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Mezclilla

Carmen Gómez Ojea

El susto de Lina

Vidas novelables y salvables del dolor

Se asustó porque aquello era una pesadilla atroz que nunca ella había imaginado padecer, pues se trataba de algo horrible y aterrador que la impidió gritar debido al susto paralizante causado por ver semejante macabrada, consistente en cocinar a un bebé sacado del vientre de su madre tres meses antes del parto para que ella, la mami, y sus amistades lo cocieran y comieran relamiéndose por la carne tierna, jugosa y rica de la criaturita nonnata.

Lina no había pensado ni esperado nunca jamás que sucediera algo así de horroroso en su casa.

Deseó caerse muerta.

Pero se arrepintió del deseo, porque, a continuación, decidió descubrir más vidas humanas, pues algunas eran, por lo visto, novelables y salvables del dolor e incluso de la muerte a deshora.

Después fue a una guardería de niñas y niños y allí aprendió a jugar al cascayu y a cantar "Gerineldo, Gerineldo, el mi paje más querido, voy a tenerte esta noche en mi jardín florecido...".

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