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Carme Riera: "Si hay un lingüista que ha hecho escuela, ese es Emilio Alarcos"

La escritora y académica de la RAE clausura en la Universidad los actos de homenaje al filólogo por el centenario de su nacimiento

Por la izquierda, Ignacio Villaverde, Miguel Alarcos, Carme Riera, Josefina Martínez y Pedro de Silva, ayer, en el paraninfo de la Universidad, tras un retrato de Emilio Alarcos. | Fernando Rodríguez

Su brillantez, su sentido del humor pero por encima de todo, su inabarcable legado al mundo de las letras fueron algunos de los valores que elevan la figura del filólogo Emilio Alarcos y que fueron destacados en el acto de clausura del año dedicado a su figura y su perenne legado. Un acto celebrado en el Paraninfo del edificio histórico de la Universidad de Oviedo que contó con la presencia de la escritora mallorquina y miembro de la Real Academia Española Carme Riera; el rector de la Universidad, Ignacio Villaverde; el expresidente del Principado Pedro de Silva; y la viuda y el hijo del escritor, Josefina Martínez y Miguel Alarcos. Una ceremonia que puso el broche de oro a los actos realizados con motivo del centenario del nacimiento del lingüista, de cuyo fallecimiento se cumple en este 2023 un cuarto de siglo.

"No tuve la fortuna de ser alumna suya, coincidí con don Emilio pocas veces, menos de las que me hubiera gustado. En cambio, lo frecuenté muchísimo leyéndolo. Fue un maestro en la distancia", indicó Riera, quien aprovechó la ocasión para reconocer el trabajo realizado por la Cátedra Alarcos de la Universidad de Oviedo para conmemorar la figura del escritor a través de actos y conferencias magistrales impartidas por especialistas a lo largo del último año. El rector de la Universidad aludió a uno de los poemas de Alarcos para poner de relieve el peso del escritor en la academia: "Somos como los puntos, así comenzaba uno de sus poemas y precisamente este centenario que hemos dado en llamar año Alarcos se me antoja como suma de puntos que forman una línea, la de la obra y vida de un grande de las letras".

Josefina Martínez: "Celebramos a un escritor cuya ausencia es presencia viva"

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Con agradecimiento y solemnidad pronunció Josefina Martínez , directora de la Cátedra Alarcos, unas palabras para cerrar un "año de celebración de un escritor cuya ausencia es presencia viva". Durante su intervención, la viuda del lingüista reconoció la trascendencia de su obra, más allá de las fronteras de la filología. "Sin ser filosofo ni lógico de profesión tenía la profundidad de un filosofo y el rigor de un lógico. Y siendo solo filólogo, reunía el ingenio hermenéutico del critico, la vasta y sólida cultura del humanista y la sensibilidad del artista", subrayó Martínez.

Esta capacidad de llegar a todos fue también destacada en las palabras de Riera, que recordó el reconocimiento internacional del que gozaba el escritor. "Catedrático de la Universidad de Oviedo y reconocido entre los lingüistas más importantes del mundo. Alarcos era invitado por las universidades americanas para dar cursos, sin olvidar sus orígenes como catedrático de instituto", añadió Riera.

Aparte de la humildad de la que hacía gala el escritor, la ironía era otra de sus señas de identidad. Un rasgo que Pedro de Silva catalogó como "sexto sentido que algunas personas poseen y que les hace ver de otro modo las cosas. Con una mirada en la que el humor juega un papel importante y del que Alarcos siempre hizo alarde. Siendo a su vez un maestro a la hora de manejar las distancias", subrayó la escritora.

Hijo y alumno aventajado, Miguel Alarcos, comisario de la exposición "Las 4 estaciones de un humanista poliédrico: recorrido y trayectoria fructíferos" (muestra que estuvo abierta al público durante el pasado año en la sala de Exposición del Edificio Histórico y que ofrecía un repaso a través de fotos, retratos o manuscritos del autor), también quiso dedicar una palabras a quienes trabajaron con él en esa exposición, uno de los actos centrales del año Alarcos, agradeciendo "su ayuda en cuestiones técnicas".

Su influencia en lectores y lingüistas también fue puesta de relieve por parte Carme Riera, quien destacó el estilo riguroso de Alarcos. "A ninguna persona que haya leído con el detenimiento necesario los trabajos de Alarcos se le escapa que escribe muy bien, que utiliza con rigor la lengua, que usa siempre el adjetivo pertinente pero jamás manido y eso es un rasgo que evidencia que por detrás del lingüista y del crítico literario está siempre el escritor, el poeta". Humanista consagrado, la poesía fue uno de los géneros literarios que más interesó a Alarcos y que también cultivó desde bien temprana edad. A este respecto, Riera aludió al discurso de ingreso en la RAE del escritor, líneas en las que confesaba que, "junto a otros amigos, durante el Bachillerato, se dedicó a componer poemas de carácter satírico para poner en solfa a los profesores del instituto de Valladolid".

Riera se reconoció discípula de Alarcos, maestro de maestros y figura de gran calado en la Universidad que "cambió la manera de entender la lengua y ofreció posibilidades distintas a través de lo que recogía de sus estudios, de forma clara y sencilla, como los buenos maestros. Por eso, si hay un lingüista que ha hecho escuela es Emilio Alarcos", concluyó Carme Riera.

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