ARTE VISUAL

Oliver Laxe, exposición en el Reina Sofía y en la carrera hacia los Oscar: "Me parece un mérito estar en las quinielas con una peli tan 'hacker'"

El cineasta gallego, nominado a dos Globos de Oro y quizá a algún Oscar con su alabada 'Sirat', presenta una instalación en el Reina Sofía que saca a relucir su faceta artística y que tiene mucho en común con la película que le ha dado fama internacional

Retrato de Oliver Laxe durante el rodaje de 'Sirat'. / Quim Vives

Madrid

En plena carrera hacia la temporada de premios en EEUU, con dos nominaciones a los Globos de Oro y quién sabe si alguna a los Oscar para su película 'Sirat', el cineasta Oliver Laxe desembarca en el Museo Reina Sofía para mostrarse como lo que realmente se considera: un artista plástico transmutado en cineasta, aunque su trabajo para un ámbito como el del espacio expositivo sea también a través de la imagen en movimiento y el sonido. Su instalación 'HU/هُوَ. Bailad como si nadie os viera', que tiene mucho en común con la película que le ha dado tantas alegrías y también "tanto cansancio" -como reconoce al presentarse ante la prensa- sirve también para estrenar el Espacio 1 del museo, la zona expositiva que estará consagrada a la creación más cercana al cine y al videoarte, vecina de la sala de cine en sentido estricto que el centro ya inauguró hace unos meses en el edificio Sabatini.

"Me parece una muy buena idea la de tener una sala donde los lenguajes se promiscuen, se mezclen. Porque el arte nace del choque entre diferentes sensibilidades y lenguajes artísticos", decía Laxe este martes durante la presentación de esta muestra que le dedica el Reina, y que consiste en dos pequeños espacios oscuros donde se exhibe esta pieza concebida expresamente para el museo. En el primero de ellos, el visitante se encontrará una pirámide de altavoces típica de las 'raves' como la que retrata 'Sirat', una especie de tótem en la penumbra que emite una vibración continua en la que no hay melodía, y que impacta directamente en el cuerpo del espectador, al que pretende preparar para lo que vendrá después.

En el espacio contiguo, una pantalla de 180 grados muestra imágenes de paisajes desérticos tomadas por el cineasta en diferentes momentos y que permiten la inmersión en una realidad lejana y casi onírica. Hay algunas rodadas en Irán hace una década, desde llanuras vacías en diferentes momentos del día hasta construcciones de origen religioso, musulmanas o zoroástricas, que expresan una geometría sagrada, y que se alternan con planos de altavoces y de los protagonistas de 'Sirat' bailando en trance en medio del desierto. Son 15 minutos de proyección en bucle con el trabajo sonoro de Kanding Ray (David Letellier), un artista acostumbrado a indagar en la materialidad del sonido. El lenguaje abstracto de la instalación, tanto en lo sonoro como en lo visual, introduce al espectador en una experiencia que es a la vez física, sensorial y sinestésica, pero en línea con la espiritualidad tan propia de la obra de Laxe.

Paisaje rodado en Irán que forma parte de la instalación 'HU/هُوَ. Bailad como si nadie os viera' (2025). / Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

"Cada persona va a tener una experiencia totalmente diferente", ha dicho el artista y cineasta en referencia a la instalación a la que el público podrá acceder a partir de este miércoles 17 de diciembre y hasta el próximo 20 de abril. "El cuerpo es un lienzo que tiene una memoria ancestral. El cuerpo nos dice cosas, y cada uno se mirará al espejo dependiendo de quién es, de cómo es, de su 'background', del día, de la luna, de si llueve o no llueve en Madrid. Todos esos factores influyen, estamos sumidos en energías que nos trascienden", añade Laxe, que resume su trabajo diciendo que intenta capturar la complejidad de la existencia humana y su manera de estar en el mundo.

