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Marco antonio García de paz | Dirige mañana la Oviedo Filarmonía en el edificio histórico de la Universidad

“Afronto mi primer concierto puramente sinfónico como una experiencia vital”

“Pido al público que se deje llevar, va a ver un recital fascinante de música suntuosa que no tiene ni una nota de regalo”

Marco García de Paz, durante un ensayo. | Luisma Murias

Luanquín de nacimiento, violinista y amante de la música, Marco A. García de Paz fundó hace más de dos décadas uno de los coros más laureados del panorama nacional e internacional, “El león de Oro”. Recientemente se ha convertido en el director del coro de Radiotelevisión española. Esta semana trabaja de forma intensa con la orquesta “Oviedo Filarmonía” en su puesta de largo como director de un concierto puramente sinfónico, que tendrá lugar mañana a las 20 horas en el claustro del edificio histórico de la Universidad de Oviedo.

–El de mañana será el primer concierto puramente sinfónico que dirija. ¿Qué espera de él?

–Lo afronto como una experiencia vital para ver cómo me encuentro y sacar mis conclusiones. Al final estamos tratando de música y en cuanto te subes al pódium, todo fluye. Creo que toda la experiencia acumulada de ensayos también me está ayudando. No tengo ningún problema gestual ni de comunicación, además me estoy sintiendo muy bien y veo a la orquesta muy implicada y colaborando, con respeto y muy buen clima, en cada una de mis indicaciones. No puedo pedir más. Lo único que la orquesta es un instrumento que va más al grano, en cuanto a que la fragilidad del coro hace que a veces estés mucho tiempo construyendo la música por la propia idiosincrasia de la voz. Pero lo que me fascina de la orquesta es que vas al grano, empiezas ya sobre la música, no hay esos problemas de mantener el tono, ni de lectura, en el sentido de que los músicos de orquesta están muy acostumbrados, y es fascinante cómo vas directamente a la música.

–En cuanto al programa, plantea un recorrido por los márgenes del canon: “La pregunta sin respuesta” de Ives, “La sinfonía número 100” de Haydn y “La fantasía sobre un tema de Thomas Tallis” de Vaughan Williams. De alguna manera, ha vertido sobre el programa toda la tradición y el trasfondo de su experiencia, ¿cuánto de Marco hay en este programa?

–Acierta por completo. Por un lado, busqué un programa afín a mí, tanto en el concepto como en el repertorio. Si pensamos en “La fantasía”, he tenido el placer de hacer el “Spem in alium” de Tallis, motetes, lamentaciones... Creo que entiendo bastante bien esa obra y además veo la doble orquesta como un doble coro; es una obra muy coral. “La pregunta sin respuesta” me encanta por la diversidad de planos que tiene, primero con los instrumentos de viento y luego con lo que se conoce como “el silencio de los druidas”. Es una obra que me fascinó desde niño y que vi ahora la ocasión de hacerla. Además, me da la oportunidad de resolver esa respuesta porque Charles Ives (el compositor) hace siete toques de trompeta y sólo seis respuestas, la séptima respuesta es el silencio, es algo existencial. Para mi, este interrogante y el concierto se responden con las otras dos obras que completan el programa: la “pasión” que es la sinfonía de Haydn es la pasión por las ganas y el entusiasmo, pero también es “fantasía” y tener la visión necesaria para hacer cosas. Yo le contesto a Ives que para mí, la respuesta es pasión y fantasía. Por otro lado, estas tres obras cierran y abren un ciclo en la vida de sus compositores. Ives empezó a ser conocido gracias a esta obra que hacemos, la fantasía de Tallis es la primera obra maestra de Williams, antes de sus obras de gran formato, y la sinfonía de Haydn cierra el “sturm und drang” y abre la puerta al Romanticismo. Son tres hitos.

–Se trata de un programa desconocido pero atractivo y muy sugerente ¿Qué le diría al público para que acudiese al concierto?

–Bueno, les diría que se dejaran llevar, que vinieran a ver un concierto fascinante de música que definiría como “suntuosa”, una música que no tiene ni una nota de regalo, una música que si te dejas y realmente la paladeas, las disfrutas porque son muy distintas pero creo que a la vez pueden conformar una unidad. Además no es un concierto largo, son unos 50 minutos donde se puede disfrutar mucho de la diversidad musical.

–Su carrera ha despegado considerablemente durante los últimos años: “El león de Oro”, el Joven coro de Andalucía y ahora el coro de Radiotelevisión española, ¿Cuáles son las claves de su éxito?

