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La Guardia Civil investiga a personal del HUCA por robos en el interior del Hospital

Las cámaras de vigilancia aportan pruebas decisivas y reducen los incidentes Una enfermera sufrió el robo de su ropa el martes en su taquilla

Cristal de una puerta de la zona de docencia roto el pasado mayo.

Cristal de una puerta de la zona de docencia roto el pasado mayo. LNE

La Guardia Civil y la Consejería de Sanidad están investigando varios robos y traslados indebidos de un lugar a otro de equipos y objetos en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Entre los supuestos responsables de estos hechos figuran trabajadores del propio complejo sanitario y también personas ajenas al hospital. En las pesquisas están desempeñando "un papel clave" las más de cien cámaras que en el último año y medio se han instalado en el recinto sanitario, subrayó ayer Luis Hevia, gerente del HUCA. El último robo se produjo anteayer, martes: toda la ropa que una enfermera del hospital tenía en su taquilla, bajo llave. En este caso, las sospechas se centran principalmente en trabajadores del HUCA.

Tras una sucesión de robos e irregularidades, principalmente en las taquillas de personal, la dirección del HUCA se vio obligada a instalar cámaras en diversos puntos de un recinto de dimensiones mastodónticas. El objetivo se centraba en complementar el trabajo de una plantilla de vigilantes exigua para un edificio tan enorme: durante el día trabajan cuatro efectivos; durante la noche, tres. Cualquier día normal, por el recinto sanitario pasan unas 15.000 personas.

"La cifra de incidentes ha bajado muchísimo desde la instalación de las cámaras", explicó Luis Hevia. El gerente atribuye un indudable "papel disuasorio" a la red de cámaras de videovigilancia, cuyos contenidos sólo pueden ser visionados por un restringido número de personas acreditadas para este cometido. La investigación de cualquier evento irregular suele correr a cargo de la Inspección sanitaria y de la Guardia Civil.

"Desde el pasado 10 de mayo no ha habido denuncias de robos ni en taquillas de pacientes ni de trabajadores", indicó el gerente, quien en el momento de hablar con este periódico aún no tenía noticia del robo de todas sus pertenencias sufrido por una enfermera el martes. "Cuando terminé mi turno y abrí la taquilla, no había nada; tuve que irme a casa con el uniforme de trabajo", explicó a este periódico la afectada ayer, momentos antes de formular una denuncia ante la Policía. Aunque aún no se ha emprendido pesquisa alguna, todo hace indicar que los responsables de este tipo de hurtos

Puerta rota

El gerente del HUCA destaca la aportación positiva de estos dispositivos. Por ejemplo, permitieron esclarecer la rotura de una puerta de cristal de la zona de docencia, el pasado mes de mayo y denunciada por los trabajadores. Según algunos testigos, el cristal se había quebrado "de repente". Sin embargo, las cámaras desvelaron que la causa real fue "un uso indebido de la puerta, un portazo", indicó el máximo responsable del centro. Desde su traslado a La Cadellada, en junio de 2014, el HUCA ha sufrido varios brotes de robos. En diciembre de 2016, fue detenida una banda de delincuentes que, entre otras fechorías, se dedicaba a realizar sustracciones en el centro sanitario. La Guardia Civil determinó que los malhechores disponían de una llave maestra, previamente sustraída, para entrar y moverse por el HUCA, así como de una cédula de identificación médica, también robada, con la que uno de los delincuentes lograba pasar desapercibido y acceder a las áreas restringidas.

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