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Andrés Martínez Vega

Relatos sobre vitela

Andrés Martínez Vega

Ofrenda asturiana para el Apóstol

Conocer detalladamente las circunstancias y adversidades que el peregrino jacobeo encontraba en su itinerario hacia la ciudad del Apóstol resulta difícil por la generalizada ausencia de los testimonios personales que, a modo de diario, podrían informarnos de sus vivencias cotidianas. Serán, por tanto, otro tipo de fuentes las que iluminarán el acontecer de quienes movidos por la devoción atraviesan los viejos caminos hasta Compostela. Precisamente, el Libro 3º de Fábrica de la catedral de Santiago nos informa del viaje que realizan a Santiago tres peregrinos, protagonistas de una singular ofrenda al Apóstol. Según el manuscrito redactado el 27 de septiembre de 1688 por el licenciado Baltasar de Caso, clérigo del Collado, en el concejo de Parres, y dirigido al Deán y Cabildo de la Iglesia de Santiago, tres peregrinos que habían visitado el santuario gallego en donde cumplieron con sus votos espirituales, emprenden su retorno por territorio asturiano y siguiendo el Camino que por el centro de la región comunicaba Oviedo con las tierras orientales; es decir, la vía que ponía en contacto el relicario ovetense con el santuario de Covadonga, seguramente los lugares sacros que ellos pretendían visitar, llegan al Collado (Parres), un tramo que hoy conocemos también como el Camín de la Reina, entre Llames y Cangas de Onís. Allí divisan un enjambre de abejas y se les ocurre la tarea de capturarlo. Sobradamente sabían que no era la mejor compañía de viaje que pudieran buscarse; su propósito era bien diferente; y efectivamente, en el Collado acuerdan con José Cantero, vecino del lugar, cederle el enjambre con el que pudo llenar cuatro colmenas por el precio de 3 reales. Cantero obtenía por este importe la mitad del enjambre, la otra mitad sería para el Apóstol Santiago, y el mismo se comprometía a entregar cada año a la Iglesia del Apóstol lo que rentasen las cuatro colmenas, "como lo que adelante multiplicasen".

El gran problema de nuestro paisano José Cantero era cómo hacer efectivo aquel compromiso adquirido con los peregrinos y con la catedral compostelana. Recurre, por tanto, a su vecino el licenciado Baltasar de Caso quien se pone en contacto con el cabildo catedralicio gallego para informarles de lo ocurrido con tres peregrinos a su paso por Parres (Asturias), para manifestarles la voluntad de José Cantero de cumplir su pacto y para que "señalasen persona en la ciudad de Oviedo, en donde pudiese poner cada año lo que rentasen dichas quatro colmenas", pues acudir a Santiago anualmente con la renta le resultaba imposible.

Sabemos que años después la ofrenda al Apóstol sigue haciéndose efectiva y que el fabriquero compostelano, don Miguel de Montenegro, el 6 de junio de 1694 remite copia de esta memoria a don Luis Ramírez, prior de la Santa Iglesia de Oviedo; tal vez para que tenga constancia documental el cabildo ovetense de esta renta, pues parece que son ellos quienes anualmente la tramitan hacia el santuario compostelano.

El texto nos deja traslucir en cierto modo los parámetros mentales bajo los que se inscriben este tipo de itinerarios: fe, devoción, aventura, ausencia del tiempo cronológico; pero también, si la ocasión lo permite, negocio, comercio e intercambio cultural.

No sabemos con certeza de dónde eran los tres peregrinos que recorren estos caminos aprovechando el período estival; tampoco podemos confirmar que tuvieran conocimiento de que el acuerdo establecido sobre la rentabilidad de las colmenas con José Cantero formara parte de una figura jurídica tan tradicional en Asturias como era la comuña; fórmula de carácter económico, muy arraigada en nuestra región y generalizada, entre otros, en la administración económica de los grandes dominios eclesiásticos, cofradías y entidades de carácter religioso.

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