El concejo, parroquia a parroquia

La parroquia de Oviedo que guarda la fórmula de la longevidad: "El secreto está en haber trabajado mucho y haber pasado mucha fame"

Naves acumula un alto porcentaje de vecinos que superan los 90 años y que mantienen en su memoria un sinfín de historias: "Una vez vino a tocar Rosa María Lobo, cayó una gran tormenta y le quemó todo el equipo"  

Luis Gallo, en la localidad de Cortina, con el edificio que en su día acogió la escuela del pueblo a sus espaldas.

Luis Gallo, en la localidad de Cortina, con el edificio que en su día acogió la escuela del pueblo a sus espaldas. / Irma Collín

Quedar con Luis Gallo en la localidad de Cortina, en la parroquia ovetense de Naves, no presenta ninguna dificultad. "Voy a estar en la carretera y estoy seguro de que voy a ser la única persona que ande por el pueblo, así que no va haber problema para localizarme", asegura al concertar la cita. Dicho y hecho, ni un alma y son las doce del mediodía. "Esto está muy muerto. Quedamos cuatro y la media de edad de los que vivimos aquí es muy alta. Por lo menos hay cinco o seis personas que tienen más de noventa años y otras tantas que sobrepasan con creces los ochenta", explica Luis dejando claro que el porcentaje de ancianos es muy significativo teniendo en cuenta que sólo hay censadas 104 personas en toda la parroquia. "Me imagino que el secreto de la longevidad está en haber trabajado mucho y en haber pasado mucha fame de jóvenes. Yo mismo cumplo ochenta dentro de tres meses, desde 1944 hasta ahora no perdí ni un día", señala el hombre entre risas.

"Al haber mucho viejo, escasean los niños", dice Luis Gallo. Muy cerca de su casa se acaba de restaurar una vivienda en la que reside una familia que baja la media de edad de la parroquia, pero en Naves hay bastantes casas cerradas a cal y canto desde hace años, algunas de ellas casi en estado de abandono. "La gente ha ido faltando o se han ido a vivir a otros sitios y no viene casi nadie. Antes no había ninguna vivienda vacía y en cada casa había cinco o seis personas. Se veía mucha más vida en el pueblo", señala Luis, que lleva viviendo en Cortina con su familia desde hace 47 años. "Nací en Limanes y después viví en Veguín, pero mis padres compraron esta casa y vinimos para aquí después de llevar unos años casados", añade. "Siete exactamente", apunta su mujer, Magdalena Gallego, que está en todo y aporta salsa a la conversación. "El segundo apellido de mi marido es Naves, como el nombre de la parroquia, pero el primero es Gallo, así que mis hijos, que tengo cinco y son todos hombres, se apellidan Gallo Gallego. Hace muchos años llamé a la televisión porque había un concurso de nombres curiosos y quedamos en el puesto trece. Nos ganó una mujer que se llamaba Dolores Fuertes de Cabeza. Y no se trata de un chiste, es real como la vida misma", asegura Magdalena.

1. Una composición nacida de la habilidad de un vecino de Llano del Río para podar sus setos con estilo.  2. La ermita de la Virgen de La Merced. 3. Dos gallos en una de las casas de Cortina. 4. María del Carmen Menéndez, Carmina, una de las nonagenarias  de la parroquia de Naves. | Irma Collín

Una composición nacida de la habilidad de un vecino de Llano del Río para podar sus setos con estilo. / Irma Collín

Luis y Magdalena se conocieron el día de fin de año de 1965 en la Pista Ortega, "un baile de Tudela Veguín" que por aquel entonces estaba muy de moda. Él se fue a la mili a Huesca y no le escribió a su novia todas las cartas que a ella le hubiese gustado, pero aún así se casaron y llevan 54 años juntos. "Dos de mis hijos ya nacieron en Cortina. Iban al colegio a Tudela Veguín. De aquella venía un autobús a buscarlos y llevaba a unos quince guajes de la parroquia", explica Magdalena. "Antes había también dos bares funcionando. Estaba Casa Fermín y el Bar Naves, en Llano del Río. Ahora no queda ninguno", añade Luis, que recibe una reprimenda de su mujer por hablar "fino" mientras explica las cosas. "Habla en asturiano hombre, que LA NUEVA ESPAÑA es de Asturias", le dice con remango. El hombre se ríe y mueve la cabeza de lado a lado con resignación. "Y a callar", bromea.

