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Chistes con denominación de origen

La comparación de Tejerina entre lo que aprenden los niños en Andalucía y en Castilla y León

Una no muy conocida exministra de Rajoy ha ganado fama en las redes sociales y en las teles sin más que comparar lo que aprenden los niños en Andalucía y en el reino mixto de Castilla y León. Los chavales castellanos irían dos cursos por delante de los sucreños, en su opinión, que al parecer coincide con ciertos datos del informe PISA y otros exámenes a los examinadores. Sin entrar en matices, claro está.

Lo que vino a decir Isabel García Tejerina no venía muy a cuento, salvo que pretendiese ensalzar las virtudes del sistema educativo castellano (y leonés), que gestiona su partido, frente al supuesto mal desempeño del andaluz gerenciado por el PSOE. Si así fuese, no tardó ni dos horas en advertir que estas comparaciones las carga el diablo, mayormente en vísperas de elecciones.

La presidenta andaluza se apresuró a rematar el centro al área, interpretando que Tejerina -es decir: el PP- había insultado la inteligencia de los estudiantes de su comunidad. A sus protestas se unió el candidato conservador a la presidencia de la Junta, probablemente molesto por este disparo de fuego amigo. Es natural. Pocas cosas gustan más a los españoles que los contrastes entre reinos autónomos, especialmente si uno es del norte y el otro del sur. No hay más que ver el espectacular éxito en taquilla de "Ocho Apellidos Vascos", de su secuela sobre los patronímicos catalanes y de las series de la tele que incidieron sobre el mismo asunto.

Cualquier comparación de orden regional o local tiene garantizado de entrada el triunfo. Las páginas web, que han descubierto el truco, abundan en rankings sobre las 10 mejores playas de España, los 25 pueblos más bonitos, las 50 mejores tortillas y así. Casi todo el mundo va a buscar en la información su playa o su pueblo. Si lo encuentra, es motivo de felicidad; y si no, de protesta por el agravio. Pero eso es lo de menos.

Ya se utilicen como materia de chiste, ya como argumento cinematográfico, los estereotipos regionales son desde siempre un tema seguro para atraer la atención del público. Tanto es así que hasta el Centro de Investigaciones Sociológicas se animó años atrás a trazar un mapa de los tópicos que adornan -o vilipendian- a cada reino autónomo de España. El CIS prefirió no insistir en el asunto, pero los resultados de su encuesta de 1994 siguen siendo de gran interés.

Los madrileños, un suponer, se veían a sí mismos como gente abierta y hospitalaria; en tanto que los demás españoles los reputaban de chulos y orgullosos. Los aragoneses eran "nobles" o "testarudos", según su propia opinión o la de los demás; y los catalanes, "emprendedores" a su juicio o "tacaños", al del resto de sus compatriotas.

El paso del tiempo y el aumento de la renta per cápita ha hecho que perdiesen credibilidad estas caricaturas étnicas en la misma medida que pasaron de moda los chistes regionales. La gente viaja más, se conoce mejor y pronto deduce que el número de chulos, avaros, listos, tontos, nobles y brutos está uniformemente repartido por todo el mundo, España incluida. Seguramente sin pretenderlo, la exministra Tejerina ha venido a resucitar el añejo y ya casi olvidado género de los chistes con denominación de origen. De eso a la vuelta de las películas de Paco Martínez Soria no hay más que un breve trecho.

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