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Los hosteleros ven la avenida de Galicia, sin garajes, ideal para la peatonalización

Ampliar aceras y quitar aparcamientos es "una urgencia y un clamor", dicen vecinos y comerciantes; otros temen más ruidos y que aleje clientes

Dos peatones, cruzando ayer en el inicio del tramo de la avenida de Galicia cuya peatonalización está ahora en estudio.

Dos peatones, cruzando ayer en el inicio del tramo de la avenida de Galicia cuya peatonalización está ahora en estudio. IRMA COLLÍN

La propuesta de peatonalizar la avenida de Galicia, un plan en el que el Ayuntamiento vuelve a tener interés al calor de las restricciones temporales al tráfico que se están diseñando para el periodo de desescalada, se recibe con bastante entusiasmo en la zona centro de la ciudad y cierta

Del otro lado, las voces críticas, alertan de los peligros de cortar el tráfico y desviar el flujo a la calle Cervantes, con los problemas que ocasionaría allí, el exceso de ruidos que podrían producir más terrazas llevadas al centro de la vía o el inconveniente de quitar plazas de aparcamiento que, alertan, podría acabar alejando a los clientes del pequeño comercio.

Íñigo Cabal, es economista y vecino de la zona y asegura que los que caminan habitualmente por la avenida de Galicia ya venían protestando desde hace tiempo por las estrecheces de la calle: "Caminamos pegándonos unos con otros cuando resulta que es un tramo de calle con seis carriles, dos por cada sentido, y otros dos de aparcamiento, y eso en una calle que tiene muy poco tráfico". Cabal explica que esa situación fue la que llevó a poner en marcha la campaña "por un ancho de acera mayor". Por eso plantea que una solución fácil y no tan cara es favorecer un uso mixto, manteniendo algo de tráfico pero ganando el doble de acera: "Apoyas a los hosteleros, la inversión es bastante limitada y si eliminas los aparcamientos también consigues una calle más blanda, con más confort para el viandante". Cabal concluye que el sentir entre los vecinos es "mayoritario" a favor de dar pasos próximos a la peatonalización. "Es un clamor".

Juan García, presidente de la asociación de Amigos y Vecinos Oviedo Reconquista, contempla esas posibilidades desde otro punto de vista totalmente distinto. La peatonalización la juzga "complicada" y recuerda cómo ya Gabino de Lorenzo no logró llevar a cabo un proyecto en 2007 que incluía el soterramiento de todo el tráfico desde la Plaza de América hasta General Ordóñez. Sobre las posibilidades de eliminar plazas de aparcamiento, García desanima a la hostelería. "Agustín Iglesias Caunedo ya planteó eliminar aparcamientos y ampliar aceras. Yo lo estudié entonces y mi conclusión fue negativa. Por una parte, porque no solo es duplicar el número de gente que haya en la calle, sino la incidencia, porque si separas el ruido de los locales y lo llevas al centro, se oye más. Nuestra oposición entonces no era por los aparcamientos, porque aunque son pisos sin garaje la mayoría tenemos nuestra plaza en otros edificios de la zona. Por eso precisamente yo digo que la hostelería está equivocada, porque esos aparcamientos que quieren quitar son precisamente de los clientes que les vienen a consumir a ellos".

Rufino Alonso, gerente de la Oveja Negra, no oculta su entusiasmo ante la posibilidad de que el plan de peatonalizar la avenida de Galicia tenga éxito. Desde los negocios de hostelería de la zona, intentando reagruparse de nuevo bajo la marca Distrito Gourmet, están elaborando proyectos sobre este asunto que estos días presentan precisamente al Ayuntamiento.

Los bares de la zona elaboran un plan propio para ampliar terrazas

Los hosteleros plantean por un lado un proyecto temporal vinculado a las fases de desconfinamiento para poder ocupar plazas de aparcamiento con las terrazas y ampliar así sillas y mesas. Pero también un plan más ambicioso para conseguir más espacio permanente. Rufino Alonso cree que se trata de la calle ideal para un proyecto de este tipo: “Hay que aprovechar que no tiene garajes, y que los coches no tienen que acceder para aparcar. Pero creo que, aparte de nuestros intereses, hay que pensar en que el futuro de Oviedo, como el de todas las ciudades, pasa por restringir el uso del coche. Hay que hacer una ciudad moderna, sin vehículos o restringiéndolos mucho. Yo creo que todo esto que estamos viviendo ahora hay que aprovecharlo para orientarnos hacia la sostenibidlidad, el uso de la bicicleta y, en resumen, el modelo nórdico. Oviedo tiene cuestas, pero se puede construir una ciudad así. Y_lo digo más allá del nivel egoísta del que tiene un negocio y quiere que le hagan la calle peatonal para poner una terraza más grande”.

