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Ángel Jiménez Lacave

El calentamiento del planeta y el precio de la electricidad

La Agenda 2030 y la polarización política

Muchos se preguntan qué relación guarda la ONU (Agenda 2030) y la crisis climática con el precio de la luz. Fundada en 1945, la ONU buscaba garantizar la paz mundial, y en 1948 promovió la Declaración Universal de los Derechos Humanos, centrada en la dignidad humana. Sin embargo, a partir de los años 90, la buena imagen de la ONU decayó al auspiciar conferencias donde grupos de presión y "expertos", que no representaban a ningún gobierno, influyeron para crear una nueva ética mundial (Marguerite Peeters, en "Marion-ética: los ‘expertos’ de la ONU imponen su ley").

Estos encuentros llevaron a la adopción de normas supranacionales que, a través de una especie de "ingeniería social", influyeron en la sociedad para alinearse con la ideología de género, el derecho al aborto y la eutanasia. La clave de la nueva ética mundial fue sustituir la dignidad del ser humano por el derecho a elegir como criterio mayor, y que se ha reflejado especialmente en la legislación en el campo de la bioética.

La Agenda 2030 es una iniciativa de la ONU que tiene el propósito de crear un futuro más "sostenible" (jerga del grupo) y próspero para la vida en nuestro planeta. La agenda se compone de 17 objetivos con enunciados que parecen altamente positivos. Sin embargo, hay críticas sobre como se está llevando a cabo (Mateo Recasens, en "El gran secreto de la Agenda 2030"). Este artículo tiene la finalidad de analizar la deriva a la que se está llegando a la hora de implementar el objetivo número 13: la lucha contra el cambio climático.

En 2007, el premio Nobel de la Paz fue otorgado al Panel International sobre el Cambio Climático (IPCC) y Al Gore, quien por aquellos años fue candidato a la presidencia de los EE UU. Ambos fueron reconocidos por sus esfuerzos en informar sobre el calentamiento global del planeta. El IPCC sostiene que el calentamiento global es una amenaza real, creciente, inminente y universal y que hay una conexión entre las actividades del hombre (especialmente por las emisiones de CO2) y el desencadenamiento de dicha crisis climática.

Sin embargo, los premios Nobel de Física John Clauser e Ivar Giaever, junto con otros 1.609 científicos, han expresado su desacuerdo sobre la gravedad del calentamiento global. Estos expertos firmaron la Declaración Mundial sobre el Clima, en la que se establece que no estamos frente a una emergencia climática de la magnitud descrita. Según este grupo, el cambio climático ha existido siempre. Afirman que el registro geológico muestra que el clima de la Tierra ha pasado por ciclos naturales de fases frías y cálidas y que la última fase fría terminó a mediados del siglo XIX.

El hecho de que las fases cálidas y frías se alternan en el transcurso de los siglos fue confirmado por el astrofísico japonés Saku Tsuneta durante una conferencia impartida en la sede de la Fundación BBVA en Madrid en 2016 (youtu.be/Xtw3rH803ZA). Tsuneta destacó que al emplear modelos teóricos para estudiar como fue la evolución de las temperaturas, los resultados no son muy seguros. En Japón, refiriéndose al profesor Aono, se ideó un método más directo: observar la floración de los cerezos.

El profesor Aono, de la Universidad de Osaka, observó que hay una relación entre la temperatura terrestre y la floración de los cerezos, ya que un florecimiento temprano coincide con temperaturas altas. En Japón existe la costumbre de celebrar la floración de los cerezos con una ofrenda floral al emperador. Estas ceremonias han sido documentadas en poemas, diarios y crónicas desde tiempo inmemorial. El equipo de Aono fue recogiendo los datos sobre los periodos de floración de los cerezos hasta el siglo IX.

El primer paso en su investigación fue correlacionar los periodos de floración con las temperaturas registradas desde la invención del termómetro. Posteriormente, extrapoló esta relación a periodos anteriores. Los datos resultantes presentan una trayectoria ondulante. Al examinar la gráfica, se observa que los ciclos entre las fases cálidas y las frías ocurren aproximadamente cada 150-200 años. Estos hallazgos sugieren que el patrón climático en Japón ha sido fluctuante y si sigue el mismo patrón cíclico previo, estaríamos llegando al final de una fase cálida.

