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Yolanda vidal | Edil de Educación, deja ahora la corporación

“Me considero parte de la cultura de Oviedo; tenga o no puesto, estaré siempre ahí”

“No pongo puntos finales, pero ahora me toca recuperar; quererme y cuidarme para poder ofrecer lo mejor a los demás”

Yolanda Vidal, concejala de Educación de Oviedo.

Yolanda Vidal, concejala de Educación de Oviedo.

Yolanda Vidal (Mieres, 1969) dio el salto a la política en las últimas elecciones municipales con Ciudadanos, animada a luchar por y para la Cultura de su ciudad. Pianista profesional y profesora del Conservatorio Superior , explicaba en la campaña que un problema de salud había frenado su trayectoria como

–¿Por qué deja el Ayuntamiento?

–Por motivos personales y de salud. Es la prioridad que tengo ahora, porque la enfermedad no me permite desarrollar al cien por cien lo que considero que tiene que ser el pleno servicio a la ciudadanía y al cargo electo.

–¿Contaba con esta posibilidad cuando se incorporó al gobierno?

–Son circunstancias sobrevenidas. A pesar de mi enfermedad yo hago vida normal, ahora he tenido un brote reciente y es lo que considero que tengo que hacer. Ha sido un año y medio de mucho trabajo, ha sido un orgullo trabajar con Oviedo y para Oviedo. Ha sido un año especial, complicado, con una situación dificilísima que espero que acabe pronto, pero el trabajo ha sido gratificante. Sin embargo, la enfermedad funciona como funciona y las recaídas aparecen cuando aparecen. Los momentos de estar bien te pueden permitir hacer una vida muy normal, pero con la recaída hay que dedicarse a uno mismo. Hay una reflexión de Antonio Gala que me gusta mucho, sobre el concepto de amor propio, que es el de quererse y cuidarse a uno mismo para ofrecer lo mejor a los demás.

–¿Qué valoración hace de este año y medio en el que le tocó lidiar con la polémica sobre las becas de ayuda?

–Educación es una concejalía compleja, a pesar de que las competencias educativas propias son del Principado. El hecho de ser una institución más cercana a los ciudadanos la hace especialmente compleja. Respecto a las becas, quedó patente que la voluntad fue mantener la ayuda, darla a todo aquel que la necesitó y para ello se buscaron los mecanismos necesarios. Y esa es la idea también del equipo de gobierno actual. De cara al próximo presupuesto, será igual. El planteamiento es no dejar a nadie sin las ayudas. Este año fue complejo por la pandemia, que nos obligó a transformar esa ayuda presencial en tarjetas comedor. Se consiguió sacar adelante y nos alegramos de haber podido llegar a todas las familias.

–Dicen que se implicaba personalmente en resolver esos casos difíciles…

–Bueno, pero es lo que decía antes, mi convencimiento de la cercanía que tenemos desde lo municipal. Como concejal, sales a la calle y te identifican rápido, y es un gusto que sea así. No creo en que al concejal haya que verlo como última instancia, yo creo que es fundamental para el ciudadano que se sienta protegido y escuchado, y yo he estado utilizando el correo con familias y ampas como si fuera casi el whatsapp. Muchas madres y muchos padres tienen mi teléfono personal, he sido accesible.

–¿Cómo ha sido su relación con las Ampas? ¿Mucha politización?

–No, creo que hacen un trabajo estupendo, de entrega diaria, por la mejora del sistema educativo. Son interlocutores muy necesarios para nosotros, absolutamente fundamentales. Mi relación ha sido buena, desde el diálogo y la idea de sumar, que es fundamental en política. Las Ampas no han sido nunca un problema, ni las de los coles ni las de las escuelas infantiles.

–¿Y el trabajo interno?

–Mi aterrizaje en concejalía supuso un descubrimiento de cómo funcionaba la red educativa de los coles. Creo que había mucha necesidad de diálogo y creo que lo hemos hecho muy bien, porque las relaciones en el equipo de trabajo eran muy buenas, tanto con el concejal de Economía como con el concejal de Patrimonio. Porque Educación es un poco transversal, al tocar la mejora de infraestructuras. Por eso pedí que me incluyeran cada vez que había cualquier petición en ese sentido. Luego pusimos nuestro granito de arena en verano para que todo estuviera listo para el inicio de este curso. Que los espacios seguros estuvieran a tiempo. Y luego está todo el trabajo con organizaciones que colaboran en actividades complementarias. En especial, el año pasado. Fue todo muy agradable.  También quiero hacer una mención especial al personal de Educación. Me han hecho el trabajo mucho más llevadero, llevándose trabajo a casa, con funcionarios trabajando un sábado a las diez de la noche para sacar el trabajo, anteponiendo muchas veces el descanso y la vida familiar. Han sido impecables. Me llevo amigos y el agradecimiento de haber podido trabajar con ellos.

–¿Qué hay de las bibliotecas?

–Admiro su labor, lo bien que trabajan y el movimiento cultural que generan en la ciudad. Porque aportan un trabajo diario, una función educativa y social enorme. Creo que Oviedo tiene una red excelente, hacen un trabajo fantástico y siguen presentes en las peores circunstancias.

–Se quejan de no ser valoradas en su justa medida.