Convencida, también de las bondades de la peatonalización, al otro extremo de la calle, está Cristina Menéndez-Castañedo, que regenta AB Boutique. “El plan me parece estupendo. Nos quedaría una calle preciosa, muy bonita, y además sería muy bueno para el comercio y los bares, me gustaría que lo pusieran en marcha. No sé lo que pensará el resto pero creo que la idea va a gustar, porque además es una zona con mucha luz y que ganaría mucho con la peatonalización. Los vecinos también saldrían beneficiados, con una calle sin tanto tráfico, y nos conectaría con la zona turística del centro”.

En el lado opuesto, de la acera y del asunto peatonalizador, Guadalupe Álvarez “Popa”, de la joyería Vetusta, teme que la peatonalización se vuelva contra los negocios. “Creo que ya viene poca gente y los que vienen a comprar les encanta venir con el coche. Ya hace años lo plantearon, y una peatonalización nos mata. Para los bares puede estar muy bien, pero para los cuatro comercios que quedamos será mortal, porque entonces la gente vendría a los bares o a pasear, pero no a comprar. Eso sí, si se trata de una cuestión temporal para ayudar ahora me parece perfecto, porque hay que pensar en todo el mundo, y ayudar a que la gente mayor y todos puedan salir a pasear. Pero eso es otra cosa”.

Prudencia y estudios

Cauto en las bondades de una peatonalización de la avenida de Galicia se muestra el arquitecto José Ramón Fernández Molina. “Cualquier peatonalización que se plantee”, advierte, “siempre tiene que ser prudente, a través de métodos de ensayo, se puede probar en periodos festivos o especiales como estos, pero luego tienen que tener reversibilidad”. Ese tipo de cortes como los temporales que ahora se están estudiando son los que permiten, explica Fernández Molina, aplicar la prueba del nueve y ver si, efectivamente, al cortar en un sitio, el tráfico puede encontrar lugares alternativos por los que moverse sin provocar nuevos tapones. Y aunque sea temporal, advierte, hay que tener cuidado con los cambios que se introduzcan dentro de aquello a lo que está acostumbrado el ciudadano, como el doble sentido que se planea poner durante algunas semanas en Santa Susana.

Otra cuestión es la extensión a nuevas zonas de aquellas peatonalizaciones de los ochenta y los noventa. “Ahí, y creo que ya tenemos perspectiva suficiente, hay que decir que el cambio para la ciudad fue positivo, aunque en algunas zonas puede haber todavía ciertos conflictos entre peatones y coches, como puede suceder en Viaducto Marquina. Eso también hay que manejarlo con algo de cuidado. Respecto a la Avenida de Galicia, en esa zona se hicieron manzanas ordenadas, que no dejan de ser distritos, y eliminar el tráfico de travesía tiene una cierta lógica”, razona. Metidos en el proyecto concreto, Fernández Molina reclama prudencia por las dimensiones, el tráfico que absorbe, aunque es partidario de ir progresivamente sacando el coche del centro, aunque para eso haga falta, recalca, “una buenas red de circunvalación e alta capacidad”.

Las ideas de 2007

Aunque ahora nadie habla de soterramiento, la idea de peatonalizar la avenida de Galicia enlaza con aquella lanzada por Gabino de Lorenzo en 2007. Entonces, el proyecto se presentó con la idea de crear “un área peatonal o salón cívico”, liberando el espacio que actualmente ocupan los coches, y canalizando el tráfico a través de un subterráneo. La propuesta, aún sin definir en muchos de sus aspectos, pretende conseguir un diseño urbano “de alta calidad” que convierta la avenida de Galicia “en una verdadera prolongación en superficie y hacia el Oeste del Parque San Francisco”.

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