Instalaciones antes que cine

El director gallego ha contado que, aunque su vocación inicial eran el cine y la arquitectura, sus primeros trabajos creativos consistieron, precisamente, en instalaciones artísticas, y de hecho se define como "un artista plástico que hace películas". Como en Galicia no existían ni escuela de cine ni estudios de Comunicación Audiovisual, él estudió en su momento Publicidad en Pontevedra, pero enseguida comenzó a colarse en los festivales que hacían en la facultad de Bellas Artes de la ciudad. "Ahí ya empecé a trabajar con el espacio, porque mi sensibilidad es muy espacial, como la de un arquitecto o un escultor. De hecho, en mi cine soy yo el que busca las localizaciones. Me encanta llegar a un sitio, sentirlo y pensar cómo traducirlo en imágenes". No es difícil colegir de eso el protagonismo que tienen los bosques en llamas en 'O que arde' o el desierto en 'Sirat'.

Son precisamente esas películas con lo que se ha hecho célebre. Con Sirat conquistó el Premio del Jurado en el Festival de Cannes, y para buena parte de la prensa internacional es una de las películas del año, con la prestigiosa revista 'The New Yorker' colocándola en el número uno. La casualidad ha hecho que este martes le haya tocado presentar su instalación en el Reina Sofía el mismo día en que se van a conocer las 15 películas preseleccionadas para el Oscar, y la suya es la candidata española. "Estoy muy tranquilo, muy en paz. Creo que con Sirat ya he conseguido lo que quería, que era conectar con el público. Siento mucho agradecimiento, vengo de la base, de remar contracorriente durante muchos años y con muchos proyectos", ha dicho antes de destacar que para él el verdadero premio es estar exponiendo en el Reina Sofía, un sueño de hace muchos años hecho por fin realidad.

Una imagen captada durante el rodaje de 'Sirat' que forma parte de 'HU/هُوَ. Bailad como si nadie os viera' (2025). / Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Sobre las posibilidades de su película, ha dicho que "no es una peli 'oscary', que es como las llaman allí: no creo que lo logre, la verdad. Me parece ya un mérito estar en las quinielas con una peli que es tan 'hacker', que va muy a contracorriente en estos tiempos de algoritmo. Pero creo que eso también nos habla de que la gente está cansada de ver las mismas cosas". Ha bromeado con que "los cineastas somos unos pesados, nos damos demasiados premios. '¡Vete pa casa ya! ¡Ya está bien de Sirat!'" [risas]. Pero también ha dicho que "ojalá llegue lo más lejos posible. Soy ambicioso, no lo voy a negar: distribución en EEUU y en un total de 85 países en salas de cine, que son como templos... Es potente. Y eso significa legitimarme para las siguientes películas", asegura. Algo que, según él, le permitirá con sus próximos trabajos tirarse al vacío "desde una planta todavía más alta".

La instalación de Oliver Laxe en el Reina Sofía se complementa, a partir de mediados de enero, con la exhibición de un programa de cine en la sala del museo inaugurada hace unos meses. Por una parte, se podrá ver una retrospectiva completa de su filmografía, que comprende sus cuatro largometrajes pero también los cortos más tempranos del artista. Además, el centro ha dado al cineasta una Carta Blanca para que programe cuatro cintas de otros autores que dialogan con su filmografía: serán 'Highway', de Sergei Dvortsevoy, un documental que acompaña a un pequeño circo ambulante por los páramos de Kazajistán; 'La isla desnuda' (1960), de Kaneto Shindo, que muestra la lucha cotidiana de una familia japonesa en una pequeña isla; 'Las estaciones' (1975), de Artavazd Peleshyan, una oda al transcurrir del tiempo a través del paisaje armenio; y 'Trás-os-Montes' (1976), de Antònio Reis y Margarida Cordeiro, una aproximación antropológica al campesinado portugués.

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Antes de eso, este mismo martes, a las 19:00h Oliver Laxe y los dos comisarios de la muestra, Julia Morandeira y Chema González, a su vez responsables del área de Cine y Nuevos Medios del museo, ofrecerán una charla que servirá de aperitivo a una muestra que se prevé sonada dado el exitoso momento en el que se encuentra el cineasta.

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