Opinión | L’aprecederu

Calle Sor Xosefa de San Xuan Bautista

El nombramiento de vías públicas en Gijón y los prejuicios de nuestra época cacipleril

La calle dedicada a los Fresno, cuatro hermanos a los que mataron en el Xixón de 1936, acababa en donde estuvo el campo de los Fresno, hoy plaza y centro comercial que mudaron nombre y causa originales en un apelativo arbóreo, Los Fresnos.

En 1990 la calle Hermanos Fresno –antes Argandona– pasó a denominarse La Argandona, el llamátigu de Josefa de Jovellanos. Pepa, como la llamaba su hermano, casó con Domingo González de Argandona, que fungía de representante de los intereses asturianos en Madrid. Allí residen ambos y triunfan, conviviendo con la intelectualidad de la corte. Ella enviuda a los 28 años.

No es difícil suponer que no le molestaría nada que la llamasen «La Argandona», incluso, puesto que representaba su triunfo social; es posible que estuviese orgullosa de ello.

Hemos dicho que su hermano la llamaba Pepa. Es posible también que, pese a la castellanización de las clases dominantes, mucha gente del pueblo la llamase Xosefa. En todo caso, no comenzamos a conocerla por Xosefa, lo mismo que a Xovellanos, hasta que el proceso de recuperación del asturiano y de normalización cultural empiezan en 1974.

A impulso de partidos, sindicatos y asociaciones culturales se ha añadido al nombre de La Argandona el de Xosefa Xovellanos. ¿La razón? Un prejuicio muy de nuestra época cacipleril: les resultaba inadecuado que la calle se denominase no por el nombre de la dama, sino por el del marido.

Ahora bien, ¿tomó ella alguna vez como una afrenta el ser «La Argandona»? Lo dudo. Es más, puestos a considerar su supuesta dignidad, ¿por qué no denominar a la calle con lo que para ella fue su última y definitiva voluntad, el llamarse «Sor Josefa de San Juan Bautista»? ¿O, si lo preferimos, «Sor Xosefa de San Xuan Bautista»?

Me temo que esa última voluntad identitaria no suscite tanto respeto ni entusiasmo.

Por cierto, ¿se «invisibilizó» a Argandona en 1990?