Luis Gallo estuvo 36 años trabajando en la fábrica de cementos de Tudela Veguín, pero cuando llegaba a casa se ocupaba de la huerta y del ganado. "Todo el mundo en el pueblo tenía algo de tierra y alguna vaca. Ahora yo me sigo entreteniendo un poco en la huerta, pero antes era como una segunda economía para las familias. Comíamos lo que se producía", señala . Eso lo sabe bien María del Carmen Menéndez, a la que todos llaman Carmina, que es una de esas nonagenarias que abundan en Naves. "El día 1 de diciembre cumplo 94 años. Nací aquí, en Cortina, en la ‘Casa del americanu’, aunque cuando tenía tres meses ya viene para esta vivienda en la que estoy ahora", relata. A Carmina le tocó asistir a la antigua escuela del pueblo, cuyo edificio aún sigue en pie. "Iba con una pizarra y un pizarrín. Eran tiempos de guerra y teníamos que usar un libro entre dos o tres guajes. La profesora se llamaba Carmen y era muy buena", señala la mujer, que estuvo a punto de perder la vida cuando era una niña a causa del conflicto bélico iniciado en 1936. "Aquí caían bombas y pasaban aviones cada poco. Una vez estaba yo donde la carretera y me pasó una bala rozando la cara. La oí silbar. Aquí hubo mucha guerra", asegura.

Guardianes de la fórmula de la longevidad

Dos gallos en una de las casas de Cortina. / Irma Collín

Carmina no miente. Naves fue una zona de mucha actividad durante la guerra civil. El asedio del ejército republicano a las tropas franquistas de la capital partía de los montes cercanos, entre ellos de La Grandota, una loma situada a 500 metros de altitud que pertenece a la parroquia. Allí se fraguó el mito de "La Leona", un gran cañón que disparaba obuses de gran calibre y que los ovetenses de la época, con la guasa que permitía la situación, bautizaron así en honor a la pierna derecha de Lángara, el mítico futbolista del Real Oviedo. "Había refugios por todos los lados. Cada poco teníamos que escondernos", recuerda Carmina.

Pero en la parroquia de Naves hay recuerdos mejores, muchos de ellos ligados a las fiestas del Carmen, que aún se siguen celebrando en torno al 16 de julio. "Llegaron a ser cuatro días y últimamente hacemos tres", dice Luis Gallo, que lleva más tres décadas en la comisión de festejos, vendiendo rifas y buscando anunciantes para que se puedan organizar las celebraciones. Incluso se juega el pellejo por su pueblo. "En el año 2002 estábamos trabajando encima del escenario, se vino abajo y me cayó encima. Tuve mucha suerte, no me mató de milagro. Me tuvo que llevar la ambulancia, pero al final sólo fueron golpes en las costillas y en otras partes del cuerpo", recuerda. Aún así, ese trabajo obtuvo muchas recompensas. "Hubo años en los que vino muchísima gente, como cuando actuó Vicente Díaz", explica. "Otra vez vino Rosa María Lobo, cayó una tormenta y le quemó todo el equipo", añade su mujer, Magdalena. En Cortina también se celebran las fiestas de El Comiciu el último domingo de septiembre, aunque este año sólo hubo misa "porque nos ponen muchas trabas burocráticas hasta para traer un poco de música", señala Luis.

Guardianes de la fórmula de la longevidad

María del Carmen Menéndez, Carmina, una de las nonagenarias de la parroquia de Naves. / Irma Collín

Los vecinos de Naves suelen hacer sus compras en Oviedo o en Tudela Veguín, que les queda a tiro de piedra. El panadero viene todos los días. Si Luis no deja un pañuelo colgado de la puerta de su casa le deja lo de siempre, una barra, si por el contrario lo hace, es que quiere dos. Antes de despedirse quiere hacer un llamamiento a los responsables municipales que tiene que ver con el "deficiente" servicio de autobús urbano que tienen en Naves. "Pasa un autobús a las diez de la mañana y otro a las once, pero nos lleva sólo hasta San Esteban de las Cruces, donde tenemos que esperar quince minutos para hacer trasbordo hasta el centro. Una vez en Oviedo, sólo tenemos media hora porque tenemos que volver a San Esteban para coger el autobús de vuelta porque sólo hay ese. Y por la tarde pasa lo mismo, sólo hay conexión a las 6 y a las 7. Es decir, como si no tuviésemos nada", afirma. Para Luis Gallo también sería "todo un detalle" que el Ayuntamiento arregle "todos los caminos que están hechos polvo desde hace tiempo".

Guardianes de la fórmula de la longevidad

La ermita de la Virgen de La Merced. / Irma Collín

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La parroquia de Naves tiene una superficie de 1,83 kilómetros cuadrados y cuenta con un total de 104 habitantes, según los últimos datos de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei), que se corresponden con el año 2022. Naves fue uno de los escenarios principales de la Guerra Civil en el concejo de Oviedo, ya que sus montes fueron utilizados por el ejército republicano para asediar a los nacionales durante el cerco la ciudad. Esta parroquia –junto a las de Agüeria, Box (Veguin), Santianes y Olloniego– constituían el concejo de obispalía de Tudela, que se incorporó al de Oviedo el 29 de septiembre de 1857 por real orden de Isabel II. La parroquia de Naves se encuentra a 7,8 kilómetros de distancia del centro del núcleo urbano de Oviedo.