"El pan es fundamental, a todo el mundo le gusta", cuenta la hostelera Tania Serna, que acaba de ampliar el servicio que da en su restaurante y hostal de Pola de Somiedo para servir este preciado producto a diario a los vecinos del municipio. Y es que los somedanos empezaron el año con la noticia del cierre temporal, hasta abril, de su única panadería. Nada más enterarse, Serna y su marido, Adrián Santiago, se pusieron manos a la masa para que los vecinos no se vieran privados de este producto esencial en muchos hogares y acaban de abrir un despacho. Además, han generado dos nuevos puestos de trabajo.

"Vimos que la gente estaba superpreocupada por el cierre de la panadería, así que, a la carrera, decidimos hacer una pequeña obra en el restaurante para colocar el despacho de pan", cuenta esta emprendedora, que hace cinco años dejó su vida en Gijón para trasladarse a Somiedo y tomar las riendas de Casa Peña Negra.

La familia ha cerrado un acuerdo con los responsables de Pan de Ibias, así que acuden tres veces a la semana al obrador de esta firma en Gijón para recoger el producto preelaborado y que termina de hornearse en Pola de Somiedo. "Así conseguimos que todos los días haya pan fresco, algo fundamental. Por ejemplo, hoy (por ayer, jueves) nos cogieron el pan en el colegio local, para servirlo en el comedor", explica Tania Serna. Y anuncia la puesta en marcha de un servicio de reparto para que el producto llegue también a los vecinos de los pueblos más alejados.

"Para muchas personas es una faena quedarse sin pan, así que vamos a poner en marcha una línea de reparto", explica la hostelera. Uno de los trabajadores que ha contratado se ocupará del despacho y el otro del transporte pueblo a pueblo. "Son dos personas de aquí y creo que es algo importante, porque tener trabajo es fundamental para que la gente no se vaya", subraya.

Serna y su marido están "muy contentos" con su nueva vida en Somiedo, aunque no ocultan las dificultades que tuvieron al hacerse cargo del negocio. No en vano, cuando llevaban poco más de un año trabajando en el negocio la pandemia desbarató todos su planes. "Nos costó sudor y lágrimas, pero luchamos y ahora estamos muy contentos. Recomiendo emprender en el pueblo a todo el mundo, sobre todo a la gente joven. Aquí se vive diferente", cuenta con satisfacción.

El alcalde de Somiedo, Belarmino Fernández, está satisfecho con que se pueda seguir prestando el servicio de panadería a los vecinos. A su juicio, lo más importante, al margen de la empresa que lo haga, es que se mantenga la distribución del producto por los pueblos, sabedor de la existencia de núcleos dispersos donde viven muchas personas mayores que tienen difícil desplazarse a diario a la capital del concejo.