–Creo que tienen una actividad muy presente, y siguiendo normas sanitarias hemos abierto las que hemos abierto. En las presentaciones de libros y cuentacuentos, ha habido que adaptarse a las circunstancias. Además, hemos dejado a medio camino proyectos nuevos como una colaboración con la Universidad para poder hacer entregas a domicilio de libros.

–Siendo pianista y profesora en el Conservatorio, también le ha tocado gestionar la Escuela de Música.

–La escuela de música tradicional y la escuela de música. Me hubiera gustado que Oviedo, con su tradición musical, potenciara la creación de públicos a través de las escuelas, que sirviera no solo para crear profesionales. Ese es un trabajo diario de los profesores, desde sus aulas, en contacto con diferentes instituciones.

–No sé hasta qué punto ha podido dejar resuelta las carencias de personal de la Escuela de Música y la polémica sobre las especialidades que reclamaba el Conservatorio.

–La Escuela de música debe ser una apuesta fundamental del Ayuntamiento, dotándola de los medios para que sea una escuela del siglo XXI, que posibilite todo tipo de enseñanza. Respecto a las especialidades, he hablado varias veces con la consejera, Carmen Suárez, y ella está por esa labor de que la Escuela mantenga esas enseñanzas elementales, hay buen ‘feeling’. Las instituciones deben de trabajar en el entendimiento y el encuentro. Y la Escuela debe ser cantera del conservatorio profesional y del superior.

–Se encargó de Educación. ¿Hubiera querido tener más peso en la política cultural?

–La educación está presente en la vida cultural. Por otra parte, siempre me he sentido muy presente en la cultura de Oviedo, me considero parte de ella, esté o no en un puesto de responsabilidad. Sigo en contacto con todas las personas de ese sector y los convencimientos que tenía los mantengo igual. Y la utilidad que pueda tener en lo público o lo privado, desde mi casa, la ofrezco siempre. Siempre estaré para lo que puedan necesitar.

–¿Cómo contempló las tiranteces entre el concejal de Cultura y la música clásica? ¿Se ha superado esa crisis?

–Yo provengo del mundo de la clásica, y como persona que ha trabajo en ese sector soy consciente de que los artistas y sus proyectos casi siempre se desarrollan a través de las instituciones públicas o las fundaciones. Oviedo siempre ha sido muy activa en ese terreno, no solo por la calidad de sus profesionales, también por la de sus conciertos, de un nivel que muy pocas ciudades en España tienen y a precios muy asequibles. Eso es un privilegio. Lo que sucedió, con el covid, es que nos pilló de pleno la zarzuela, hubo que cancelar y muchos cantantes líricos de repente se quedaron sin la posibilidad de cantar, que es su modo de vida. La música no es solo alimento espiritual, también hay industria y muchas familias detrás. En ese momento, al cancelar, esos cantantes se sintieron huérfanos. Pero después todo el mundo pudo participar. Otras cuestiones, como las críticas de Ainhoa Arteta yo creo que fueron un malentendido. Es una artista absolutamente querida y aquí tiene un público muy fiel. Yo creo que hubo un problema de comunicación y ahora están las cosas perfectamente bien.

–Desde dentro. ¿Cómo valora el pacto de gobierno? ¿Cómo van las cosas entre PP y su partido, Ciudadanos?

–Desde el principio sentí una colaboración estrecha, una sintonía muy buena, sin ningún conflicto relevante. Ciudadanos trabaja mucho a diario, se llevan áreas muy potentes dentro del Ayuntamiento y los concejales trabajan muy bien. Por otra parte, yo al Alcalde tengo que agradecerle su cariño conmigo.  Es una persona muy empática con voluntad de escuchar, y que no ha hecho diferencias entre partidos. Todo eso le viene bien a la ciudad en una época tan compleja como esta, y los ciudadanos te lo dicen en la calle, agradecen que la gestión esté por encima de la política. El ciudadano valora mucho que haya ese acuerdo y que esa sintonía se refleje en la mejora de la ciudad. La gente agradece esa gestión común y yo me siento orgullosa de haber colaborado a ese dialogo, a aproximar posiciones. Incluso con la oposición, el trato que me han dispensado ha sido siempre bueno.

–¿Cómo ve a su partido?

–Ciudadanos es muy útil. Esa posición central es fundamental en una sociedad que tiende a polarizarse, y Cs mantiene un equilibrio fundamental en estos tiempos. Yo le auguro buen futuro, con una líder muy buena como es Inés Arrimadas. Que yo me apee de la parte pública no quiere decir que no crea en ese programa en el que fervientemente sí creo. En la esfera municipal sé que van a trabajar y se dejan las uñas todos los días.

–Una consideración final sobre esta parada, sobre la enfermedad.

–A las enfermedades que son compañeros de vida no les puedes dejar tomar las riendas. Por eso ahora tengo que cuidarme un poco, mimarme. Los médicos me lo decían, que me estaba dejando de mala manera. Ahora voy a intentar recuperar en la medida de lo posible y fortalecerme. Yo no pongo puntos finales, pero a veces haces planes y las circunstancias te los cambian. Hay que ser flexible con uno mismo y enfocar la vida de la mejor forma posible, luchando en la medida de tus posibilidades.

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