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Félix Martín

Cuando el arte nos reclama en Tapia

Una propuesta artística para el puerto, acorde con el anuncio del Principado sobre una residencia pública de artistas en el faro

Dentro del ambicioso Plan Nacional de Sostenibilidad Turística en destino Xacobeo La Mar de Rural, del que esta villa se verá beneficiada en pocos días con casi millón y medio de euros, y con el único objetivo de servir de icono tapiego en el siglo XXI, de reclamo turístico, y de emblema de Tapia, estamos a tiempo de crear dos enormes murales multicolores, el primero de los cuales se ubicaría en el muro que mira a tierra, del espigón superior de la punta del muelle de fuera, visible por tanto desde todo el anfiteatro del puerto. El segundo mural iría en el faldón inferior de la fachada de la Casa del Mar (además minimizaría su horrorosa arquitectura), e igualmente sería visible desde casi todos los puntos del puerto. En ambos casos, los mosaicos serían realizados sobre materiales que garantizasen rigurosamente su perdurabilidad (es decir, al contrario que la hipoteca permanente de los Cubos de la Memoria, de Llanes), así como convenientemente iluminados en las noches de los fines de semana, y todo el calendario vacacional.

Afortunadamente, Tapia de Casariego cuenta con un elenco de artistas de calidad más que contrastada, y que en una tarea programada conjuntamente (tanto de forma como de contenido), sería el encargado de la obra. Sobra recordar los nombres de Galano, Trelles, Jomar o Cancio. Cualquiera de ellos, o en equipo (que podría incluir a los nuevos inquilinos de la Residencia Pública de Artistas que acaba de anunciar la Consejera de Cultura para el Faro de Tapia), garantizaría una gran obra de arte para nuestra villa. Dentro del Plan de Sostenibilidad antes citado, una partida de 1.375.000 euros se corresponde con una actuación en la fachada marítima, cantidad muy superior a la que costaría la propuesta que acabo de describir, y que tendría como prioridad la rehabilitación del muelle del Rocín que se está acometiendo.

Se trataría, en fin, de un proyecto atrevido, pero acorde con los tiempos actuales. A partir de dicha obra los murales propuestos servirían, como antes apuntaba, de icono turístico, y se incluirían junto a un slogan tapiego de nueva creación (Castropol acaba de hacerlo), en todos los soportes publicitarios de Tapia: vídeos, cartelones, taxis, autobuses, pósters, calendarios, trípticos, pegatinas, anuncios de prensa, redes sociales, e incluso quedarían reflejados en objetos de regalo, cerámicas, repostería, ropa deportiva, o camisetas del Real Tapia, etc. Además, un libro en modo didáctico escrito por los propios artistas explicaría su completa elaboración conceptual y formal; incluso una creación musical inspirada en los murales, por parte de alguno de los residentes en El Faro, sería el colofón. Todo ello, en fin, unido a la patente correspondiente del "merchandising" y revirtiendo en beneficio del erario municipal. No es más que es ponerse.

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