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Allande, referencia europea de despoblación

Una campaña de excavaciones arqueológicas pone de manifiesto la similitud del abandono agrario en la montaña en varios países

Por la izquierda, David García, Andrés Menéndez y Agustín Sánchez, en la zona de las excavaciones. | D. Álvarez

Por la izquierda, David García, Andrés Menéndez y Agustín Sánchez, en la zona de las excavaciones. | D. Álvarez

Descubrir si los cambios en la gestión de los recursos naturales a lo largo de los últimos tres siglos en zonas de montaña afectaron a su despoblación y abandono es el objetivo que se plantea el proyecto europeo “Antigone”, que dirige la profesora de la Universidad de Génova Anna Maria Stagno y que está financiado por el Consejo Europeo de Investigación. De él forma parte el arqueólogo allandés Andrés Menéndez, que trabaja como investigador en la Universidad italiana y que ha incluido su concejo como zona de análisis dentro del estudio, que también se está desarrollando en el norte de Italia, en el Pirineo francés, Sierra Nevada y Álava.

La primera fase del trabajo de campo en los montes de Allande acaba de finalizar y por allí pasaron seis investigadores la última semana de junio y continuaron tres durante los primeros días de julio. Su labor se centró en recabar datos sobre el terreno para analizar las transformaciones que se fueron dando en el territorio a partir de la gestión de los recursos naturales durante los últimos tres siglos.

Una forma de conseguir datos históricos a partir del estudio de la cobertura vegetal y de los elementos naturales que se trabaja en el Laboratorio de Arqueología e Historia Ambiental de la Universidad de Génova, pero que para España es una metodología de investigación novedosa, ya que aquí es más común centrarse en el estudio de los restos de construcciones.

Las diferentes zonas documentadas en Allande se encuentran en los alrededores del puerto del Palo y el alto de La Marta. De ellas destacan antiguas brañas como la Verbenosa, perteneciente al pueblo de La Reigada, donde aún se pueden apreciar algunos restos de antiguas edificaciones de piedra. “Aquí analizamos las estructuras y el tipo de vegetación que hay: zona de pasto y matorral en desarrollo”, apunta Menéndez, que añade que solo en los últimos 50 años hubo cambios importantes en el uso de esa braña en la que llegó a haber una cabaña ganadera más variada que en la actualidad, compuesta por cabras, ovejas, además de vacas y caballos.

Las labores para acotar las excavaciones en Allande. | D. Álvarez

También dedicaron varios días a documentar las carboneras, que se creaban en el monte allandés para fabricar carbón vegetal con el fin de abastecer el incremento de herrerías. Ese carbón se conseguía a partir de la quema lenta de madera y raíces y poder analizar los restos que aún quedan en la tierra podría desvelar con qué especies se realizaba ese carbón y, por lo tanto, averiguar cómo era la gestión de ese paisaje.

No obstante, la recogida de muestras de suelo para analizar en laboratorio se llevará a cabo en una segunda fase del proyecto, que se desarrollará en otoño, puesto que la campaña actual sirvió para hacer un estudio superficial y acotar los lugares de interés.

Otro de los enclaves importantes a documentar es la laguna de origen glaciar conocida como Pozo del Chao donde se podría analizar el polen que queda sedimentado en el fondo, para ver el tipo de vegetación que creció a su alrededor a lo largo de los años.

La clave del proyecto será poder determinar a partir de estos puntos de análisis “cómo afectan el abandono de estos usos a aspectos como la despoblación de áreas de montaña, que es común en mayor o menor medida en todas las zonas de montaña europeas”, añade Menéndez.

Allande es un ejemplo de zona fuertemente afectada por la despoblación, característica que el investigador granadino Agustín Sánchez, que se encuentra haciendo el doctorado en la Universidad de Génova, asegura que comparte con la zona de Sierra Nevada. “Los usos de los recursos son diferentes porque aquí son ganaderos y allí son más agrícolas, pero allí, desde mediados de siglo XX, también ha habido una caída dramática de población, con pueblos que perdieron hasta la mitad de sus habitantes”, señala.

Determinar si las razones de ese despoblamiento en el que coinciden también tiene la misma raíz lo dirán las conclusiones que aporte el proyecto, que en Asturias cuenta con la colaboración del grupo de investigación que dirige la arqueóloga Margarita Fernández Mier. Un vistazo al pasado para comprender el presente.

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