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análisis

Las listas de espera en Asturias, una enfermedad difícil de curar: la falta de personal impide acabar con el atasco

La sanidad pública y privada compiten por unos médicos y enfermeras que escasean y cuyas nuevas generaciones huyen de las jornadas maratonianas

Para empezar, unas pinceladas para dibujar el paisaje de la sanidad asturiana.

- Hay escasez de médicos y enfermeras.

- Muchos de los médicos y enfermeras en activo, en especial los más jóvenes, valoran más la calidad de vida que sus colegas de las generaciones previas; es decir, no tienen interés en trabajar por las tardes (ni en la sanidad pública ni en la privada).

- Las listas de espera están en máximos históricos en todos los epígrafes: intervenciones quirúrgicas, consultas con el especialista y pruebas diagnósticas.

- Los hospitales públicos realizan menos actividad que hace unos años.

- Si se acelera el ritmo de consultas, disminuye la lista de consultas, obviamente. El problema es que, entonces, aumenta la lista de espera de pruebas y operaciones.

- En la red de Atención Primaria, además de una apremiante escasez de médicos, existe un notable malestar entre ellos que repercute en que los jóvenes rechacen elegir esta especialidad.

- Aumenta el número de asturianos que acuden a la sanidad privada, de manera especial para pruebas diagnósticas y en especialidades como traumatología y dermatología.

- Aumentan también las derivaciones de actividad sanitaria públicas a los centros concertados y privados

- Pero los centros privados y concertados se encuentran con el mismo problema: les faltan enfermeras y médicos para llevar a cabo la actividad que se les demanda.

¿Bucle sin salida? Estos nueve trazos configuran, con algunos matices, el panorama sanitario actual de Asturias, según los expertos consultados por LA NUEVA ESPAÑA. La dinámica sanitaria tiene algo de bucle, de circuito que se realimenta y carece de salida. A finales del pasado mes de agosto, casi 171.000 personas se hallaban a la espera de una consulta, una prueba o una intervención quirúrgica en la sanidad pública regional. A finales de 2021, eran bastantes menos: 154.393. A finales de 2018, muchos menos: 100.046. El incremento parece imparable.

Hay dinero. Ciertamente, por el medio ha habido una pandemia de covid-19 que ha impactado con fuerza sobre la salud de las personas y la estructura de los servicios sanitarios. Algunos indicadores de actividad están en fase de recuperación. Pero otros no lo tienen tan fácil. Y eso que la Administración sanitaria lleva desde el inicio de la pandemia sin pronunciar la expresión "no hay dinero".

Horas extras al máximo. Dinero sí que hay, dicen los gobernantes y gestores. De hecho, la maquinaria de horas extraordinarias –de eso que antaño se llamaban "peonadas", y que durante años estuvieron vetadas o restringidas por los sucesivos gobiernos socialistas de la región– está ahora a todo lo que da. Entonces, si hay dinero, ¿qué es lo que falta?

Dermatología, oftalmología, traumatología. Lo que no hay es profesionales sanitarios dispuestos a ganar ese dinero trabajando fuera del horario ordinario. Entre los médicos, los programas especiales de cirugía todavía tiene tirón; las consultas, mucho menos. En consecuencia, no resulta tan raro que haya 16.498 asturianos pendientes de una consulta de dermatología, 16.276 de una de oftalmología y 14.043 en espera de una cita con el traumatólogo. Una revisión de ojos puede demorarse muchos meses, incluso un par de años, con sucesivos aplazamientos.

Cambio generacional. A los responsables de los servicios no les resulta fácil convencer a sus compañeros de que se apunten a los programas de actividad extraordinaria, pese a que la remuneración de los mismos ha sido mejorada. "En la sanidad estamos ante el mismo cambio generacional que afecta a la sociedad en general. Es difícil encontrar médicos y enfermeras que se planteen trabajar mañana y tarde", explican los gestores sanitarios. ¿Hablan de la sanidad pública o de la privada? Hablan de ambas, pues esta tesis la esgrimen, con palabras muy similares, el jefe de un servicio de un hospital público y el responsable de un centro privado.

¿Falta de compromiso? Un sindicalista, el neurólogo José Antonio Vidal, secretario general del Sindicato Médico de Asturias (SIMPA), señala algo muy similar, y añade matices: "El voluntarismo y la vocación a ultranza dejan paso a generaciones muy bien formadas, cosmopolitas, políglotas y criadas en las leyes de mercado. No es fácil convencerlas de compromiso personal cuando ven con nitidez la falta de compromiso institucional con los aspectos financieros y organizativos de quienes les instan a defender lo público".

