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Minas pide “respeto” ante su idea de relanzar la Escuela con un nuevo grado

La dirección del centro hace una “gran inversión” en los laboratorios con el afán de implantar la titulación de Energías Renovables en 2022

Así fue el relevo en la dirección de la Escuela de Ingenieros de Minas de Oviedo Miki López

“Llevamos con el mismo grado desde 2010, mientras que otros centros han incorporado nuevas titulaciones. Siempre nos hemos alegrado de que otros tuviesen sus ideas, así que solo pedimos que respeten las nuestras”. Con estas palabras defienden la “supervivencia” de la Escuela de Ingeniería de Minas, Energía y Materiales de Oviedo el nuevo director, Francisco Javier Iglesias, y quien ocupó este cargo durante los últimos ocho años, Francisco Blanco. Ambos reivindican, con motivo del relevo de poderes, un “equilibrio territorial” en la implantación de carreras entre los campus universitarios de Asturias y sacan pecho ante las ansias y ambiciones de Mieres.

El futuro de la Escuela de Minas, defienden, pasa por cambiar la denominación de su grado –que se llamaría Ingeniería Minero-Metalúrgica y Energética, lo cual permitiría incorporar nuevas asignaturas como la Minería Espacial, la Minería Submarina y Robótica– y por implantar el grado de Energías Renovables y Sostenibilidad. Dos planes de crecimiento que han sentado muy mal en la Escuela Politécnica de Mieres, cuya dirección ha llegado a pedir el cierre del centro universitario de Oviedo.

El equipo de Francisco Javier Iglesias no oculta que el número de estudiantes no ha parado de descender en los últimos veinte años en la Escuela de Minas. Hoy en día, entre el grado y el máster, suman unos 130 alumnos, mientras que a finales de los años 90 había 1.340 matriculados. Una caída que no solo está vinculada, analizan, al ocaso de la industria carbonífera y al descenso generalizado de alumnos en las ingenierías, sino también al desconocimiento que hay en torno a la titulación.

Francisco Javier Iglesias: "Nuestra misión es formar ingenieros de minas, que es el título que tienen por ley, pero el grado te habilita también para la metalurgia, la prospección y la energía”

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“Nuestra misión es formar ingenieros de minas, que es el título que tienen por ley, pero el grado te habilita también para la metalurgia, la prospección y la energía”, asegura Iglesias, que fue la mano derecha de Francisco Blanco –como subdirector– en los últimos ocho años. Esto significa, agrega, que el futuro de los egresados “no está abocado a un solo sector”, el de la minería como se piensa, sino a otros, lo que supone más oportunidades laborales. De hecho, afirma Francisco Blanco, la entrada en el mundo laboral de sus graduados es casi inmediata. “Nos llaman las empresas y tenemos que decirles que ya tenemos a todos trabajando. Si tuviésemos más alumnos, podríamos colocar a más gente”, señala. El nuevo director hace otro apunte: “Aquí no entran solo, como antes, los mejores expedientes del Bachillerato. Tenemos jóvenes brillantes y jóvenes que aprobaron raspado”.

El objetivo prioritario de la Escuela es captar más estudiantes. Y una forma de conseguirlo es con el nuevo grado de Energías Renovables y Sostenibilidad. La propuesta ya fue presentada en junio de 2018 y desde entonces ha quedado paralizada. “Este curso ya tenía que haber estudiantes matriculados. Y el riesgo que corremos es que otros lo implanten primero”, lamenta Blanco. Pues hoy en día solo se puede cursar esta titulación en Éibar (País Vasco) –y no tiene sostenibilidad– o en Lérida (Cataluña). Su plan de estudios, subraya el exdirector, “muy trabajado” y “casi hecho desde fuera de la Universidad, con empresas”. La Escuela cuenta, además, con el respaldo en forma de carta de instituciones del peso de Endesa, TSK, Edp, Hunosa, el Colegio Oficial de Ingenieros de Minas y la Fundación Asturiana de Energía.

Apoyo de las empresas

Como complemento a este grado, el centro ovetense también está haciendo una fuerte inversión en su laboratorio de Energías Renovables, en donde podrán hacer prácticas los futuros estudiantes. Francisco Blanco resalta la colocación de un simulador de energía hidráulica, con la colaboración de Edp y Hunosa, y el inicio de negociaciones para adquirir un equipo de pila de combustible de hidrógeno de 30 vatios, que “ronda los 30.000 euros”. “Esperamos tenerlo a principios del año que viene”, puntualiza. No obstante, aun si el Principado diese inmediatamente luz verde al grado, éste no empezaría a funcionar “como pronto” hasta el curso 2022-23.

Lo mismo pasaría con el cambio de denominación del grado actual, que implicaría igualmente la elaboración de una memoria y varios pasos administrativos que superar. Con esta modificación, la Escuela aspira a incorporar asignaturas de interés como la Minería Espacial. Otros objetivos que se marca la dirección de Francisco Javier Iglesias para los próximos cuatro años es renovar los laboratorios y mejorar la climatización y el aspecto exterior de la Escuela. El centro universitario también está pendiente de obtener en los próximos meses la condición de colección museográfica, que le permitirá abrir al público su amplia exposición de minerales, fósiles, maquinaria y maquetas. Solo en minerales tienen unos 1.200 y el más valioso es un agua marina de 7.500 euros.

Blanco se jubila este curso: “La Escuela es mi otra casa”

Francisco Blanco se jubilará este curso después de 49 años de vinculación a la Escuela de Ingeniería de Minas, Energía y Materiales de Oviedo. Primero como estudiante, después como profesor y finalmente como gestor. En el equipo directivo llevaba nada menos que 23 años. Ahora es Francisco Javier Iglesias, quien fue subdirector en los últimos ocho años, el que llevará la riendas del centro universitario de la calle de la Independencia. “Entré en mayo de 1998 como secretario en el equipo de Luis Escanciano. Tras él fue director Mario Menéndez, que estuvo diez años y pico. Yo fui secretario y luego subdirector. Hasta que me presenté a director y hasta hoy”, cuenta Blanco, hombre hablador y campechano a quien no se le escapa ni una sola fecha. A lo largo de sus dos décadas en la dirección de la Escuela, el profesor de 67 años –los 68 los cumplirá en mayo–, ha tenido que pelear mucho. “Me tocó poner en marcha el plan de estudios del 97, que fue muy complicado. Por cierto, un grandísimo plan”, comenta. Y también le tocó Bolonia, que implicó “otro esfuerzo tremendo”, con “más burocracia y los mismos medios”. Francisco Blanco no tiene pelos en la lengua y afirma que Bolonia supuso un paso atrás: “Es peor de lo que había antes”. En los últimos ocho años, ya como director, el ingeniero de minas destaca como uno de los principales logros el cambio de nombre de la Escuela, que ayudó a visibilizar otras áreas de formación del centro. “La Escuela es mi segunda casa. Llevo más de 40 años aquí metido y la quiero mucho. Y quise formar parte de la gestión para hacer de ella una Escuela cada día mejor”, confiesa. Ahora ese cometido será de Francisco Javier Iglesias, ovetense de 51 años y profesor de Ingeniería de Minas adscrito al departamento de Administración de Empresas. “Con el apoyo de mis compañeros presenté mi candidatura a la dirección. Aunque Paco está pendiente de jubilarse, la minería está en la sangre y sé que contaremos con él. Le considero un visionario”, dice. Blanco contesta a estas cariñosas palabras, asegurando que por supuesto: “Yo les apoyaré”.

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