Música coral de quilates para la Catedral

"Los Peques de El León de Oro" y "Aurum" firman un concierto notable, pleno de profesionalidad

«Los Peques de El León de Oro», con el altar mayor a su espalda, durante su participación en el concierto.

«Los Peques de El León de Oro», con el altar mayor a su espalda, durante su participación en el concierto. / David Cabo

Jonathan Mallada Álvarez

Jonathan Mallada Álvarez

La catedral metropolitana de Oviedo sucumbió anoche al poderío vocal de las agrupaciones "Los peques de El León de Oro" y "Aurum", una mina de talento de la que se nutre, en su mayor parte, el prestigioso y laureado "León de Oro". Esto podrían ser palabras mayores en cualquier grupo de jóvenes, pero los pupilos de Elena Rosso demuestran que, en contra de lo que cabría imaginar, la juventud no está reñida con la profesionalidad y la experiencia.

Los "cachorros" abrieron la velada musical que, bajo el título "¡¡¡CAN-TA-TE!!!", suponía un acercamiento a la polifonía sacra desde el Renacimiento hasta el siglo XX, un repertorio que se ajusta a la perfección a las condiciones y la idiosincrasia de los luanquinos. Los peques demostraron una concentración y disciplina admirables para interiorizar los cambios de posición que requería cada pieza o memorizar por completo las obras interpretadas, siendo especialmente aplaudidos en "Media vita", donde rodearon la nave central catedralicia para realizar efectistas juegos de sonoridad. Tras media docena de obras de gran complejidad, cerraron la primera mitad del concierto mediante "Three contemporany latting setting" (de Jerry Estes), un guiño a cierta estética de modernidad que vino acompañada por los acordes de Óscar Camacho al teclado.

Música coral de quilates para la Catedral

Sobre estas líneas, el público, en una Catedral abarrotada. / David Cabo

Tras una breve pausa, la segunda mitad se inició con rotundidad, a través del contrapunto renacentista y barroco de autores como H. L. Hassler, G. L. da Palestrina, F. Guerrero o T. L. de Victoria, donde, en este caso la agrupación femenina, se mueve como pez en el agua.

Voces poderosas, cuerdas equilibradas y un cuidado escrupuloso por la afinación y los fraseos fueron las líneas en las que se movió la segunda mitad del recital.

No obstante, el broche de oro reunió ante el altar del templo ovetense a los dos coros, unidos para interpretar, después de hora y media de velada, el "Cantate hodie", de Mary Lynn Lightfoot. Un regalo musical que los asistentes paladearon gustosos antes de despedir a los y las jóvenes cantantes en pie y ante estruendosos aplausos.