Si estamos al final de una fase cálida y no podemos prever su conclusión, surge la pregunta: ¿qué podemos hacer para reducir su intensidad? Tsuneta explicó que el calentamiento del planeta no está ligado a la acción del hombre –llama la atención su contundencia–. Argumentó que las emisiones de CO2 industriales no son la causa primaria del calentamiento terrestre. En su lugar, aseguró que las variaciones de temperatura dependen fundamentalmente de la actividad del sol: a más manchas solares mayores temperaturas y viceversa.

El CO2 se produce, en gran parte, por la interacción de los rayos cósmicos con el nitrógeno, explicó el astrofísico japonés. Esta radiación fluctúa en relación con la intensidad de las manchas solares. Además, resaltó que, aparte del sol, los factores esenciales para la habitabilidad en un planeta incluyen el agua, el CO2, el ozono y el metano. El CO2 es necesario para la vida en la Tierra, tanto terrestre como marina, ya que es la fuente principal de carbono en nuestra dieta, que extraen las plantas del dióxido de carbono (CO2) a través de la fotosíntesis.

Muchos expertos, incluyendo al astrofísico japonés, los premios Nobel y el grupo formado por 1609 científicos, previamente mencionados, junto con numerosos profesionales en campos como la ingeniería, la física, la biología y la geología, aseguran que el CO2 no es el responsable del calentamiento global. Esta postura se contrapone a la del grupo IPCC y de algunas instituciones supranacionales ( organismos de la UE y de la ONU) que sostienen que el CO2 industrial es el principal causante del calentamiento global.

Se precisaría otro articulo para analizar otros gases nocivos, que se originan en la combustión de materiales fósiles, como el CO, el NOX, el SO2, etc., que la tecnología puede depurar, y que evitaría el cierre de empresas y centrales térmicas. De las posibles catástrofes naturales, la de mayor peligro para vida en la tierra es una supererupción solar, según el astrofísico japonés.

Por lo tanto, si el CO2 no es el causante del calentamiento del planeta, ¿por qué se están cerrando las pocas fuentes de energía por emiten CO2, con el consiguiente incremento del precio de la electricidad? Es posible que muchos no sepan que en España se están cerrando centrales de carbón y de ciclo combinado, mientras que en Alemania se están construyendo. En Cangas del Narcea, la actividad minera se está reactivando para exportar carbón a Alemania y a Marruecos. Además, en España se están eliminando presas (actualmente alrededor de 300) con el argumento de que el agua de los ríos debe fluir libremente hacia el mar. Esta acción conlleva también el cierre de las centrales hidroeléctricas adyacentes, muchas de ellas en buen estado.

La demolición sistemática de estas presas sin hacer el mínimo esfuerzo por mantener lo mas posible esta fuente de energía (hidroeléctrica), contribuye al empobrecimiento energético. A esto se une la oposición que hay a las centrales nucleares, al "fracking" ( fracturación hidráulica) y a la explotación del uranio.

Las únicas fuentes de energía capaces de garantizar un suministro continuo de electricidad, e independiente de los recursos naturales, son las centrales térmicas (centrales de carbón, de ciclo combinado y nucleares). Cuando el suministro interno de electricidad no es capaz de cubrir las necesidades de los españoles se recurre a comprar energía nuclear a empresas francesas (tres millones de euros, de media, diarios) y gas a empresas americanas, lo que obliga a un aumento del precio de la electricidad. Resulta paradójico que se estén cerrando nuestras centrales térmicas, con el falso argumento de que el CO2 que emiten es el causante del calentamiento del planeta, y al mismo tiempo se nos haga depender de empresas extranjeras. ¿ A qué se debe tanta incoherencia ?

Además de depender de las empresas extranjeras señaladas, desde 1973 –según los expertos– los sucesivos gobiernos no han logrado diseñar una estrategia, a largo plazo, centrada en la generación de electricidad utilizando nuestros propios recursos naturales para asegurar el suministro eléctrico al mínimo coste. Actualmente, los principales accionistas de las grandes compañías energéticas españolas, como Endesa, Iberdrola y Naturgy son, mayoritariamente, de capital extranjero. Estos capitales están concentrados en las manos de unas pocas élites financieras, a menudo referidas como "oligarcas globalitarios" (Carlos Astiz, en "Bill Gates reset").

Mientras el capital energético está en las manos de los que tienen el interruptor de la luz, nosotros nos estamos empobreciendo por haberles dejado entrar en nuestra casa. La polarización política no se basa tanto en la oposición entre izquierdas o derechas sino en la actitud a favor o en contra de la Agenda 2030.

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