19 de octubre de 2010
19.10.2010
Piloña
Un pueblo volcado en la conservación de la arquitectura tradicional 

Espinaredo colecciona hórreos

La localidad piloñesa cuenta con 29 construcciones típicas que impregnan sus calles de un aroma a tiempos pasados - La rehabilitación del patrimonio local, acometida hace dos años, atrajo a la zona a un buen número de turistas

19.10.2010 | 02:00
Espinaredo colecciona hórreos

A escasos 6 kilómetros de Infiesto, rodeado de montañas y bosques, se levanta un pueblo por el que no parece pasar el tiempo: Espinaredo. Aquí, en una de las zonas más bellas del Oriente, se mantiene vivo el hórreo, el gran tesoro del patrimonio etnográfico asturiano. A día de hoy se pueden contar un total de 26 hórreos y 3 paneras repartidos por todos los rincones del pueblo.

Antiguamente servían para guardar la cosecha y otros alimentos. Era una forma de evitar la humedad y la entrada de ratones y otros roedores, de ahí que se trate de construcciones elevadas. Pero también tenía otros usos. «Yo dormía allí con mis hermanos, éramos muchos y la casa era pequeña», afirma Paco Vega, vecino de Espinaredo y dueño de uno de los tantos hórreos que hacen este paraje tan peculiar. En la actualidad su utilidad no ha variado mucho; se guardan patatas, cebollas y trastos viejos. La parte de abajo se utiliza para acumular la madera y como aparcamiento.

En algunos hórreos, además, todavía se cuelgan el maíz y las fabes a secar, pero ya no es lo que era. «La cosecha ya no es como antes, hay mucha gente mayor y los jóvenes están a otra cosa», lamenta Vega, a la vez que añade que «antes había más unión, todo se echaba en risa y diversión». Tras un día agotador, los jornaleros se juntaban y celebraban el final de la tarea.

Si hay un hórreo que destaca es el conocido como «El Horriu de la Capilla», ya que, según los vecinos, antiguamente allí había una capilla. Además, en la madera se pueden encontrar cruces talladas que son indicios que confirman su uso religioso. En una de las viviendas existe una especie de escudo grabado encima de la puerta. Se dice que dicha casa fue un día el ayuntamiento, actualmente es una casa rural.

Hace aproximadamente dos años se llevó a cabo la restauración de los hórreos, algo que los vecinos agradecen mucho, ya que es un buen reclamo turístico. Gracias a este paisaje rural, los turistas y los habitantes de la zona no dejan pasar la oportunidad de visitar este lugar que no deja indiferente a nadie y que cada día parece más joven.

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