Protesta vecinal contra del dique previsto en Figueras: "Sería un muro de la vergüenza"

La asociación BioEo, que reclama "diálogo", afea al Principado que rechazara la escollera de Ribadeo su oposición a la escollera de Ribadeo y que "lo que no querían allí lo proyecten aquí"

Medio centenar de personas se concentraron ayer en el puerto de Figueras al grito de "Muro no". Los vecinos que se congregaron respondían a una convocatoria de la asociación "BioEo", colectivo que encauza las protestas contra el proyecto del dique exterior por su impacto en la ría del Eo. "BioEo" pidió "mas diálogo a las administraciones" (Principado y Ayuntamiento de Castropol) y a la asociación de vecinos de Figueras para buscar una solución que tenga en cuenta "solo las necesidades de Figueras y no únicamente las del turismo". 

"Nos oponemos a que este espigón desaparezca y que en su lugar una empresa constructora facture casi cuatro millones de euros por destruir lo que queda del puerto tradicional y depositar 100.000 toneladas de piedra en el lecho de nuestra ría, en forma de escollera, que para los habitantes de Figueras sería un nuevo muro de la vergüenza", rezaba el manifiesto leído por Begoña Díaz, miembro de "BioEo". 

El dique exterior que proyecta el Principado para proteger el puerto y sumar amarres para embarcaciones deportivas "ni se quiere ni es necesario", según el colectivo. "Solo se necesita una obra menor", explicó el presidente de "BioEo", Gonzalo Moure. La asociación se reunirá próximamente con la jefa de  Infraestructuras Portuarias, Bárbara Montes. para presentar sus alternativas, ya detalladas al Alcalde de Castropol, Francisco Javier Vinjoy. Son las siguientes: "Reforzar y modernizar el dique flotante, levantar la prohibición de guardar en seco las embarcaciones durante el invierno e implementar una marina seca en terrenos municipales, y no acometer el derribo de este espigón, último resto del puerto, de las Figueras marineras".  

"Nos avalan las firmas de la mayoría de habitantes de Figueras; nos avalan biólogos, acuicultores, geólogos y ornitólogos, nos acompañan los que en los 90 del pasado siglo lucharon contra la escollera de Ribadeo, su propio pueblo, como ahora lo hacemos nosotros aquí. Pero deseamos más: el diálogo con los partidarios de la escollera, para encontrar juntos una solución, para que el pueblo no se divida, fracture y enfrente; y creemos que ese diálogo es aún posible", continuó Díaz cuando tocó leer el manifiesto. 

Los convocantes también afearon al Principado su rechazo a la escollera de Ribadeo y su poca reflexión sobre el impacto del dique exterior. En este sentido, "pedimos coherencia porque no se quiso hacer allí por el impacto que tenían en la ría del Eo, lo proyectan aquí". 

La dirección del colectivo manifestó su intención de continuar con las protestas y pidió algo que hasta la fecha ninguna asociación exigió: el compromiso de los ayuntamientos de Vegadeo, Castropol y Ribadeo para oponerse "a una sola obra más en el interior de su perímetro actual, que no sea para su conservación o reparación"; la retirada de los restos de antiguos cultivos marinos abandonados; la eliminación completa los vertidos humanos e industriales "sin olvidar un solo punto urbano o industrial"; y la limpieza de sus fondos a través de un dragado selectivo de las zonas más colmatadas, "las que hoy dificultan la circulación de las corrientes y mareas".

 En una mañana ventosa, la meteorología hacía que las aguas agitaran las embarcaciones atracadas y muchos participantes miraban el efecto: "Es bienvenida mas protección, pero no un muro".