Opinión | L’aprecederu

De refranes y enseñanzas de la historia

Muchos refranes tienen su segunda parte. A aquel que dice "Más se perdió en Cuba", algunos añaden: "Y vinieron silbando". Otros tienen su equivalente o traducción. Videlicet, al sanchino "Hacer de la necesidad virtud" corresponde el "Todo es bueno para el convento –decía el fraile–, y llevaba una puta al hombro".

Seguramente ustedes se asombrarán como yo de las declaraciones de los miembros del Gobierno, de cómo nos niegan lo que afirman con sus propias palabras. Un ejemplo: preguntada la ministra de Migraciones sobre si era verdad que, con las competencias de inmigración traspasadas, Cataluña podría expulsar emigrantes, he aquí su respuesta: "Cataluña no podrá expulsar inmigrantes; las autonomías asumirían la acogida".

Lo han leído bien, ¿verdad? No podrán expulsar inmigrantes a Francia o Marruecos, eso es cosa del Estado, pero sí los pueden largar a las demás comunidades, para que carguen con quienes ellos no quieran.

Todo tiene sus antecedentes. Romanones: "Cuando digo nunca, quiero decir por ahora; y cuando digo jamás, quiero decir hasta esta tarde". A mí me conforta que don Pedro Sánchez tenga tan ilustres maestros.

Nos quejamos del sectarismo y de la polarización actuales. "Nihil novum sub sole", expresa el Eclesiastés (I-9); he aquí lo que decía don Emilio Castelar: "Aquí en España todo el mundo prefiere su secta a su patria, todo el mundo".

Y, ya que visitamos la Biblia, vayan al Salmo 23: "El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes pastos me hace descansar. [...]. Me guía por sendas de justicia por amor a su nombre. Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque Tú estás a mi lado". ¿No es exactamente la descripción de la fe y la disposición anímica entregada de manera incondicional por el adscrito a la fe de un partido político?

Y, ya que estamos en ello, ¿se acuerdan de aquel que llamábamos "invento" franquista de "la pertinaz sequía"?