Opinión

La sombra del ave del paraíso

Pasado el aturdimiento de la velocidad, se nos echa encima la resaca del AVE. Un diario nacional destacaba ayer que el trayecto por ferrocarril entre A Coruña y Oviedo dura 9 horas. Cuando los recursos son limitados y no existe planificación, las consecuencias son esas: la sombra de una gigantesca y benéfica inversión es la falta de inversión y el abandono de otras no menos necesarias. El estado de la red nacional de carreteras es tan penosa que obliga a limitar la velocidad en ciertos tramos por pura seguridad. El ferrocarril convencional se ha venido abajo, con grave pérdida relativa de la movilidad de gran parte de la población. La España vaciada se vaciará aún más por falta de comunicaciones. Varias décadas, con gobiernos de distinto signo, de falta de planificación multimodal y de ausencia de evaluación de los efectos de las nuevas infraestructuras provocan esos dolorosos efectos.