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El árbol de los deseos del Fontán, un impulso para la economía del casco antiguo

Las compras en el comercio local son premiadas con el sorteo de comidas y cenas

El árbol de los deseos del Fontán, ayer. | Víctor Alonso

El árbol de la plaza del Fontán comenzó a llenarse este lunes de diferentes anhelos y sueños. Los viandantes colgaron en el emblemático árbol cartulinas que rogaban desde las necesidades más básicas, “dormir”, hasta las peticiones más utópicas: “que el mundo esté bien”. Aunque el deseo que más triunfó fue la erradicación del covid, algo que también esperan ansiosos comerciantes y hosteleros. “Está siendo un periodo muy difícil”, coinciden casi todos los establecimientos de la zona. Por eso, desde la Asociación de Comercio Oviedo Antiguo han recuperado la campaña de sorteo de regalos mediante las compras locales. En este caso, los premiados podrán disfrutar de diferentes comidas y cenas en los restaurantes del casco antiguo. “Me parece un buen proyecto para que la gente recuerde que este Oviedo existe más allá de los fines de semana”, explica Juan Cuesta, gerente del Llar de la Catedral. En este local regalarán un menú para dos personas a alguno de los afortunados.

Cada ticket con una compra superior a 15 euros en alguno de los negocios pertenecientes a esta asociación se introducirá en la urna, que se encuentra junto al abeto, con el nombre y número del participante. El día 31 se anunciarán los ganadores en un brindis con los comerciantes y asistentes. “Es una gran idea unir fuerzas entre las tiendas y los restaurantes del barrio”, afirma Soledad Morte, gerente de Envidia Sana. Quien asegura que es un gran impulso que la gente se anime porque se encuentran en un momento duro. El mal tiempo, la creciente preocupación por la pandemia y la modalidad de compra online están firmando la sentencia de muerte de estos pequeños locales. “Nosotros también tenemos página de Internet”, cuenta Arantxa Sánchez de la tienda de telas Casa Germán; aunque defiende el método tradicional: “hay que venir, ver los materiales, probarse las cosas y contemplar la calidad de cada producto”.

Esperan que la recta final de las compras navideñas traiga a todos los despistados que dejan las cosas para el último momento y a vecinos de la zona que se animen con esta iniciativa. Según asegura Vanesa Solís propietaria de El antiguo Iriarte: “Ya he enviado algunas clientas a la plaza con su ticket, están ilusionadas por si les toca algo”.

También es una forma dar vida a la zona e invitar a los viandantes a parar para contemplar las luces, los adornos, intercambiar ilusiones y, quizá, a sacar el monedero para participar en la rifa comercial. Algunos incluso confunden la caja que guarda las papeletas con una hucha para hacer constar sus deseos. Y no es para menos, porque algunos son tan realistas como emotivos. Puede leerse en una de las ramas: “Quiero irme antes que mis hijos. Concha”.

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