoche. “Los noruegos son muy educados y no se quejaron, pero se hizo muy largo”. La parte positiva es que los visitantes quedaron “encantados” con el paisaje asturiano. Tenían la idea de que toda España era “sol y playa”, y hallar “esas montañas y todo tan verde y tan bonito los dejó fascinados”, señala Ibáñez.

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