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El adiós de Oviedo a Toño Urrusti, al hombre y al artista

El funeral oficiado en la Iglesia de San Juan El Real reconoce la trayectoria y el compromiso vital del escultor ovetense

Kiko Urrusti a la entrada del funeral del escultor Toño Urrusti Víctor Alonso

Amigos, vecinos y conocidos, protegidos bajo sus paraguas, se concentraron este mediodía frente a las puertas de San Juan El Real en la despedida de Antonio Rodríguez Álvarez, más conocido por su firma: Toño Urrusti. El “adiós” se ha dirigido a partes iguales tanto al hombre como al artista, miembro de una saga de trabajadores del hierro que ha llenado Oviedo de obras con un estilo inconfundible, como el mural del vestíbulo de la Caja de Ahorros o el Quijote de la librería Cervantes.

El escultor de origen ovetense (29 de febrero de 1948) falleció el lunes pasado en el Hospital Universitario Central de Asturias tras enfrentarse a una larga enfermedad. Su trayectoria le ha convertido en el segundo representante de una tradición familiar impulsada por su padre, Rafael Urrusti, quien le enseñó a trabajar y transformar el hierro. Una larga trayectoria que el párroco de San Juan, Javier Suárez, ha querido reconocer durante la ceremonia: “Una vida vivida así es importante. La ciudad conserva su recuerdo mediante multitud de obras”.

El funeral, al que han asistido familiares, allegados y figura públicas como el alcalde, Alfredo Canteli, se ha oficiado en un lugar significativo para la generación Urrusti. Se puede apreciar la presencia de sus trabajos en el edificio, como por ejemplo en el escudo del Papa Francisco que corona la entrada principal. Además, el taller de Kiko, hijo del fallecido y continuador de la saga artística familiar, se encuentra en los bajos de la basílica. “Esta iglesia os está inmensamente agradecida por la colaboración que prestáis cuando se os pide”, ha declarado el cura.

Durante el homenaje no solo se ha reconocido la carrera profesional del difunto. También se han mencionado diferentes cualidades personales, que hacían más llevadero el día a día de cuantos le rodeaban: “Quienes pudieron conocerle saben que era una persona responsable, trabajadora, cordial y con un gran sentido del humor. Siempre estaba dispuesto a hacer el bien y echar una mano a los demás”. Se le ha descrito como un hombre sencillo y entregado a un entorno que se ha esforzado por devolverle todo el amor que les ofreció. “Los más cercanos habéis hecho por él todo lo que habéis podido. Con paciencia y sin abandonarle en ningún momento”, ha firmado el sacerdote.

Entre las personas sentadas junto a las cenizas de Toño Urrusti, se encontraba Kiko, reconocido como la nueva figura encargada de continuar la saga. No en vano, hace algunas semanas inauguró, en compañía de su padre, una nueva escultura en la Ruta de los Vinos de Oviedo.

El próximo domingo, la Iglesia de San Francisco Javier, en La Tenderina, ofrecerá otra misa por el descanso de Toño Urrusti, así como en honor a algunas obras que alberga en su interior y son una colaboración de Toño y su padre, Rafael. Así, allí figuran un Cristo resucitado ascendiendo a los cielos ubicado en la puerta de entrada lateral, una Cruz de la Victoria, un viacrucis o una lampara ornamental que permanece en la entrada de la iglesia. La Básilica de San juan El Real también le dedicará otra homilía dominical a un hombre que ha sido recordado como “el perfume de una violeta crecida entre arbustos”.

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