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Guía práctica para evitar un salto al vacío

La Policía Local y los Bomberos de Oviedo completan un curso para actuar de manera efectiva ante un intento de suicidio

Agentes antisuicidio: así se forman policías y bomberos para salvar vidas en el último minuto

Agentes antisuicidio: así se forman policías y bomberos para salvar vidas en el último minuto VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Irma Collín

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Agentes antisuicidio: así se forman policías y bomberos para salvar vidas en el último minuto Lorena Landázuri

"¿Quién no ha escuchado en su entorno a alguien que está tan desanimado que cree que ni la vida merece la pena? En ese momento es cuando hay que pararse a pensar en la posibilidad de ideación suicida". Esa fue la primera advertencia que hizo ayer Carmelo Vega, instructor especialista en intervención en tentativa de suicidio, a los alumnos del taller que impartió en el cuartel del Rubín: nada menos que un grupo de agentes de la Policía Local y miembros del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (S.E.I.S.) de Oviedo. Vega, que en 40 años de experiencia, ha presenciado situaciones "difíciles de olvidar y que marcan tu vida", impartió en el Rubín un curso de formación de tres días que culminó ayer con la realización de un "role play" en las propias dependencias del cuartel en el que él mismo encarnó a un hombre agresivo y con inclinaciones suicidas, al que los agentes debían tratar de convencer de que no se quitase la vida y, llegado el caso, reducirle.

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EN IMÁGENES: Así fue el curso de formación contra el suicidio en las dependencias de Seguridad Ciudadana de Rubín Irma Collín

Para poder meterse en la piel de un agente que se enfrenta a un caso similar, los alumnos tuvieron que "ensayar el papel de negociador con el fin de convencer a quien intenta quitarse la vida, de que hay alternativas", cuenta Vega. Contar con las herramientas necesarias para poder afrontar intervenciones poco gratas es uno de los principales aprendizajes que los alumnos se llevan del curso. "Son situaciones que, por desgracia, nos encontramos más habitualmente de lo deseado, por lo que conocer las pautas a seguir para evitar que una persona se quite la vida es muy importante para nosotros", asegura uno de los agentes que participaron en la formación.

Reticencia, negación, agresiones físicas o verbales son algunos de los condicionantes a los que los agentes tuvieron que hacer frente durante la simulación. Esto hace que, ante una situación real, la coordinación esté medida al milímetro. "Es fundamental en cualquier intervención pero en esta más aún si cabe. Estamos tratando con personas que probablemente, están en el peor momento de su vida, por lo que no hay lugar para error alguno", añade el agente.

Ante este tipo de situaciones, los bomberos se presentan como los primeros profesionales en intervenir, algo que según Mauricio Bogomak, subinspector y jefe de dotación del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamentos, "se da con bastante frecuencia en nuestro entorno aunque no se dé a conocer". Bogomak destaca una estadística: "El año pasado, en España se suicidaron 3.942 personas y por cada suicida que acaba quitándose la vida hay 20 intentos".

Ingresar en zonas de difícil acceso, abrir puertas o entrar por ventanas son parte de las barreras que deben sortear los bomberos para salvar una vida. Para ello, el trabajo conjunto con la policía es determinante. "Es un trabajo en equipo, que debe estar perfectamente calculado", señala Bogomak. Tras conducir al individuo a zona segura y si se ve comprometida la integridad de cualquier interviniente, la misión corre a cargo de los bomberos, quienes procederán al rescate. En el caso de que haya armas de por medio, la policía será la encargada de intervenir. Sin embargo, la presencia de los servicios sanitarios también es "primordial. Porque nosotros no sabemos en qué estado mentales e encuentra la persona afectada", recalca Vega.

Enfrentarse a dialogar con alguien que no está dispuesto a ello, poniendo incluso en riesgo su seguridad no es tarea fácil, pero sin duda, son las secuelas psicológicas las más complicadas de asumir. "Hemos presenciado una intervención traumática, por lo que al regresar de una situación así, al margen de que el resultado sea positivo o negativo, quienes intervienen tienen que ser atendidos por un profesional", aconseja el instructor. Ocultar esas sensaciones puede incluso acarrear la separación de servicio o estrés postraumático que desemboque en depresión grave.

Contar con personal especializado en atención psicológica es una suerte de la que policías y bomberos disponen en Oviedo. Ya que el "autocuidado de los servicios de emergencia es fundamental para prevenir el daño", concluye Vega.

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