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Carmen Martínez Fortún

Gobernar contra

El interés del Ejecutivo de Sánchez en actuar en oposición y pugna, en lugar de a favor

No me quedé a ver por qué lloraba la ministra, aunque leí que sus sentidas lágrimas se debían a la división del feminismo. Y es que es cierto que no se mejora la vida de las mujeres por legislar contra los hombres o por enfrentar a los distintos colectivos de género. Como no mejora la vida de los pobres atacar a los ricos. Ni se mejora la economía de unos territorios por empedrar de obstáculos el de otros porque sus gobiernos defienden ideologías distintas, como si las distintas tierras de la patria común albergaran cosmovisiones, opiniones o partidos políticos y no seres humanos de carne y hueso con sus necesidades, sus familias, sus desvelos y sus dificultades para llegar a fin de mes. Como si machacar a impuestos a Madrid perjudicara solo a la odiada Ayuso y por tanto al PP, y no a cada madrileñito y madrileñita, señor Sánchez, a cada profesor y taxista y empresario y no sigo porque no me cabe.

No mejora la situación del catalán, del euskera ni del gallego, lenguas minoritarias, respetabilísimas y respetadas, por legislar contra la lengua común de todos y una de las más habladas en el mundo. Ni se avanza una micra de bienestar común por minar pasito a pasito a la Iglesia, la monarquía o incluso el ejército, bestias negras de la izquierda española más rancia y reaccionaria.

Este gobierno y sus socios parecen a menudo más interesados en gobernar contra que en gobernar para. También, como en las últimas manifestaciones de Rufián, se muestran demasiado dominados por una envidia tan incurable y un complejo de inferioridad tan inhabilitante que generan un rechazo inmediato en quienes les escuchan a la vez que la convicción generalizada de que lo único que les mueve es el despecho y en absoluto el bien común. Preocupados y ocupados en gobernar también contra la escuela privada y concertada, contra la unidad de España y en favor de su atomización, desmembramiento o ruptura, en palabras de unos de los ahora socios favoritos del gobierno y en otro tiempo condenado por secuestro.

El que espera medrar cosechando enemigos solo divide, empobrece y engaña.

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