Calidad de la gestión. En resumen: Asturias afronta, como toda España y muchos países del mundo, un problema severo de escasez de profesionales sanitarios. ¿Hay algo que reprochar a los sucesivos gobiernos del Principado? "El problema sigue siendo de gestión de recursos, porque el mejor valor que tiene la sanidad asturiana es su personal, que demuestra su compromiso y buen hacer día tras día", subrayan Graciela Martínez y Francisco Menéndez, responsables de SICEPA-USIPA, sindicato de sanitarios y celadores.

Añadir 200 millones. A juicio de José Antonio Vidal, hace falta inyectar dinero en el capítulo de recursos humanos: "Solo para retener al personal actual e incentivar a la siguiente promoción se requieren, con cálculos someros, 200 millones de euros adicionales para 2023. De ellos, al menos un 20 por ciento destinado a personal facultativo".

Se estima que un 14% de los asturianos tienen un seguro privado, y esta tasa está aumentando

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Profesionales infrautilizados. Desde el ámbito de la enfermería, el presidente del colegio profesional, Esteban Gómez Suárez, aporta otra perspectiva: "Es urgente el giro, cambiar a modelos de gestión más modernos, apostar de verdad por profesionales muy cualificados e infrautilizados como las enfermeras (también psicólogos, por ejemplo), y cuidar más a nuestros profesionales, que son los que están manteniendo el nivel".

A la cabeza del gasto en sanidad. Asturias presenta uno de los gastos por persona en sanidad pública más elevado de España. En 2020, se cifraba en 1.772 euros. Con la pandemia, aumentó en unos 200 euros, hasta alcanzar los 1.975. En números redondos, 2.000 euros per cápita.

Un sistema bueno, pero con problemas crónicos. "Tras la crisis del covid, todos los servicios de salud regionales comparten los mismos problemas: incremento del número de pacientes en espera, incremento de los tiempos de respuesta... Asturias mantiene una posición mejor que muchas comunidades autónomas" enfatiza Enrique González Fernández, médico y autor del libro "La quiebra del Sistema Nacional de Salud". El secretario general del SIMPA asevera que la sanidad pública regional "es, cuantitativamente y cualitativamente, buena". Sin embargo, puntualiza, "arrastra problemas crónicos que se manifestaron crudamente con la pandemia y que pueden terminar con ella si no se solucionan".

Demoras disparadas. Las demoras, como se ha indicado, están desbocadas. En la red pública, la espera para una resonancia magnética es de 164 días; y para una ecografía y un TAC, de casi 100 días. No es extraño que muchos asturianos opten por el sector privado. Como se ha dicho, las exploraciones diagnósticas son uno de los campos con más demanda en ese ámbito.

Seguros privados. ¿Cuántos asturianos disponen de un seguro de salud privado? Pablo Hernández estima que "aproximadamente un 14 por ciento" de la población. Y agrega que la evolución en el Principado del doble aseguramiento "todavía está muy lejos del que presentan otras regiones". Daniel Basante, gerente de la Clínica Asturias, puntualiza que "los seguros de salud han crecido en torno a un cinco por ciento anual, una tasa mayor que antes de la pandemia".

Demoras en la sanidad privada. Un aspecto novedoso de los últimos tiempos es que también en la red privada se registran esperas. Someterse a una colonoscopia no urgente puede requerir una demora de dos meses. Algunos especialistas más demandados llegan a tener demoras de algunas semanas, un mes o incluso más. "Estamos viendo que, aunque se intenta derivar más actividad a centros concertados y privados, ellos no pueden dar respuesta", relata un gestor de la sanidad pública.

La privada y el plus de exclusividad. Uno de los factores que originan esta situación es la ya citada escasez de profesionales sanitarios. Desde el igualatorio IMQ, Pablo Hernández Fernández-Canteli explica: "En Asturias, los médicos de la sanidad pública que deciden dedicarse a la privada pierden el complemento de exclusividad de su nómina, lo que no ocurre en otras regiones y motiva que los nuevos facultativos opten por dedicarse únicamente a la sanidad pública". Este complemento de exclusividad, en el caso de los médicos, asciende a 958 euros mensuales.

Modificar el plus. El secretario general del SIMPA se muestra muy crítico con el plus, pero lo interpreta en sentido contrario: "La sanidad pública debe dejar de quitar 900 euros mensuales a los médicos que dejan de trabajar en régimen de exclusividad. Puede quitar algo, pero esa cuantía es muy alta y puede animar al profesional a dejar definitivamente la sanidad pública".

Futuro de la sanidad privada. Ante este panorama, surge la pregunta por el futuro de la sanidad privada en Asturias. Desde el SIMPA, José Antonio Vidal señala que "las grandes corporaciones ya han visto el negocio, por otra parte legítimo, y tienen sus estudios de mercado". Los gestores de la sanidad privada no quieren lanzar las campanas al vuelo: "En teoría, Asturias es un espacio con un potencial de crecimiento muy importante", apunta Pablo Hernández Fernández-Canteli, de IMQ. El gerente de la Clínica Asturias sostiene que, en teoría, la sanidad privada puede crecer. Sin embargo, vaticina Daniel Basante, "el futuro no pinta muy halagüeño por la falta de médicos y enfermeras, que se agudizará en un futuro muy próximo".

