Opinión
Xavier Domènech
La Liga descentrada
Lo absurdo de iniciar la temporada de fútbol cuando aún no han concluido las vacaciones
Hay algo de absurdo en comenzar la Liga de fútbol en un 17 de agosto. En medio del puente que agudiza el carácter inhábil del menos hábil de los meses. Quienes apenas disfrutan de vacaciones las toman ahora. Las pequeñas tiendas que sólo se permiten echar el cierre unos días eligen la Virgen de Agosto. Sólo Ruz permanece en su juzgado, condicionando la agenda de testigos y partes personadas en el «caso Bárcenas», a ver si aclara algo antes de que el Leviatán de los reglamentos proceda a su lanzamiento. Y en estas empieza la Liga en Anoeta, donde la Real Sociedad recibe al Getafe. El sábado 17 de agosto a las siete de la tarde.
Cierto, en Alemania comenzaron una semana antes. Y qué. Los absurdos no lo son menos por ser compartidos. La Liga de fútbol es un integrante fundamental del paisaje ordinario del año, el que se extiende de septiembre a finales de junio, antes de que empiecen los turnos de vacaciones. Tiene su espacio en las semanas normales, aquellas en que la gente trabaja (la que puede), los niños van a la escuela y el tráfico está imposible. Para discutir como es debido de tácticas y de penaltis debemos estar todos. Y centrados en el asunto. Para ello el entorno tiene que ser el propicio, y un montón de guiris quemándose al sol con el «Sun» o el «Bild» entre las manos no lo constituyen. Menos todavía con nuestro nivel medio de inglés, que nos impide dirigirnos al churruscado lector del «Sun» y espetarle: «¿Es usted del Chelsea? Pues que no les pase nada con Mou».
La Liga empieza el 17 de agosto y termina el 18 de mayo. Dicen que es por el Mundial de Brasil, pero da lo mismo: la temporada pasada discurrió entre el 18 de agosto y el 2 de junio. Se puso en marcha cuando la mitad no estábamos por la labor y finalizó cuando faltaban varias semanas para el cierre del curso ordinario. Un desfase evidente, con obvias repercusiones en la ya dañada competitividad de nuestra economía: ¿Cómo esperamos que los currantes produzcan cantidad y calidad si en plena primavera ya les ponemos el paisaje de las vacaciones?
Vamos a ser serios. Que incluso la Fórmula 1 cierra en agosto.