–Es una cuestión de organización, con la familia y con todos los compromisos. Le dedico a la música muchísimo tiempo, pero como me apasiona, no me cuesta nada, y más ahora que no estoy en el conservatorio. Antes, las clases me ocupaban muchas horas, y ahora si quiero pasarme un día entero estudiando, puedo; es algo impagable. Lo del éxito, al final tú haces música, intentas creer en los demás y que las cosas funcionen. Así se trabaja bien y de momento funciona.

–Tiene ahora conciertos en Francia con “Le Concert des Nations” de Jordi Savall, donde interpretan la “Novena sinfonía” de Beethoven, obra que, al igual que “Un réquiem alemán” de Brahms, han cantado ya el pasado mayo precisamente con la OFIL. ¿Cómo valora esos dos conciertos teniendo en cuenta que no están habituados a un repertorio sinfónico-coral tan denso?

–El réquiem alemán me dejó una sensación mucho más grata porque el coro adquiere un mayor protagonismo, se ve muy favorecido por la escritura de Brahms. En Beethoven el problema es que la escritura es muy extrema y creo que mi coro no es el ideal para eso; quizá un coro más sinfónico y con voces más grandes pueda hacerlo mejor. No obstante, creo que hicimos un buen papel. En cuanto a Savall, será una versión más contenida, con instrumentos originales y afinando, en lugar de a 440 hercios, a 430, que nos permitirá atemperar un poco la exigente tesitura.

–¿Y va a seguir por el camino sinfónico-coral con “El león de oro”?

–Este año sí. En la próxima temporada, que está a punto de salir, hay alguna cosa sinfónica. También hemos tenido que decir que no a varias propuestas con la OFIL porque nos coincidían fechas. Pero me gusta mucho trabajar con la OFIL, es una orquesta muy receptiva y me siento muy cómodo con ellos.

–Dirige este concierto con Oviedo Filarmonía, va a Francia y luego ya se incorpora al coro de RTVE. ¿Cómo se arregla con los inconvenientes de la pandemia?

–Bueno, tengo que aterrizar, pero ya lo viví en un programa que dirigí el año pasado con ellos y es complicado porque los protocolos de radiotelevisión son mucho más estrictos de lo normal: la distancia, el uso de pantallas. Para ellos es difícil. Creo que, poco a poco, voy a empezar a recuperar más cantores porque hasta ahora eran más bien programas pequeños. Es un gran reto para mi y tengo muchas ganas de ayudar al coro y de enriquecerme con sus voces y con tanto repertorio que hay que preparar.

–El Joven coro de Andalucía funciona por tres encuentros al año, pero con “El león de oro” sí que tiene un estándar que mantener, ¿cómo lo compaginará?

–Una de las coas que pedí en RTVE era que necesitaba continuar con mi proyecto; me facilitan viajar los fines de semana y así mantener mi coro. No lo puedo dejar, es mi aval artístico, si yo he podido beneficiarme de cosas como la de esta semana con la OFIL, Savall o RTVE ha sido gracias a que el coro ha adquirido un nivel y me ha ayudado como músico. Es parte de mi. Entonces de abandonarlo nada, al contrario, mi idea era potenciarlo, lo que pasa que es difícil, la gente va por voluntad propia y ahora las vidas de los jóvenes han cambiado mucho.

–Su primer concierto con el coro de RTVE es una gala lírica de coros y romanzas de zarzuela con Ainhoa Arteta ¿Cómo valora la iniciativa para incluir la zarzuela como Patrimonio de la Humanidad?

–Es un valor que tenemos y que deberíamos potenciar. Con la pasión que se vive la zarzuela en Madrid, me han dado este concierto casi como un premio. Me interesa especialmente porque es un género en el que no tengo demasiada experiencia, a nivel personal, no deja de ser también un reto.

–Salvando las distancias, su caso resulta similar al de Lucas Macías: vino sin demasiada experiencia en la dirección y gracias al trabajo y a su saber hacer se ha ido animando con programas sinfónico-corales y con el teatro lírico. ¿Se ve dando el salto a dirigir alguna ópera o zarzuela?

–Por mucho que queramos provocar cosas, muchas veces no se puede, por eso siempre he dejado que la vida me fuera llevando por los sitios que tengo que transitar. Claro que me gustaría seguir haciendo cosas con orquesta, de hecho, este año tengo tres citas más: con la orquesta Filarmónica de Málaga, con RTVE y luego tengo mi primera ópera, en julio de 2022, “El rey Arturo” de Purcell, con la Joven orquesta y el joven coro de Andalucía. Entonces veremos un poco cómo va la primera experiencia operística. No quiero decir prefiero esto o lo otro, todo lo que sea tratar con buena música me encanta. Voy a ver qué tal salgo de este concierto.

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