Enrique González Fernández, médico, antiguo gestor y analista del sector sanitario

"Las herramientas digitales van a cambiar la actividad"

"El futuro va a depender de la capacidad de innovación de los dirigentes sanitarios nacionales y autonómicos. Cualquier organización debe estar atenta a los cambios sociales y a las expectativas de los ciudadanos. En la sanidad, además, hay que estar muy atento a las innovaciones impulsadas por los líderes profesionales. En cuanto a los servicios, las herramientas digitales van a cambiar las formas de desarrollar la actividad. El smartphone, el ordenador y la pantalla de televisión serán, en un futuro cercano, un medio habitual de relación entre el paciente y el personal sanitario, médicos y enfermeras".

Daniel Basante, gerente de Clínica Asturias

"Asturias es una de las regiones con menos seguros de salud"

"La demanda de sanidad privada se ha visto incrementada por dos motivos relacionados entre sí: los pacientes privados puros, por el bloqueo de la sanidad pública a causa de la pandemia; y el incremento de seguros de salud. Asturias figura entre las comunidades autónomas con menos porcentaje de seguros de salud. Las mayores demandas en nuestro centro son de pruebas diagnósticas y, de especialidades, la traumatología y la dermatología. La lista de espera en consultas es inmediata; en el resto de pruebas e intervenciones podemos hablar de una o, a lo sumo, dos semanas".

José Antonio Vidal, secretario general del Sindicato Médico de Asturias (SIMPA)

"Si no se incentiva a los más jóvenes, no se consigue nada"

"En el aspecto organizativo, gran parte de la ineficiencia se centra en la caótica organización de Atención Primaria. Como consecuencia del desbordamiento de Primaria tenemos la hipertrofia desmedida de la urgencia hospitalaria y, lo que es peor, la huida de los últimas generaciones de jóvenes médicos de familia desde Atención Primaria hacia las Urgencias de hospitales, al menos un poco mejor organizadas. A base de planes de choque de bajo precio, escasamente incentivados, no se consigue nada. O se utilizan todos los recursos, como los facultativos a los que, pasando de 55 años, el cuerpo ya no les aguanta para sostener el sueldo a base de guardias, y se incentiva a los más jóvenes adecuadamente, o no se saldrá adelante".

Pablo Hernández Fernández-Canteli, director general de IMQ

"Asturias es un espacio con mucho potencial para la sanidad privada"

"La demanda de la sanidad privada en Asturias ha tenido un crecimiento moderado y constante en los últimos años. Las prestaciones que registran más tirón son las pruebas diagnósticas. Y, dentro de la asistencia médica, existen especialidades que tienen una importante demanda: urología, cardiología, dermatología, aparato digestivo, endocrinología, ginecología, oftalmología, traumatología, medicina general o fisioterapia. En teoría, Asturias es un espacio con un potencial de crecimiento muy importante, pero hay una serie de factores limitantes. La sanidad privada en Asturias compite con una sanidad pública muy fuerte en recursos".

Graciela Martínez y Francisco Menéndez, responsables del sindicato Sicepa-Usipa

"Es imprescindible un pacto de los grandes partidos políticos"

"Si la sanidad pública no es capaz de gestionar de manera profesional y rigurosa sus recursos, la privada empezará a crecer en nuestra región. Para evitarlo, y como fieles defensoras de una sanidad publica de calidad, consideramos imprescindible un pacto de los grandes partidos políticos. La salud no entiende de ideología ni colores. El problema sigue siendo de gestión de recursos, porque el mejor valor que tiene la sanidad asturiana es su personal, que ha demostrado y sigue demostrando su compromiso y buen hacer día tras día".

Esteban Gómez Suárez, presidente del Colegio de Enfermería de Asturias

"Tenemos un modelo biomédico y hace falta otro paradigma"

"Tenemos un sistema sanitario desgastado; una red muy amplia que hay que mantener con menos profesionales que están desgastados y muy envejecidos, y no hay repuesto fácil, en especial para médicos y enfermeras. Pero, ojo, cada vez hay más problemas para encontrar profesionales como técnicos en cuidados, algo que ya es casi dramático en el ámbito sociosanitario. Seguimos apostando por un modelo muy biomédico, y nuestra sociedad necesita de otro paradigma. En Asturias, la población tiene con diferencia la peor percepción de su propia salud, lo cual es un indicador sólido de enfermar en el futuro, y los indicadores de problemas de salud mental están disparados".

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